Los paradigmas de Toxo
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Domingo, 03 de Marzo de 2013 Tiempo de lectura:
Pero es que él está hablando para sus “paradigmados” afiliados. Y punto.
El 10º congreso confederal de CC.OO fue un paseo triunfal para el reelegido secretario general Ignacio Fernández Toxo. Sin candidatura alternativa ni nadie que le chistara, el acto recordaba los congresos a la “búlgara” sin un solo voto en contra, a los sumo un puñadito en blanco y siete nulos. Es de suponer que los afiliados que le van quedando a ese sindicato y sus liberados estarán muy felices, pero los que han leído y analizado sus declaraciones tal vez no lo estén tanto y se estarán tentando sus carteras ante las propuestas que hizo.
Entre otras cosas y en relación con la estrategia de empleo joven aprobada recientemente por el Gobierno, le dijo a la ministra Fátima Báñez ─que por cierto resulta tan raro verla allí junto a Rubalcaba como a un ateo en misa solemne, salvo que pretenda hacerse pasar por lo que no es─ que “el nuevo paradigma no es el emprendimiento… el trabajo asalariado es el que genera riqueza”. Y todos aplaudieron, dicen que por cortesía la ministra también. El DRAE define paradigma como ejemplo o modelo de algo y en su segunda acepción, “teoría cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Entra dentro de lo previsible que en este tipo de organizaciones, cuyos miembros son asalariados y los dirigentes comportándose como altos ejecutivos y con sueldos de tales, esa afirmación de la teoría toxiana sea un paradigma que hay que aceptar y el que no lo haga, no saldrá de liberado.
En regiones como Canarias, donde es difícil que se sigan haciendo inversiones que generen empleo asalariado de forma significativa, es importante que a las personas con aspiraciones a ser dueños de su propio destino en un mercado laboral libre, sin trabajar por cuenta de terceros o de la administración pública, se les intente ayudar para que desarrollen iniciativas empresariales propias que creen riqueza y trabajo para ellos y para su entorno sin tener que ser el estado quien los mantenga con los impuestos de todos. Ese es el principio básico de progreso económico y social en aquellos lugares donde no hay materias primas o es difícil que la industria tradicional se instale. Es en estos casos donde la innovación realizada por jóvenes emprendedores rentabiliza las inversiones con dinero público empleadas en investigación y desarrollo que han sido realizadas, al menos en Canarias, en las universidades locales. Pero claro, si esto es así, el paradigma del sindicalismo español habría que cambiarlo urgentemente, si es que fueran organizaciones dinámicas y no funcionariales. O ponerlo al siglo, más que al día, cuando son correas de transmisión de ideologías trasnochadas y fracasadas allí donde están implantadas, previo tiranizar a las famélicas legiones. Legiones cada vez menos, sólo quedan los que no pueden huir, pero famélicas desde luego que sí.
Otro paradigma que algunos aceptan sin cuestionarlo, aunque de muy escaso rigor histórico si se habla de España, es creer que “la democracia está en deuda con los sindicatos y exigimos la devolución del patrimonio sindical”. Eso dijo Toxo sin aclarar muy bien las cosas. Cuando hablan de este asunto los sindicalistas de UGT, se refieren a lo que, según ellos, les fue confiscado cuando la Guerra Civil Española, también a la CNT. Pero no estaría de más que el secretario general de CC.OO. aclarase a qué patrimonio se está refiriendo pues, según puede leerse en su propia página Web, “una de las primeras Comisiones Obreras que con tal nombre se recuerda es la formada en Asturias en la mina La Camocha (Gijón), en el año 1957, con ocasión de una huelga”. Si Toxo se estuviera refiriendo al acumulado por el sindicato vertical durante el franquismo, las patronales también tendrían derecho a su parte correspondiente. Pero es que él está hablando para sus “paradigmados” afiliados. Y punto.
Entre otras cosas y en relación con la estrategia de empleo joven aprobada recientemente por el Gobierno, le dijo a la ministra Fátima Báñez ─que por cierto resulta tan raro verla allí junto a Rubalcaba como a un ateo en misa solemne, salvo que pretenda hacerse pasar por lo que no es─ que “el nuevo paradigma no es el emprendimiento… el trabajo asalariado es el que genera riqueza”. Y todos aplaudieron, dicen que por cortesía la ministra también. El DRAE define paradigma como ejemplo o modelo de algo y en su segunda acepción, “teoría cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Entra dentro de lo previsible que en este tipo de organizaciones, cuyos miembros son asalariados y los dirigentes comportándose como altos ejecutivos y con sueldos de tales, esa afirmación de la teoría toxiana sea un paradigma que hay que aceptar y el que no lo haga, no saldrá de liberado.
En regiones como Canarias, donde es difícil que se sigan haciendo inversiones que generen empleo asalariado de forma significativa, es importante que a las personas con aspiraciones a ser dueños de su propio destino en un mercado laboral libre, sin trabajar por cuenta de terceros o de la administración pública, se les intente ayudar para que desarrollen iniciativas empresariales propias que creen riqueza y trabajo para ellos y para su entorno sin tener que ser el estado quien los mantenga con los impuestos de todos. Ese es el principio básico de progreso económico y social en aquellos lugares donde no hay materias primas o es difícil que la industria tradicional se instale. Es en estos casos donde la innovación realizada por jóvenes emprendedores rentabiliza las inversiones con dinero público empleadas en investigación y desarrollo que han sido realizadas, al menos en Canarias, en las universidades locales. Pero claro, si esto es así, el paradigma del sindicalismo español habría que cambiarlo urgentemente, si es que fueran organizaciones dinámicas y no funcionariales. O ponerlo al siglo, más que al día, cuando son correas de transmisión de ideologías trasnochadas y fracasadas allí donde están implantadas, previo tiranizar a las famélicas legiones. Legiones cada vez menos, sólo quedan los que no pueden huir, pero famélicas desde luego que sí.
Otro paradigma que algunos aceptan sin cuestionarlo, aunque de muy escaso rigor histórico si se habla de España, es creer que “la democracia está en deuda con los sindicatos y exigimos la devolución del patrimonio sindical”. Eso dijo Toxo sin aclarar muy bien las cosas. Cuando hablan de este asunto los sindicalistas de UGT, se refieren a lo que, según ellos, les fue confiscado cuando la Guerra Civil Española, también a la CNT. Pero no estaría de más que el secretario general de CC.OO. aclarase a qué patrimonio se está refiriendo pues, según puede leerse en su propia página Web, “una de las primeras Comisiones Obreras que con tal nombre se recuerda es la formada en Asturias en la mina La Camocha (Gijón), en el año 1957, con ocasión de una huelga”. Si Toxo se estuviera refiriendo al acumulado por el sindicato vertical durante el franquismo, las patronales también tendrían derecho a su parte correspondiente. Pero es que él está hablando para sus “paradigmados” afiliados. Y punto.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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