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JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

Petróleo: Ordeno y mando

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Sábado, 17 de Marzo de 2012 Tiempo de lectura:

Se han dado en Madrid prisa por facilitarle el camino a una empresa privada para que empiece a hurgar en las profundas aguas del océano

La decisión del Consejo de Ministros español de autorizar a Repsol las prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a Canarias desató ayer las iras del presidente del Gobierno de Canarias, de las  corporaciones insulares de  Lanzarote y Fuerteventura,  de los ayuntamientos de estas dos islas, y, probablemente, de una buena parte de la población canaria.  Las autoridades isleñas se sienten ninguneadas y despreciadas por el gobierno central, que dicho sea de paso, cree más en el centralismo que en las  autonomías, especialmente si no son “las suyas”.

Se han dado en Madrid prisa por facilitarle el camino a una empresa privada para que empiece a hurgar en las profundas aguas del océano, sin tener en cuenta estudios de impacto medioambiental, sin escuchar a los representantes democráticos de las islas inmediatas y despreciando olímpicamente  al pueblo canario, que por lo que se ve, nada pinta, porque para Madrid (y da igual quien gobierne en España) , Canarias no es sino una colonia, y no tiene ni voz ni voto en estas cuestiones. Tampoco se ha especificado que es lo que va a ganar el archipiélago con estas extracciones, aunque sí se han molestado en lanzar sus cantos de sirena, alegando que habrá más puestos de trabajo y que se beneficiarán los puertos (del estado, claro) y otras empresas afines a todo este tinglado. ¿Y qué pasa con un impuesto especial para el desarrollo de las islas o para implantar las energías alternativas? Así que han decidido que lo mejor es el “ordeno y mando” y,  a callar.

Lo peor de todo esto es que precisamente el ministro que lleva Energía, Industria y Turismo,al que en un artículo anterior yo consideraba “la esperanza blanca” de los empresarios de Canarias,  es un canario. Si yo me pusiera en su lugar, lo que haría, por dignidad, es dimitir como ministro de un gobierno que trata así a Canarias. Pero me temo que no caerá esa breva. Su canariedad no es tan alta, al parecer.

Además, hay que denunciar la insolidaridad que ha tenido el Cabildo de Gran Canaria, con la complicidad del CCN , en esta cuestión, ayudado además por ese entusiasta coro formado por un de un buen número empresarios de esta isla, (incluyendo los turísticos), al decir amén a estas medidas, que no sabemos que le depararán al futuro de uno de los recursos más importantes de ¿nuestras islas?, como es el turismo.

Después de lo ocurrido, tendremos días de opiniones, de titulares, de debates, incluso de demagógicos argumentos y hasta de descalificaciones en uno y otro bando, y el Gobierno democrático de Canarias presentará recursos a este decreto y exhibirá sus propios argumentos para oponerse a los dictados (la dictadura de las mayorías absolutas) de Madrid, tomados tan a la ligera y menospreciando al contrario, con una prepotencia increible.

Luego viene la cuestión de la soberanía de las aguas en las que se quieren hacer las prospecciones. ¿Está claro a quién pertenecen? ¿No reclamará Marruecos su soberanía?¿No será esto el origen de un conflicto? ¿Nos conviene a nosotros que haya tensiones  al lado mismo de un importante destino turístico como es Canarias?

¿Y qué pasará si se produce un vertido y ese crudo inunda las costas (incluso las de Gran Canaria) de un destino turístico tan importante como es Canarias? ¿Beberán los conejeros y majoreros agua con sabor a petróleo sabiendo que allí hay potabilizadoras con aguas de mar?¿Habrá que apartar el piche en las playas para poder bañarse?

¿Por qué ese gobierno central y su ministro de Industria y Energía no se ocupan de desarrollar al máximo las energías alternativas, limpias y sostenibles,  en un espacio que hay que proteger porque contiene cuatro parques nacionales, 146 espacios naturales y donde la naturaleza es parte del atractivo turístico y científico que tiene y que reúne todas las condiciones necesarias para implantarlas? Energía eólica, solar, térmica, de las mareas, reciclaje de aguas residuales, (incluyendo métodos naturales y nada costosos que ya existen en las islas)  etc. que pueden y deben prevalecer en este archipiélago, donde la contaminación originada por los humos tóxicos  del petróleo y sus derivados hacen estragos en la población y en medio ambiente.

Otro argumento que podría hacer desistir a Repsol y a España de estas explotaciones de oro negro, ya que estamos sobre una plataforma inestable proclive a volcanes, seismos y hasta maremotos. Por otro lado, parece que el gobierno del PP quiere soslayar que Repsol no es precisamente un modelo y una garantía de seguridad en otros lugares del mundo. Ha originado vertidos en Tarragona, han sido rechazados en las tierras de los mapuches de Chile y Argentina; tampoco han tenido experiencias positivas con las zonas  habitadas por tribus guaraníes del sur de Bolivia. Pero ahora nos los quieren imponer en Canarias, tal vez porque nos consideran pacíficos, tontos,  o títeres sin cabeza.

Si todo lo dicho no fuera aun convincente, no debemos olvidar los vertidos que se produjeron en el Golfo de México en el año 2010, en la plataforma petrolífera británica BP Deep Water Horizon, que  inundaron las costas de Luisiana (y el Delta del Misisipi)  y otras zonas  del sur de Estados Unidos, repercutiendo  negativamente en su ecosistema, y sin que se hayan recuperado aún, a pesar del tiempo transcurrido.

Según escribía El País en su momento se derramaron casi cinco millones de barriles de petróleo y la empresa británica tuvo que pagar multas de 4.000 dólares por cada barril derramado. Ha sido la mayor catástrofe ocurrido en el mundo, que superó a otro que se produjo en 19790 en la bahía de Campeche, en México.

Esperemos que el pueblo canario se movilice para protestar por este atropello y al mismotgiempo apoye la demandas del gobierno autónomo y las reivindicaciones de las islas de Lanzarote y Fuerteventura.

He oído al presidente de Canarias, Paulino Rivero, y  creo que en esta ocasión se ha ganado algunos puntos en mi estima, aunque por supuesto, no estoy conforme con él en otras cuestiones.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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