La Vega de San José necesita atención
Borja Valcarce publicó el pasado domingo un interesante reportaje sobre la Vega de San José, en el cono sur de Las Palmas de Gran Canaria. En él se habla del nuevo edificio que se levanta en este barrio, situado junto a la histórica Vegueta, que abrirá sus puertas en poco tiempo y de los problemas que tiene el barrio, o que ha padecido anteriormente. Me refiero al nuevo palacio de Justicia, que atraerá diariamente a miles de visitantes, cuando entre en funcionamiento, y que debería ofrecer un entorno mucho mejor, acorde con la importancia de esta sede.Existen diversas opiniones con respecto a la ubicación del mismo. Uno de los problemas será el intenso tráfico que acarreará, lo que supone una molestia para los habitantes de la zona. Pero hay un problema de fondo que el ayuntamiento, o el mismo gobierno de Canarias, tendrán que solucionar. Me refiero al componente social que tiene este barrio, formado generalmente por funcionarios,(están los edificios del Covisem, de la Guardia Civil, (y no me refiero sólo a la Comandancia) de Aviación y por trabajadores de diversas ramas y también existe gente marginada, o que ha rozado la marginación por mucho tiempo. En realidad, hasta hace quince o veinte años, vivir en la Vega de San José era como instalarse en una especie de gueto. La situación ha mejorado, pero no está aún todo hecho. Creo que la instalación de un edificio como el aludido, aparte de los problemas de circulación expuestos o de la falta de estacionamientos, puede contribuir a modernizar esta zona. Posiblemente sería peor si no estuviese aquí el Palacio de Justicia. La ubicación de edificios públicos en la Vega, ha mejorado el barrio, pero sus problemas sociales y de infraestructuras no están resueltos.
Hay buenos equipamientos: colegios, canchas deportivas, comisaría de policía, guardia civil, bomberos, sedes para asociaciones de vecinos, y hasta un centro para la lucha contra la drogodependencia, que dirige la presidenta de la Asociación de Integridad Social Calidad de Vida, Lidia Rodrígez. pero es necesario una mayor atención al mantenimiento y conservación de los bloques de viviendas, (especialmente los de cuatro pisos) en las zonas bajas de muchos de ellos, formados por columnas descubiertas y a veces deteruioradas, a la que tienen fácil acceso personas ajenas a los edificios que se concentran allí, ensucian o deterioran esos lugares, o causan molestias a los vecinos. En conclusión: esas zonas deben estar cerradas, con acceso solamente para los que allí residen y no convertirse en pequeños parques públicos, descontrolados. Por otra parte, en este barrio existen grandes espacios que no se encuentran debidamente utilizados. Son terrenos concebidos para crear un mejor entorno y airear los bloques, donde pueden convivir jardines bien cuidados, parques infantiles, o cualquier local destinado a equipamiento social. Algunos de los jardines sobreviven gracias a que algunas comunidades vecinales los mantienen. Pero cuando no es así, encontramos lugares destrozados, sucios, o convertidos en “cagaderos de perros”, porque ese es otro de los problemas del barrio (y de otros muchos de la ciudad). Aquí, como en otros puntos de la capital, existen también malos olores,pero no todos provienen precisamente de las heces de los perros. No existe conciencia sobre la necesidad de mantener limpio el entorno, y de cumplir las normas sobre perros que tiene el ayuntamiento. Nada de bozales, ni correas para perros peligrosos; ni recogida de los excrementos de sus animales. Es una falta absoluta de respeto a las leyes, a las normas municipales y a las personas. Pero tampoco el ayuntamiento (no importa el partido que gobierne) hace nada para remediarlo.
Así que, aunque sea por guardar las formas y en consideración a esa gran palacio de Justicia que tendrá muy pronto la ciudad, las administraciones públicas deberían poner todo su empeño para que este barrio se distinga por su limpieza, por sus amplios espacios bien mantenidos, ajardinados y con instalaciones destinadas a fines sociales.
El servicio de limpieza, hasta el momento, se dedica más a realizar una limpieza superficial, sobre todo en las partes más visibles, pero tarda más en introducirse en las zonas interiores y ajardinadas. Y si lo hacen es porque ya la porquería es bastante visible, para vergüenza, tanto de los vecinos como para el servicio de limpieza municipal, Como decía en la información de Valcarce, el arquitecto José Antonio Sosa “el espacio público no está aquí bien atendido, al contrario de lo que ocurre en el norte de Europa”. Aquí, como dije antes, existen muchos espacios que nadie cuida, y por tanto, se genera una mala imagen, y la suciedad campea por ellos. Ni vecinos, ni ayuntamiento se preocupan de mejorar ese entorno. Como dicia Lidia Rodríguez, “el barrio tiene necesidades sociales importantes”, y añadiríamos, y materiales también.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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