Un Centro de la mar salada
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Sábado, 25 de Febrero de 2012 Tiempo de lectura:
Bueno sería que allí también pudieran coordinarse y sumar sus esfuerzos e investigaciones otros departamentos o centros de investigación pura y aplicada de la ULPGC y de la ULL, como por ejemplo el Centro de Biotecnología Marina, CBM, que engloba los grupos de investigación en Algología Aplicada (GAA) y Oceanografía Biológica (GOB)
El Rector de la ULPGC, José Regidor, acompañado del Ministro de Industria, Comercio y Turismo, José Manuel Soria y del Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, inauguró el pasado viernes 24 de febrero el nuevo edificio del Parque Científico Tecnológico Marino (PCTM) situado en el campus teldense de Taliarte. Los detalles arquitectónicos y funcionales de este nuevo y estratégico enclave, se describen en la página Web de la ULPGC.
Si se cumplen los objetivos previstos, la Universidad habrá logrado aunar la I+D, investigación y desarrollo que le debiera ser tan consustancial, con la innovación, que es una de las asignaturas pendientes para la inmensa mayoría de los centros universitarios en España. Con demasiada frecuencia se olvida que aplicar la ciencia es lo que acaba llegando al público en forma de nuevos productos o soluciones reales para problemas reales. Este centro, así lo esperamos y ansiosamente deseamos, nace con vocación de (I+D)+I. Si la I+D es importante, añadirle la +I, de innovación, es de sumo interés estratégico para Canarias ya que sólo desarrollar ideas con alto valor añadido puede ser la base de un desarrollo industrial de futuro.
Por otro lado estas nuevas instalaciones permitirán aprovechar sinergias, al compartir los técnicos e investigadores recursos costosos y escasos, a la vez que será posible ahorrar gastos de gestión, mantenimiento y administración, cosa imperativa en los tiempos de austeridad que toca vivir. Se podrá evitar así tener que detraer fondos públicos para la labor propiamente científica, a la vez que ese trabajo multidisciplinar podrá ser caldo de cultivo para que florezca ese semillero empresarial que allí se pretende implantar. Por fin juntos, aunque dirá alguno que no revueltos ni disueltos en el medio salino, estarán el Centro de Biodiversidad y Gestión Ambiental (BIOGES), el Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) y el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA).
Bueno sería que allí también pudieran coordinarse y sumar sus esfuerzos e investigaciones otros departamentos o centros de investigación pura y aplicada de la ULPGC y de la ULL, como por ejemplo el Centro de Biotecnología Marina, CBM, que engloba los grupos de investigación en Algología Aplicada (GAA) y Oceanografía Biológica (GOB). En suma, que todos los implicados en esta sopa de siglas acepten que es mejor ser cola de león, fuerte para que su rugido se oiga en el mundo, que cabecita de un escuálido ratoncillo cuyo chillido, por más estridente e histriónico que pretenda ser, no sirva para otra cosa que para llenar una tarjeta de visita con un pomposo nombre para el “gran asombraje” de paletos indocumentados.
Sería una auténtica lástima, una nueva oportunidad perdida, que recursos tan importantes como los que la sociedad pone ahora en manos universitarias, no generen retornos y actividad económica para justificar ese esfuerzo en las cuestiones relacionadas con el aprovechamiento industrial de los recursos marinos. Y esta desidia empresarial e institucional frente al mar, para muchos incomprensible, máxime siendo Canarias un archipiélago, es de desear que termine y empiece a ser verdad aquella frase tan repetida de que el mar es una fuente inmensa de recursos aún sin explotar del todo. Pero eso, que debiera ser una obviedad, no es tradición entre nuestras gentes. Baste ver, como me hizo notar un buen amigo de Teguise, que hasta las estatuas de Pérez Galdós las colocan los grancanarios siempre de espaldas al mar.
Si se cumplen los objetivos previstos, la Universidad habrá logrado aunar la I+D, investigación y desarrollo que le debiera ser tan consustancial, con la innovación, que es una de las asignaturas pendientes para la inmensa mayoría de los centros universitarios en España. Con demasiada frecuencia se olvida que aplicar la ciencia es lo que acaba llegando al público en forma de nuevos productos o soluciones reales para problemas reales. Este centro, así lo esperamos y ansiosamente deseamos, nace con vocación de (I+D)+I. Si la I+D es importante, añadirle la +I, de innovación, es de sumo interés estratégico para Canarias ya que sólo desarrollar ideas con alto valor añadido puede ser la base de un desarrollo industrial de futuro.
Por otro lado estas nuevas instalaciones permitirán aprovechar sinergias, al compartir los técnicos e investigadores recursos costosos y escasos, a la vez que será posible ahorrar gastos de gestión, mantenimiento y administración, cosa imperativa en los tiempos de austeridad que toca vivir. Se podrá evitar así tener que detraer fondos públicos para la labor propiamente científica, a la vez que ese trabajo multidisciplinar podrá ser caldo de cultivo para que florezca ese semillero empresarial que allí se pretende implantar. Por fin juntos, aunque dirá alguno que no revueltos ni disueltos en el medio salino, estarán el Centro de Biodiversidad y Gestión Ambiental (BIOGES), el Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) y el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA).
Bueno sería que allí también pudieran coordinarse y sumar sus esfuerzos e investigaciones otros departamentos o centros de investigación pura y aplicada de la ULPGC y de la ULL, como por ejemplo el Centro de Biotecnología Marina, CBM, que engloba los grupos de investigación en Algología Aplicada (GAA) y Oceanografía Biológica (GOB). En suma, que todos los implicados en esta sopa de siglas acepten que es mejor ser cola de león, fuerte para que su rugido se oiga en el mundo, que cabecita de un escuálido ratoncillo cuyo chillido, por más estridente e histriónico que pretenda ser, no sirva para otra cosa que para llenar una tarjeta de visita con un pomposo nombre para el “gran asombraje” de paletos indocumentados.
Sería una auténtica lástima, una nueva oportunidad perdida, que recursos tan importantes como los que la sociedad pone ahora en manos universitarias, no generen retornos y actividad económica para justificar ese esfuerzo en las cuestiones relacionadas con el aprovechamiento industrial de los recursos marinos. Y esta desidia empresarial e institucional frente al mar, para muchos incomprensible, máxime siendo Canarias un archipiélago, es de desear que termine y empiece a ser verdad aquella frase tan repetida de que el mar es una fuente inmensa de recursos aún sin explotar del todo. Pero eso, que debiera ser una obviedad, no es tradición entre nuestras gentes. Baste ver, como me hizo notar un buen amigo de Teguise, que hasta las estatuas de Pérez Galdós las colocan los grancanarios siempre de espaldas al mar.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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