
Maspalomas Ahora / Antonio Hernández Lobo (Editorial).- Con frecuencia, lamentablemente, escuchamos en nuestros trabajos, en el instituto, frases tales como: "profe, yo de política paso", "la política para los políticos", "de política no quiero saber nada", "déjame de política, eso es un rollo profe", "yo ni siquiera sé cuando son las elecciones", "paso de ir a votar".
Y digo, lamentablemente, porque además de absurdas no se ajustan a la verdad y quienes la expresan no se lo creen. Son frases con las que tratamos de ocultar nuestras frustraciones, nuestros temores o nuestros desencantos ante determinadas actuaciones políticas propias de la corrupción de los últimos tiempos, léase Eolos, Faycanes, Góndolas y Teresitas por citar algunos.
Todas esas personas que suelen expresar esas opiniones sobre la política, llegada la hora, no dudan en quejarse cuando la calle está sucia, cuando las aceras tienen este o aquel problema, cuando los impuestos suben, cuando los ruidos de la discoteca o el bar de turno nos molesta, cuando no encontramos un aparcamiento, cuando hay atascos a la entrada de tal o cual colegio, cuando no sale el Plan General, cuando no hay limpieza en los colegios, cuando no existen playas accesibles, cuando no existen centros culturales en condiciones, cuando...
Es un hecho que la política nos afecta, nos toca de lleno en todos los aspectos de nuestra vida: la educación intercultural, la sanidad, la inmigración, la seguridad ciudadana, etc., etc., dependen de la política y nos afecta directamente. Nos preocupa y nos ocupa, cuando nuestro hijo tiene dificultades en el colegio, cuando no puede practicar su deporte favorito por falta de espacios , cuando su tiempo de ocio no lo puede disfrutar con garantías de salubridad, cuando la atención sanitaria no es la adecuada, cuando...
La política es una actividad noble, es una actividad digna, a través de la cual los ciudadanos mejoramos la calidad de vida, somos más felices y obtenemos mejores resultados en todos y cada uno de los parámetros que regulan el estado del bienestar. Negarlo es absurdo. Necesitamos de la política para ir avanzando y progresando en sentido positivo en todos y cada uno de los aspectos que interfieren en el desarrollo personal y social. La política nos conduce al progreso en sentido positivo. La política es una actividad enriquecedora para las personas en el más amplio sentido de la palabra porque es a través de ella como los pueblos progresan y los hombres son más libres.
Otra cosa muy distinta son los políticos. Los políticos como seres humanos que son están lógicamente marcados por todos aquellos rasgos que nos afectan a todos como seres humanos que somos: virtudes, defectos, limitaciones, voluntades, creencias, principios, es decir, virtudes y defectos, que todos tenemos.
Por ello en un sentido amplio cabe decir que de todo hay. Hay políticos buenos, menos buenos y regulares. Pero los hay en todos y cada uno de los partidos que se presentan en estas elecciones en San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria, en Canarias. Nadie tiene la panacea, nadie, nadie está legitimado/a para dar lecciones, y todos/as tienen sus capacidades, sus actitudes y sus aptitudes con las que tratan de hacer frente a la enorme responsabilidad que tratan de asumir y que no es tarea fácil. El problema está en saber si han reflexionado lo necesario como para saber a qué responsabilidad aspiran y si son sinceros/as en ese ofrecimiento de servir a nuestro municipio.
Por que "el plumero si ve muy pronto". No es lo mismo "servir a" que "servirse de". El pueblo no es tonto, y pronto "cataloga a cada uno" y lo pone donde debe estar. Sin embargo, desgraciadamente no siempre reflexionamos lo suficiente, ni valoramos con objetividad.
Pero también es verdad que el pueblo, los ciudadanos, tienes una obligación moral. Ha llegado su hora. Deben juzgar, deben examinar y evaluar a los aspirantes a político. El curso acaba para el alumnado de segundo de bachillerato, pero también para los políticos. Deben hacerlo con objetividad, especialmente en unas elecciones que nos afecta muy mucho, como son las municipales.
En todas estas reflexiones, cabe preguntarnos qué papel jugamos los ciudadanos. La verdad no lo tenemos fácil. Pienso que todo sería diferente si tuviéramos la opción de poder elegir a las personas, especialmente en las elecciones municipales, es decir, de poder elegir en función del conocimiento que tenemos de cada uno de los elegibles independientemente de la lista en la que van.
Listas Abiertas. Donde, independientemente de cada posición ideológica, juzguemos a la persona y podamos elegirla en función de su trayectoria personal.Para mí son más importante las personas que los partidos donde están situados.
Yo defiendo, y me gustaría que fuese así, el poder elegir a la persona, independientemente de su partido, de su ideología. Desgraciadamente esto no es posible. Tenemos que votar una lista. En esa lista, en cualquier lista de las que se presentan, hay de todo, personas que nos gustan más y personas que nos gustan menos, y yo no iba a ser menos, y no me importa que el resto lo sepan, a pesar de molestar a muchas personas que desde el sectarismo usan el ataque personal como su principal arma política. En fin, ellos pierden, yo gano mucho.
Si analizamos las listas que nos han presentado, no es fácil, ya que en todas hay de todos y decir que ésta es mejor que aquélla no es fácil. En todas hay personas muy válidas, muy serias, muy respetables, y hay otras que pueden llevarnos a poner alguna que otra pega. Lógico. Nada hay perfecto.
Si partimos de la base que todas las listas tienen personas válidas y otras menos válidas, lógicamente desde un punto de vista muy subjetivo, obviamente sólo cabe una posición: reflexionar a la hora de votar, pensar en cómo han actuado unos y otros.
Ha llegado la hora del examen y hay que puntuar, igual que a nuestros alumnos de segundo de bachillerato, a unos como oposición a otros como gobierno, y darle a cada cual lo que en conciencia pensamos que hay que darle. No hay otra opción. Es la hora del examen, es la hora de juzgar, es la hora de poner a cada uno en su sitio.
Lo que debe quedar claro es que no vale la política del avestruz, escondernos, no participar, no votar y luego tirarnos cuatro años quejándonos. Basta ya, para exigir responsabilidad a los demás hay que empezar por ser responsable y tomar parte en el juego. Tenemos que valorar y juzgar en conciencia. No vale estar cuatro años quejándose.
Ya somos mayorcitos, ya llevamos muchos años de democracia, y ya debemos tener claro, muy claro que debemos actuar en conciencia para poder exigir y para poder premiar a quienes trabajan por "servir a" y no facilitar en "servirse de". Es la hora de San Bartolomé de Tirajana, es la hora de Gran Canaria, es la hora de Canarias, es la hora de cada uno y de cada una de los/las ciudadanos/as de nuestro pueblo canario. Hay que ejercer la responsabilidad que nos toca. San Bartolomé de Tirajana, en este caso, lo merece.
Cuando llegue el momento de votar, todos debemos asumir dos responsabilidades básicas, la primera VOTAR Y la segunda HACERLO REFLEXIVAMENTE.
Si actuamos así, seguro que acertaremos, que actuaremos en conciencia. Siempre podremos criticar las actuaciones o los fallos, pero primero debemos cumplir nosotros. No vale quejarse después.
A todos/as los/as que se presentan, sean del partido que sean, gracias por estar ahí. En principio pensamos que vienen a "servir a" y no a "servirse de". En función de eso les juzgaremos, desde la responsabilidad que tenemos como ciudadanos. Y a todos, ánimos y a votar para elegir a los mejores. Los docentes pasamos lista a diario, y este día en especial pasaré lista, que ningún ciudadano ni ninguna ciudadana se quede sin ir a votar. Que sea un día de fiesta democrática, en especial para todos aquellos jóvenes que se estrenan, alumnos míos y otros que no lo son. ¡Felicidades por tener la suerte de votar!
Por último, a las candidatas y candidatos, a Conchi Narváez, a Mari Pino Torres, a Marco Aurelio Pérez, a Norberto Pérez, a Juan Simón Padrón, a Carlos José, a Gabriel Díaz, a Fernando Toribio, a Pacuco Guedes, a Carlos Julián, a José Vargas, y a otros/as que no siendo primeros/as de la lista sí que son personas, por razones diversas, muy cercanas a mí, en especial Elena Alamo, Carlos Fernández y David Delgado ¡Mucha Suerte! ¡Animo y fuerzas para llegar al final! Eso sí, el día 28, lunes, a todos y a todas, un ruego, desde las tareas de gobierno o desde la dignísima tarea de oposición, les pedimos trabajo y más trabajo por nuestro municipio. San Bartolomé de Tirajana los necesita.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.35