Las necesidades aeroportuarias
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Viernes, 25 de Enero de 2013 Tiempo de lectura:
Creo firmemente, que es muy dudosa la necesidad de la nueva pista
Utilizando una metáfora aeronáutica, la imposibilidad de disponer de “combustible” para consumo de AENA, mal pilotada y pésimamente gestionada, la ha obligado en los últimos meses a múltiples aterrizajes forzosos en casi todas sus divisiones. Sus gravísimos problemas económicos no son sobrevenidos, arrancan desde cuando los equipos de Magdalena Álvarez y José Blanco cambiaron los números negros de antes en los de rojo chillón de ahora, ese color que tanto les gusta y llevan en su ADN para reteñirlo todo en cuanto tienen la menor ocasión.
Y por aquello de que nunca las mañas pierdas, ahora el PSOE canario se opone al anuncio de AENA de retrasar hasta al menos el 2025 la construcción de la segunda pista comercial en el aeropuerto de Gran Canaria. Olvidan, como es su costumbre, que los gestores anteriores de su cuerda sumieron la empresa en una ruina caracolera tal que no debieran, en conciencia, exigir lo que saben positivamente es inviable económicamente e innecesario técnicamente. Pero no importa, lo importante es hacer comunicados llenos de frases que suenen bien, aunque faltas de un elemental rigor, sobradas de oposición visceral y de rencor ciego hacia quien gobierne en cada momento, salvo que sean ellos los que estén en el machito y tengan las llaves de la caja.
Como es habitual en ese tipo de comunicados públicos, la mayor parte sólo flor de un día escritos con plena consciencia de que serán efímeros porque la memoria colectiva es casi inexistente, se mezclan hechos de naturaleza y efectos diferentes. Oscilan de la vaguedad a la demagogia populista. Achaca Julio Cruz la decisión de Fomento al “interés del Partido Popular en desmantelar servicios públicos” y a su “peligrosa deriva privatizadora”, olvidando la predisposición que tuvo el gobierno de Zapatero para ceder la gestión de los servicios aeroportuarios a los nacionalistas y a operadores privados hasta poco antes del año pasado. Olvida la idea, o disimula más bien, de que una cosa es ofrecer un servicio público y otra, bien distinta, que sea ejecutado por empleados públicos dirigidos por políticos y sindicalistas.
En ese comunicado, los socialistas dicen “sospechar que las motivaciones que han llevado a AENA a cancelar la nueva pista y el convenio de traslado de los vecinos han sido económicas y no operativas...”. Que no lo dude ni lo sospeche, a mi entender, el Sr. Cruz. Es evidente que esa es la razón. Convendría que recordara que cuando José Blanco abandonó su cargo de Ministro, o el cargo huyó de él, AENA debía más de 13.500 millones de euros por inversiones descabelladas, aunque rentables para algunas constructoras, en aeropuertos sin aviones y sin sentido. Lanzó una cortina de humo sobre ese polémico asunto, culpando a los controladores aéreos, llegando a crear una esperpéntica situación que los tribunales de justicia han ido poniendo en su sitio al desestimar las demandas contra los trabajadores, pero sin acabar de imputar como se merecen, a mi entender, los nefastos políticos metidos a gastadores públicos.
Creo firmemente, que es muy dudosa la necesidad de la nueva pista. Ni el incremento de viajeros y del deseable incremento en la logística de carga aérea, la justifican. Esas estratégicas actividades si que precisan poner al día las terminales y, sobre todo, la definición de un amplio espacio aeroportuario que les de cabida y no siga abortando oportunidades de negocio y de empleo. No puede posponerse ya más la definición y delimitación real de su zona de influencia, salvo que se quiera impedir este despegue en Gran Canaria por políticas sectarias.
El necesario realojo de los vecinos de Ojos de Garza y terminar de una vez con esa insufrible inacción para con ellos es una cuestión de racionalidad, justicia y sentido común. Pero se pretenda solucionar el problema social construyendo una nueva pista, es otra cosa. La primera, es de justicia y planificación, la otra es puro despilfarro y sectarismo.
Y por aquello de que nunca las mañas pierdas, ahora el PSOE canario se opone al anuncio de AENA de retrasar hasta al menos el 2025 la construcción de la segunda pista comercial en el aeropuerto de Gran Canaria. Olvidan, como es su costumbre, que los gestores anteriores de su cuerda sumieron la empresa en una ruina caracolera tal que no debieran, en conciencia, exigir lo que saben positivamente es inviable económicamente e innecesario técnicamente. Pero no importa, lo importante es hacer comunicados llenos de frases que suenen bien, aunque faltas de un elemental rigor, sobradas de oposición visceral y de rencor ciego hacia quien gobierne en cada momento, salvo que sean ellos los que estén en el machito y tengan las llaves de la caja.
Como es habitual en ese tipo de comunicados públicos, la mayor parte sólo flor de un día escritos con plena consciencia de que serán efímeros porque la memoria colectiva es casi inexistente, se mezclan hechos de naturaleza y efectos diferentes. Oscilan de la vaguedad a la demagogia populista. Achaca Julio Cruz la decisión de Fomento al “interés del Partido Popular en desmantelar servicios públicos” y a su “peligrosa deriva privatizadora”, olvidando la predisposición que tuvo el gobierno de Zapatero para ceder la gestión de los servicios aeroportuarios a los nacionalistas y a operadores privados hasta poco antes del año pasado. Olvida la idea, o disimula más bien, de que una cosa es ofrecer un servicio público y otra, bien distinta, que sea ejecutado por empleados públicos dirigidos por políticos y sindicalistas.
En ese comunicado, los socialistas dicen “sospechar que las motivaciones que han llevado a AENA a cancelar la nueva pista y el convenio de traslado de los vecinos han sido económicas y no operativas...”. Que no lo dude ni lo sospeche, a mi entender, el Sr. Cruz. Es evidente que esa es la razón. Convendría que recordara que cuando José Blanco abandonó su cargo de Ministro, o el cargo huyó de él, AENA debía más de 13.500 millones de euros por inversiones descabelladas, aunque rentables para algunas constructoras, en aeropuertos sin aviones y sin sentido. Lanzó una cortina de humo sobre ese polémico asunto, culpando a los controladores aéreos, llegando a crear una esperpéntica situación que los tribunales de justicia han ido poniendo en su sitio al desestimar las demandas contra los trabajadores, pero sin acabar de imputar como se merecen, a mi entender, los nefastos políticos metidos a gastadores públicos.
Creo firmemente, que es muy dudosa la necesidad de la nueva pista. Ni el incremento de viajeros y del deseable incremento en la logística de carga aérea, la justifican. Esas estratégicas actividades si que precisan poner al día las terminales y, sobre todo, la definición de un amplio espacio aeroportuario que les de cabida y no siga abortando oportunidades de negocio y de empleo. No puede posponerse ya más la definición y delimitación real de su zona de influencia, salvo que se quiera impedir este despegue en Gran Canaria por políticas sectarias.
El necesario realojo de los vecinos de Ojos de Garza y terminar de una vez con esa insufrible inacción para con ellos es una cuestión de racionalidad, justicia y sentido común. Pero se pretenda solucionar el problema social construyendo una nueva pista, es otra cosa. La primera, es de justicia y planificación, la otra es puro despilfarro y sectarismo.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.144