El principal imputado en el Caso Kárate, Fernando Torres Baena, se ha acogido a su derecho a no declarar durante el interrogatorio de la acusación particular, pero sí lo ha hecho al abogado de Ivonne González y el suyo propio
El principal imputado en
el conocido como ‘Caso Kárate’ comenzó la tercera sesión del juicio que
se celebra en la Audiencia Provincial de Las Palmas acogiéndose a su
derecho a no declarar al inicio del interrogatorio de la acusación
particular, ejercida por los letrados José María Palomino y Pedro
Padilla. Sin embargo, a preguntas de la defensa de otra imputada, Ivonne
González, sí declaró que algunos de los denunciantes en esta causa,
monitores de su gimnasio, mantuvieron relaciones sexuales con menores,
siendo ellos adultos, en su casa de Playa de Vargas, aunque lo situó en
el marco de relaciones “de novios o pareja”. Tras acogerse a su derecho a no declarar, Baena sí pretendió intervenir ante el Tribunal para exponer sus propias explicaciones, algo que el juez Emilio Moya, le impidió de manera categórica, explicándole que lo único que debía hacer era contestar o no a las preguntas que le formularan los letrados.
Comenzó José María Palomino, quien le formuló una a una más de un centenar de preguntas. La mayoría sobre el contenido de un libro titulado ‘Combate Supremo’, del que Torres Baena es coautor y en el que se desgrana una filosofía del Kárate que invita al que la practica “a abandonarse” y a guardar “lealtad y disciplina al líder”.
Palomino pidió al tribunal que le mostraran al imputado un ejemplar del libro, que reconoció Torres Baena, y una película titulada ‘Animal Lovers’, en la que se pueden ver “menores manteniendo relaciones con animales “y que fue requisada en la vivienda de Vargas. Uno a uno le fue desgranando los testimonios más escabrosos de algunos testigos, haciendo referencia a prácticas sexuales con consoladores o la práctica del ‘beso blanco con menores’. Asímismo, le cuestionó sobre si adoctrinaba a los “chicos y chicas” sobre la importancia de las relaciones sexuales, y no hablar con sus familias sobre lo que se realizaba en Playa de Vargas o en el gimnasio.
A su abogado, Ángel Luis Calonge, sí contestó medio centenar de preguntas, la mayoría de ellas destinadas a demostrar las relaciones más que amistosas entre muchos de los denunciantes y testigos que han declarado en el sumario de este caso.
Respecto al libro destacó que “está hecho por partes” y que la suya corresponde a la parte más técnica, además de que está recomendado “por muchos organismos internacionales”. Defendió también la existencia de “una filosofía” en el Kárate “como existe en el fútbol o el balonmano”. Negó que adoctrinara a los alumnos sobre valores, prácticas o relaciones sexuales o principios morales. “He presentado 50 ponencias y varios libros, y en ninguno encontrará nada”, declaró.
Torres Baena aseguró mantener una relación estrecha, “fenomenal” señaló, con los padres de los menores que acudían a su centro de entrenamiento, a los que contaba “cualquier incidente” que se producía. Destacó que los padres podían presenciar las clases y el hecho de que varias generaciones de una misma familia acudían al centro.
Por último, señaló al Tribunal que varios de los denunciantes ya están integrados en otros gimnasios de Kárate de la ciudad, y que hasta “el último momento” convivieron con los ahora imputados en actos del centro como las galas anuales. “En 25 años de la Asociación existen muchas fotos y vídeos de todos juntos”, y en todo este tiempo “no hubo ninguna denuncia ni queja formal”, concluyó Torres Baena.








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