Currículum
“Lo tenemos todo”
No, lo que uno es tiene poco que ver con lo que ha estudiado o con los trabajos que ha ido realizando a lo largo de los años. Somos lo que nos queda. Todo lo demás se lo lleva el olvido o el viento de cualquier mañana funesta. Ni siquiera nos vale una foto para identificarnos porque el tiempo nos cambia las facciones y la mirada mucho más de lo que pensamos. Mario Benedetti, en un poema titulado Currículum, contaba que el cuento era muy sencillo y que llega un momento en que sabemos que el mundo es como un laberinto, “en sus momentos clave, infierno o paraíso, amor o desamparo, y siempre, siempre un lío”. Por eso, porque lo de fuera varía tantas veces sin que seamos capaces de hacer nada por evitarlo, solo podemos salvarnos adentrándonos en nosotros mismos y cuidando todo aquello que habitualmente no ponemos en los papeles que necesitamos para buscar un trabajo o para que se reconozcan nuestros logros académicos y profesionales. El cuento de nuestra vida, como escribía Benedetti, es mucho más sencillo: llegado el momento, solo nos tenemos a nosotros.
Cualquiera sabe que de la noche a la mañana se puede perder todo lo material. Por eso no vale la pena aferrarse absolutamente a nada que no forme parte de nuestro propio equipaje de mano. Lo que te queda son los libros que has leído, las películas que te han conmovido, la música que te ha emocionado, los paisajes que se han colado en tu alma, los amigos que te tendieron la mano, los amores que te enseñaron que vivir no tiene sentido si no se ama, el perro que te ha sido leal hasta el último momento, el árbol que nunca dejó de darte sombra y de enseñarte el paso natural de las estaciones, el cielo inmenso que te coloca en tu sitio cada vez que te empequeñeces o te engrandeces más de lo debido, los olores que quedaron unidos a recuerdos inolvidables, la ola de la playa que tantas veces ha borrado las penas de tu orilla o el eco de las muchas voces que querrías escuchar en estos momentos. Y te queda, además, lo que eres ahora mismo tras sumar todos esos momentos que han ido completando el único currículum que realmente merece la pena. Somos nuestro propio presente y lo que ha quedado a salvo cuando todo lo demás desaparece. Da lo mismo que te quedes en una isla desierta o que, de repente, no te dejen sacar el dinero de los bancos o pierdas el que creías que era el gran amor de tu vida. Si has sido capaz de disfrutar con intensidad, todo ese sustrato del placer y de la sabiduría lo llevarás siempre contigo. No te hace falta nada más. Ya luego podrás compartir sonrisas, abrazos o caricias; pero más tarde o más temprano te volverás a encontrar frente a frente contigo mismo. Lo tenemos todo. Lo que no encuentres en ti nunca lo hallarás en ninguna otra parte. Este segundo es realmente el único que importa. No te demores. Los trenes de la vida solo pasan una vez.
CICLOTIMIAS
Te esperan todas las travesías.
Cualquiera sabe que de la noche a la mañana se puede perder todo lo material. Por eso no vale la pena aferrarse absolutamente a nada que no forme parte de nuestro propio equipaje de mano. Lo que te queda son los libros que has leído, las películas que te han conmovido, la música que te ha emocionado, los paisajes que se han colado en tu alma, los amigos que te tendieron la mano, los amores que te enseñaron que vivir no tiene sentido si no se ama, el perro que te ha sido leal hasta el último momento, el árbol que nunca dejó de darte sombra y de enseñarte el paso natural de las estaciones, el cielo inmenso que te coloca en tu sitio cada vez que te empequeñeces o te engrandeces más de lo debido, los olores que quedaron unidos a recuerdos inolvidables, la ola de la playa que tantas veces ha borrado las penas de tu orilla o el eco de las muchas voces que querrías escuchar en estos momentos. Y te queda, además, lo que eres ahora mismo tras sumar todos esos momentos que han ido completando el único currículum que realmente merece la pena. Somos nuestro propio presente y lo que ha quedado a salvo cuando todo lo demás desaparece. Da lo mismo que te quedes en una isla desierta o que, de repente, no te dejen sacar el dinero de los bancos o pierdas el que creías que era el gran amor de tu vida. Si has sido capaz de disfrutar con intensidad, todo ese sustrato del placer y de la sabiduría lo llevarás siempre contigo. No te hace falta nada más. Ya luego podrás compartir sonrisas, abrazos o caricias; pero más tarde o más temprano te volverás a encontrar frente a frente contigo mismo. Lo tenemos todo. Lo que no encuentres en ti nunca lo hallarás en ninguna otra parte. Este segundo es realmente el único que importa. No te demores. Los trenes de la vida solo pasan una vez.
CICLOTIMIAS
Te esperan todas las travesías.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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