El próximo 29 de marzo ¿vendrás?
Desposeídos e indefensos, ahora sabemos que las promesas del neoliberalismo internacional, en cuanto a que iba a traer el enriquecimiento económico general, eran falsas y que sus críticas a la ineficacia e inviabilidad de las democracias sociales, eran interesadas y tramposas
Con la última “reforma laboral” aprobada en el Congreso de los Diputados por el Partido Popular, CiU, UPN y Foro Asturias, por fin, se nos ha caído la venda de los ojos. Tras esta nueva vulneración impune de nuestra Constitución y en medio de una feroz recesión impuesta “desde arriba”, ya resulta evidente que, en los últimos años, las élites de poder que se vienen alternando en el gobierno central han estado vaciando de contenido nuestro Estado de derecho social y democrático, con el artero objetivo de servir a las poderosas organizaciones neoliberales en el logro sus propósitos.
Desposeídos
e indefensos, ahora sabemos que las promesas del neoliberalismo
internacional, en cuanto a que iba a traer el enriquecimiento económico
general, eran falsas y que sus críticas a la ineficacia e inviabilidad
de las democracias sociales, eran interesadas y tramposas. En realidad,
se trataba –siempre se ha tratado de eso- de usurpar las instituciones
políticas de los Estados democráticos para neutralizar sus salvaguardas y
desmantelar sus bienes públicos, malvendiéndolos a los poderosos del
sector privado. Y, en general, de esquilmar a todo el mundo.
Así, en las últimas décadas en España los más ricos se han enriquecido
desaforadamente y han reducido en mucho su contribución fiscal, mientras
en el sector público se disipaban los recursos propios y se inhibía el
poder de intervención política. Y, no por casualidad, en ese mismo
periodo, el segmento laboral de la economía -el fundamental para la
inmensa mayoría-, perdía seguridad, coberturas y poder adquisitivo, ese
tan necesario, vía consumo, para la supervivencia de la mayoría de las
empresas del país.
Hoy,
la continuada vulneración de nuestra democracia, tras las estafas
inmobiliaria y financiera, provoca un panorama desolador: tras
privatizar las ganancias, están socializando las pérdidas; mientras se
mantienen los privilegios de los poderosos, se pisotean las necesidades
de la gente de a pié; unos pocos en la cúpula de la jerarquía, que no
dejan de enriquecerse, nos imponen, a todos los demás, austeridad.
La
corrupción, el cierre de empresas, la pérdida de empleos, la
desaparición de patrimonios y los impagos arrecian. Y todo esto no es,
en rigor, economía, es política y de la peor especie: antidemocrática,
opresora y explotadora. En un camino hacia ninguna parte de la avaricia
sin límites y el expolio suicida. Tenemos a los tiranos al frente de
nuestros intereses generales, a los ladrones al cargo de nuestro capital
comunitario, y no tienen la menor intención –lo estamos viendo- ni de
enmendarse, ni de marcharse por las buenas.
Es el momento de que los ciudadanos y las ciudadanas soberanos, junto a nuestras familias, colegas y vecinos, asumamos nuestras responsabilidades humanitarias, recuperemos nuestra dignidad democrática y ejerzamos nuestro protagonismo social. Empezando por participar en las inminentes convocatorias de huelga laboral general y paro ciudadano completo, apoyados, por primera vez en mucho tiempo, por la generalidad de los sindicatos, la mayoría de los partidos democráticos y multitud de organizaciones sociales. Y continuando, con la amarga lección del neoliberalismo aprendida, por no volver a dejar la política democrática y la economía social en manos de las, hasta ahora, clases dominantes. Yo me apunto ¿y tú?
Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.
http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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