El debate sobre la nadería
¿El Debate sobre qué?
¿El Debate sobre qué? Sí, ayer el Congreso de los Diputados acogió la primera jornada de un invento que se hace llamar Debate sobre el Estado de la Nación. Pero nuestra España está tan moribunda que más que hablar sobre cómo atajar los principales problemas del país, Rajoy y Rubalcaba se dedicaron al innoble arte del ‘y tú más’. Si tu me sacas a Bárcenas, te mento lo de los ERE de Andalucía, si tú pones sobre la mesa las fiestas de Ana Mato, yo te pongo delante al ex ministro José Blanco y así hasta el infinito. Normal que cada año la atención sea menor por parte de los ciudadanos y que los periodistas sigan desapasionadamente este happening arcaico, caduco y nada informativo.
No nos engañemos, a estos debates se viene con el guión perfectamente preparado desde las sedes de los respectivos grupos parlamentarios y desde Moncloa. No hay lugar a la originalidad, siquiera a la improvisación, pero es que encima cada año este tipo de duelos dialécticos ahondan peligrosamente en la nadería más absoluta. Todo son palabras huecas, promesas de saldo y esquina, anuncios de retales y, si cuela, aún se pueden reciclar para el año que viene. Total, Rajoy es a lo que se ha dedicado, a vender una iniciativa como la del IVA para las autónomos que debía de haberse aplicado en 2012, pero que no se hizo y ahora lo esgrime como gran argumento de cara a 2014. Sin comentarios.
Los españoles nos merecemos que nuestros representantes dejen de estar apegados al escaño y que empiecen a pisar la acera por la que transitamos todos los ciudadanos, que no sólo acudan a una oficina del paro a hacerse la foto de oportunidad o firmar solemnes pactos contra la corrupción, pero luego mirar hacia otro lado si el escándalo estalla en tu casa. Desgraciadamente, siempre habrá presta y dispuesta una brigada del aplauso capaz de certificar que nunca has tenido al ex tesorero de marras en tu partido, que los papeles son una mera maniobra para desestabilizar al Gobierno y que, por supuesto, nunca has tenido la más mínimo relación con ese sujeto, aunque luego le tengas que pagar 400.000 euros del ala producto de una indemnización por despido.
Y claro, cuando uno ve al gobierno de la mayoría absoluta más débil que cuando sus representantes eran oposición piensa que, tal vez, la solución pueda estar en otras bancadas. Sin embargo, a día de hoy, quién ve a Rubalcaba como alternativa si ni tan siquiera puede controlar su propio partido. En fin, que hoy seguirán charlataneando neciamente en el Congreso y todos, después, a tomarse unas merecidas cañas, satisfechos del deber cumplido, hablar, hablar y hablar sin aportar soluciones a los ciudadanos.
No nos engañemos, a estos debates se viene con el guión perfectamente preparado desde las sedes de los respectivos grupos parlamentarios y desde Moncloa. No hay lugar a la originalidad, siquiera a la improvisación, pero es que encima cada año este tipo de duelos dialécticos ahondan peligrosamente en la nadería más absoluta. Todo son palabras huecas, promesas de saldo y esquina, anuncios de retales y, si cuela, aún se pueden reciclar para el año que viene. Total, Rajoy es a lo que se ha dedicado, a vender una iniciativa como la del IVA para las autónomos que debía de haberse aplicado en 2012, pero que no se hizo y ahora lo esgrime como gran argumento de cara a 2014. Sin comentarios.
Los españoles nos merecemos que nuestros representantes dejen de estar apegados al escaño y que empiecen a pisar la acera por la que transitamos todos los ciudadanos, que no sólo acudan a una oficina del paro a hacerse la foto de oportunidad o firmar solemnes pactos contra la corrupción, pero luego mirar hacia otro lado si el escándalo estalla en tu casa. Desgraciadamente, siempre habrá presta y dispuesta una brigada del aplauso capaz de certificar que nunca has tenido al ex tesorero de marras en tu partido, que los papeles son una mera maniobra para desestabilizar al Gobierno y que, por supuesto, nunca has tenido la más mínimo relación con ese sujeto, aunque luego le tengas que pagar 400.000 euros del ala producto de una indemnización por despido.
Y claro, cuando uno ve al gobierno de la mayoría absoluta más débil que cuando sus representantes eran oposición piensa que, tal vez, la solución pueda estar en otras bancadas. Sin embargo, a día de hoy, quién ve a Rubalcaba como alternativa si ni tan siquiera puede controlar su propio partido. En fin, que hoy seguirán charlataneando neciamente en el Congreso y todos, después, a tomarse unas merecidas cañas, satisfechos del deber cumplido, hablar, hablar y hablar sin aportar soluciones a los ciudadanos.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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