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FIDEL ARAÑA

Antonio Vélez al desnudo

FIDEL ARAÑA Ver comentarios 1 Sábado, 16 de Febrero de 2013 Tiempo de lectura:

Parece un comunicado de carnaval estrangulado, un tufo que huele a fos, como la meada de una mascarita chillona fuera del tiesto

“La cagaste, Burt Lancaster” le cantarían ahora mismo Daniel Mezquita y David Summers de Hombres G al secretario ejecutivo de la Federación Empresarial Canaria de Ocio y Restaurantes (FECAO) y de la Federación de Ocio y Servicio (FOSC), por sus recientes, desconcertantes y recalcitrantes declaraciones respecto de los desnudos turísticos en las playas del municipio de San Bartolomé de Tirajana. Porque queriendo ser un puritano ortodoxo el señor Antonio Vélez se ha mostrado y destapado como un extremista empedernido, al que habría que vigilar de cerca y atar muy en cortito para que su visión del mundo, trasquiladora, discriminatoria y afectada de ojos censores no pusiera la ley ni las libertades democráticas en vilo.

Después de su comunicado, en el que su personalidad intelectual aflora sin marchitarse como un sexista maniqueo,  don Antonio Vélez tendría que dimitir ya, ahora, de prisa y corriendo, sin más dilación, con independencia de que el siroco que ha levantado con sus opiniones lo coja en bolas, tanga o calzoncillos. Es demencial que desde su posición de privilegio afirmara que “desnudarse es inmoral”, y que “pasearse desnudos por las playas despierta nuestras más bajas emociones”.

Una filosofía seminarista eclesial extrema, y una verborrea incontinente y santurrona le llevan a decir desde su púlpito ejecutivo que “pasearse desnudos por las playas se interpone en el comportamiento recto de todo hombre o mujer, y que esa desnudez traslada a un segundo plano su pensamiento racional”.

¿Será posible?. El señor Vélez, que llegó al mundo rosadito y en cueros como todo hijo de vecino aún no había nacido cuando se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948, y que en su primer artículo dice textualmente que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. ¿Entonces qué?.

Creo sinceramente que esa derrota mental de Vélez es muy peligrosa. Porque además sostiene que “el desnudo puede ser moral o inmoral según la belleza plástica del hombre o la mujer y el arte de su presentación”, y que “el desnudo de un hombre o una mujer viejos de carnes flácidas o voluminosas  es grosero y repulsivo, y que su presentación inspiran lástima, burla y repugnancia, mientas que no serían inmorales sino que despertarían sentimientos de arte y belleza los desnudos de un chico o una mujer joven (no dice un hombre sino un chico), de bellos rostros y formas bien proporcionadas”. ¿Habrá visto este santo redentor una exposición artística alguna vez; conocerá la obra de Botero; siquiera escuchado que la arruga es bella y que todos con la edad estamos predestinados a ella y también al michelín; que nuestro destino es envejecer y que nada ni nadie permanece como enseñó Heráclito de Éfeso?.

Antonio Vélez ha cogido el avión equivocado y se ha confundido de pista de aterrizaje. Su palabrerío gratuito es altamente aleccionador, porque en resumidas cuentas viene a decirnos que pito y cerebro son una misma cosa, y que las personas que se desnudan pierden conciencia cerebral, como queriendo dejar en el aire que eso provoca que los nudistas anden todo el día empitonados y calientes como machos. ¿O no quiere decir eso?.

Yo no sé si ustedes estarán de acuerdo, pero yo no lo estoy en absoluto. Es más, les confieso abiertamente que me desnudo para muchas cosas, como amar, dormir o asearme, e incluso para disfrutar del baño y del paseo en algunas playas. Pero no por eso estoy todo el día empingado dándole a la manivela o refritándome el músculo motor superior con ideales y sueños privados tamaño XXX.

Por eso estimo que la afirmación totalitaria y ultraconservadora de Vélez trasladada a la Alemania de 1945 pasaría desapercibida, pues hunde sus raíces en un pensamiento castrante propio de la ideología extrema que condujo a planificar los sucios campos de exterminio humano que pusieron en marcha los guardias pretorianos de Hitler. Sin embargo, en el contexto insular de un municipio turístico como el nuestro, y ya en el año en que vivimos, el delicado vocerío del  secretario ejecutivo de FECAO y de la FOCS contra el destape playero suena anacrónico, indigerible, verde picantón y hasta verdulero.

Por eso también creo que ha sido bueno descubrir la verdadera sonrisa del verdugo que se esconde tras el desnudo integral del secretario ejecutivo de la FECAO y de la FOCS. Parece un comunicado de carnaval estrangulado, un tufo que huele a fos, como la meada de una mascarita chillona fuera del tiesto, repartiendo el riego cervecero al ritmo de cualquiera de las canciones del segundo álbum de estudio que sacó al mercado aquella banda rockera española que deleitó con temas como Visite nuestro bar, Marta tiene un marcapasos o El ataque de las chicas cocodrilo. Después de este comunicado Vélez haría bien en abrigarse y terminar de vestirse.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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