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XAVIER APARICI GISBERT

Estafadores y cosas peores

XAVIER APARICI GISBERT Viernes, 21 de Septiembre de 2012 Tiempo de lectura:

El engaño puede consistir en convencer a alguien de que algo es cierto, como, aprovechándose de su ignorancia...

En el derecho penal, una estafa es un delito contra el patrimonio consistente en provocar un perjuicio a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro. El engaño puede consistir en convencer a alguien de que algo es cierto, como, aprovechándose de su ignorancia, no darle a conocer algo preciso para asegurar su interés.


Estafas las hay de muchos tipos y alcance. La picaresca recoge múltiples maneras de aprovecharse de la buena o mala fe de los incautos con el ánimo de obtener ventaja en transacciones, supuestamente honestas y ventajosas para la víctima. Y así, la persona o entidad estafada aportan bienes patrimoniales por los que luego no reciben la contraprestación prometida: falsear la cantidad, la calidad, el coste o la naturaleza del bien o servicio propuesto, son formas habituales de defraudar a gentes que, por su credulidad o su afán de sacar ventaja –entre pillos anda el juego-, resultan ilícitamente perjudicadas.


Los perjudicados lo son en parte por su ingenuidad, candidez, falta de malicia o, también, por su maliciosa propensión a aprovecharse. Pero todos comparten la falta de cautela, de la apropiada precaución, sagacidad y reserva en su proceder. No obstante, la cautela es una actitud ambigua donde las haya, pues sirve para calificar también la astucia, maña y sutileza con fines de engaño, mimbres precisos para el actuar consistente de los estafadores, los cuales son, sin ambigüedades, auténticos defraudadores.


En estos últimos tiempos, tras décadas de que, por parte de las instancias culturales del poder, se haya entronizado el egoísmo como motor de la sociedad y el provecho propio como fin de la misma, la percepción de que quién puede, defrauda, y que quién más puede, más defrauda, se ha extendido a todas las esferas de la interacción social. Pareciera que hoy todo son fraudes y estafas, sobretodo, por parte de los que más poder acaparan. Y sin barreras, responsabilidades, ni castigo.


En un mundo globalizado mediáticamente y abierto, los ejemplos son infinitos. Recientemente, en Francia dos médicos de reconocido prestigio y capacidad le han puesto calificativos y proporción a las actividades de la todopoderosa industria farmacéutica, "la más lucrativa, la más cínica, la menos ética de todas las industrias", en palabras de Philippe Even, director del afamado Instituto Necker y antiguo Decano de la Facultad de Medicina de París.  Según este facultativo, "el 50% de los medicamentos son inútiles, el 20% no son bien tolerados por los pacientes y hay un 5% potencialmente peligrosos". Así, solo un 25% son útiles e indispensables. Y no hay la menor seguridad de que éstos sean los que le prescriban a uno.

Esta auténtica catástrofe sanitaria y financiera para la ciudadanía y las administraciones públicas, tiene mucho que ver con el desmedido afán de lucro de las corporaciones farmacéuticas, ya que las industrias del sector, en general, resulta que emplean solo el 5% de sus recursos en la investigación de nuevos hallazgos y remedios; el 25%, lo utilizan en desarrollo y elaboración de los productos; mientras que la partida más importante, el 45%, la destinan a promocionar sus ventas y al sostenimiento de los lobbies que defienden sus intereses en las instituciones políticas de los EEUU y de la Unión Europea.


Una vez más, directivos empresariales principales, altos funcionarios de las administraciones públicas y políticos poderosos son descubiertos defraudando, como si tal cosa, al conjunto de la sociedad y a sus instituciones democráticas. Desde luego, por muy complicado que resulte hay que dejar de ser incautos, exigir responsabilidades y poner a buen recaudo a toda esas pandas de estafadores de “altos vuelos”. Nuestro sistema de justicia y nuestro patrimonio, nos van en ello, y también, visto lo visto, hasta nuestra salud.



Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.


Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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