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SANTIAGO GIL

Psicografías

Zapatos

SANTIAGO GIL Lunes, 09 de Abril de 2012 Tiempo de lectura:

“Dibujaron casi todas tus huellas”

Nunca olvides que nosotros también empezamos gateando. Nadie nace nunca caminando y erguido. Igual que hicieron nuestros ancestros para llegar a ser lo que somos, nosotros fuimos evolucionando mes a mes, paso a paso, hasta lograr caminar sin caernos o sin trastabillarnos cada dos o tres intentos. Nos olvidamos siempre de ese proceso casi milagroso de la naturaleza que nos llevó desde el mono hasta una estación espacial; pero también tendemos a ser injustos con nosotros mismos al no valorar que cada día que hemos vivido, cada decisión que hemos tomado y cada esfuerzo de todos estos años ha merecido la pena. Da lo mismo el resultado. Lo que debería importarnos es lo que tiene que ver con la experiencia de lo vivido y con la emoción de todos esos pequeños momentos que a los demás les pueden parecer pueriles e intrascendentes, pero que para nosotros forman parte de ese bagaje casi milagrero al que va unido la existencia. El primer paso, el primer beso o el primer día frente al mar es un acontecimiento grandioso e inolvidable, nuestro patrimonio más necesario para cuando las cosas vienen mal dadas o no encontramos las puertas de salida por ninguna parte.

En cada uno de esos memorables momentos personales casi siempre hubo alguien o algo cercano que luego olvidamos injustamente cuando pasa el tiempo. Es lo que les ocurre a los zapatos, a cada uno de esos pares de zapatos que han sido testigos todos estos años de cada uno de nuestros pasos, tanto de los que nos encumbraban como de los que nos dejaban aliquebrados o con la moral por los suelos. Quizá en la playa es donde único caminamos por nosotros mismos, pisando la arena descalzos o sintiendo cómo todo el océano penetra en nosotros a través de la planta de los pies. En casi todos los demás momentos de nuestra vida cotidiana, entre nuestros pies y nuestros pasos, ha habido zapatos de todas las formas y de todos los colores. Unos tuvieron más suerte que otros, o viajaron más lejos, o corrieron más rápido. Luego, cuando se deterioran o se abren sus heridas de tanto caminar junto a nosotros, los arrimamos y, la mayoría de las veces, nos deshacemos de ellos con una insensibilidad ante la que deberíamos reflexionar. Intenta, según termines de leer este artículo, recordar los distintos pares de zapatos, playeras o zapatillas que te han acompañado a lo largo de tu vida. Realmente son ellos los que dibujaron casi todas tus huellas y los que sabían de la inseguridad o de la fuerza de tus pisadas.  Fueron los que te acompañaron por todos los caminos de tu vida, y sin ellos nunca hubieras llegado donde estás ahora mismo. No lo olvides nunca cuando camines por el mundo. Recuerda siempre que con cada nuevo paso no sólo eres tú quien está emprendiendo una aventura irrepetible.

CICLOTIMIAS

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Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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