Viviendo en San Borondón
Cristóbal Colón como oferta turística
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Lunes, 13 de Agosto de 2012 Tiempo de lectura:
Si importante para la humanidad en general y para el Puerto de Palos en particular, fue la madrugada del día 3 de agosto del año del Señor de 1492, también lo fue para Canarias y para La Gomera el día 6 de septiembre, fecha en la que según Hernando Colón “se puede contar como inicio de la empresa y del viaje por el Océano”. Los responsables turísticos canarios, tanto públicos como privados, deberían aprender y tomar buena nota de la feliz iniciativa de los onubenses, que han inaugurado para sus Fiestas Colombinas anuales un nuevo recinto dedicado al Almirante y su aventura, de 130.000 m2. Conmemoran así el 520 aniversario de la salida del Almirante de las Mares Océanas de tierra peninsular. Han aprovechado otro año más, de forma harto inteligente, un hecho histórico de primera magnitud transformándolo en un evento turístico de gran relevancia para su economía y, al mismo tiempo, avanzar en el reconocimiento de Palos y del Monasterio de La Rábida como Patrimonio de la Humanidad. Al carro de esa iniciativa se han subido Santa Fe (Granada) por lo de las Capitulaciones y Bayona (Pontevedra) por ser el primer puerto al que arribó Hernando Pinzón a su vuelta de América. Y diga lo que diga la letra de la canción “Las tres carabelas”, de Palos de la Frontera sólo zarparon un día, pero que su primer destino era Gran Canaria, en cuyas aguas estuvieron más de un mes, hasta septiembre, con algunas idas y venidas a La Gomera. La importancia trascendental de esta recalada no es una exageración pueblerina o localista, lo escriben así tanto Fray Bartolomé de Las Casas como Hernando Colón en su libro “Historia del Almirante”.
Con una visión amplia y generosa para todo el Archipiélago, el Cabildo Insular de Gran Canaria inauguró la Casa de Colón el 18 de julio de 1951, centrando sus objetivos en la investigación y difusión de la historia de Canarias y de sus relaciones con América. Por millones se cuentan ya los visitantes que desde aquellos días han visitado sus instalaciones o participado en sus encuentros internacionales. Pero, en mi opinión, ya se está retrasando demasiado el dar otro paso trascendental para aprovechar la aventura colombina como un reclamo cultural, educativo y turístico al igual que, entre otros sitios, lo hace Huelva.
Toda la Isla de Gran Canaria es tierra de interés colombino y varios de sus lugares son citados expresamente en las crónicas del viaje, desde Las Isletas o la bahía de Gando a Maspalomas. Probablemente los más significativos tal vez estén en Las Palmas de Gran Canaria: La Casa de Colón con su entorno y la réplica de la carabela La Niña, medio dejada de la mano de Dios junto al Castillo de La luz, también en un estado manifiestamente mejorable. Un tercer elemento que podría complementar el conjunto sería el Museo Elder, bien en sus propias instalaciones o en el Castillo de la Luz o en la antigua estación del Jet Foil, diseñando una muestra interactiva de introducción a la cartografía y navegación medieval. Debiera ser una iniciativa insular coordinada por el Patronato de Turismo de GC, no otra LPA más.
Con tanto “recreador” de la memoria histórica española, ahora en paro tras los cambios políticos, bien pudieran dedicar el tiempo libre a idear una especie de programa turístico donde se mezcle la realidad historia con una dosis adecuada de fantasía, al estilo del “Braveheart” de Mel Gibson y sin llegar a la ficción total de Amenábar con su “Agora”.
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Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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