El concejal de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Santa Lucía, Francisco García, ha solicitado este lunes al Consejero de Cultura y Patrimonio del Cabildo, Larry Álvarez, en su visita al municipio que “continúe impulsando con recursos económicos el Centro de Interpretación de Las Fortalezas, y las excavaciones en el lugar, por la importancia que tienen para nuestra historia y la de toda Gran Canaria”
El alcalde Silverio Matos acompañó al consejero a conocer las Salinas de Tenefé, en Pozo Izquierdo, también declaradas Bien de Interés Cultural. Álvarez había mostrado interés en conocer estas salinas, construidas en barro y que datan de finales del siglo XVIII, así como el proyecto que se desarrolla en ellas, una escuela taller en la que más de una veintena de jóvenes trabajan en la recuperación del saladar y en la regeneración de los tajos, a la vez que se forman como nuevos maestros salineros.
El Ayuntamiento se ha comprometido a sacar a concesión administrativa la explotación de las salinas, una vez terminada la escuela taller, para que estos alumnos puedan continuar con la explotación, y el Cabildo a mejorar la señalización.
Tras la visita a Tenefé, se dirigieron a la zona alta del municipio. Francisco García afirmó que “Ansite es un parque natural declarado Bien de Interés Cultural que ocupa una extensión de diez hectáreas y dispone de más de ochenta cuevas. Localizado en la zona alta del municipio, siempre ha estado olvidado, es por lo que se planteó la construcción de un centro de interpretación, por su gran interés histórico, así como la excavación arqueológica del lugar”.
El edil pidió al consejero “que el Cabildo siga comprometiéndose con el Centro de Interpretación de Las Fortalezas y con la excavación arqueológica, bien mediante subvención o un abierto por obras, y que saque a licitar ya el equipamiento museístico del edifico, puesto que está a punto de finalizarse”.
Inversión
El yacimiento de Las Fortalezas (La Fortaleza Grande, La Fortaleza Chica y Titana) es en su mayor parte propiedad del Cabildo grancanario, que en los últimos años ha invertido más de 430.000 euros en tres proyectos para el enclave: la elaboración de un proyecto de musealización (35.000 euros); la primera fase de acondicionamiento para la visita pública y documentación histórica del yacimiento (49.875) y la construcción del centro de visitantes, cuya finalización está prevista para mediados de año y a la que aporta 345.295 euros.
Al margen de su interés histórico -muchos lo identifican con Ansite, el lugar donde se escribió el último episodio de la Conquista, propiciando la incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla-, el yacimiento cuenta con cuevas naturales y artificiales de carácter doméstico o sepulcral, así como con silos bien conservados, grabados rupestres y numerosas estructuras de superficie, sobre todo viviendas.
En lo alto de La Fortaleza Grande, se hallan, además, construcciones de planta circular que habrían sido espacios de culto a los que se accedía a través de pasos artificiales que dan al conjunto un aspecto fortificado.
“Ello hace de Las Fortalezas uno de los pocos yacimientos de Gran Canaria donde el visitante puede admirar, simultáneamente, muchas de las manifestaciones culturales de los antiguos pobladores de la Isla, lo que junto a sus inmejorables condiciones ambientales, su paisaje singular, su accesibilidad y la cercanía a otros espacios de interés, lo convierten en un auténtico parque cultural que en el Cabildo estamos decididos a potenciar”, explicó Larry Álvarez, quien expresó el “compromiso” de la Corporación Insular con el patrimonio de Santa Lucía de Tirajana, del que también forman parte las salinas de Tenefé, otro de los espacios visitados este lunes y en el que con anterioridad también ha intervenido el Gobierno Insular.
En condiciones óptimas, las salinas de Tenefé podrían producir hasta 350.000 kilos de sal al año. Fueron construidas a finales del siglo XVIII para abastecer a las industrias de salazón de las pesquerías del banco canario-sahariano, pero, con la crisis del sector, en los años setenta del siglo pasado, su actividad se centró en el consumo interno, tanto para el uso doméstico, como para actividades semiindustriales.
Lo que ahora se pretende es lograr que recuperen su gran potencial. Para ello, el Ayuntamiento ha creado una escuela-taller para la formación de jóvenes, al objeto de que puedan dedicarse profesionalmente a la producción de sal.
“Es un esfuerzo loable por cuanto propicia el relevo generacional y evita que se pierda unan prácticas que forman parte de nuestro patrimonio intangible”, subrayó Álvarez, quien recordó, además, la importancia de “mantener vivo” un ecosistema que “por su propia naturaleza, desaparece si no tiene actividad”.
Las salinas, que responden al tipo de salinas sobre barro, de origen mediterráneo, producen distintos tipos de sal, incluida la variedad denominada Flor de Sal, que alcanza precios elevados en el mercado, por sus saludables oligoelementos y su también elevada calidad.
Su superficie productiva tiene un soporte de barro apisonado que da estanqueidad a los depósitos, y cuenta con 386 tajos (cristalizadores) de 14.250 metros cuadrados, conducciones de riego, cuatro cocederos (condensadores) de 4.930 metros cuadrados, almacén y casa del salinero, entre otras instalaciones.
El Ayuntamiento se ha comprometido a sacar a concesión administrativa la explotación de las salinas, una vez terminada la escuela taller, para que estos alumnos puedan continuar con la explotación, y el Cabildo a mejorar la señalización.
Tras la visita a Tenefé, se dirigieron a la zona alta del municipio. Francisco García afirmó que “Ansite es un parque natural declarado Bien de Interés Cultural que ocupa una extensión de diez hectáreas y dispone de más de ochenta cuevas. Localizado en la zona alta del municipio, siempre ha estado olvidado, es por lo que se planteó la construcción de un centro de interpretación, por su gran interés histórico, así como la excavación arqueológica del lugar”.
El edil pidió al consejero “que el Cabildo siga comprometiéndose con el Centro de Interpretación de Las Fortalezas y con la excavación arqueológica, bien mediante subvención o un abierto por obras, y que saque a licitar ya el equipamiento museístico del edifico, puesto que está a punto de finalizarse”.
Inversión
El yacimiento de Las Fortalezas (La Fortaleza Grande, La Fortaleza Chica y Titana) es en su mayor parte propiedad del Cabildo grancanario, que en los últimos años ha invertido más de 430.000 euros en tres proyectos para el enclave: la elaboración de un proyecto de musealización (35.000 euros); la primera fase de acondicionamiento para la visita pública y documentación histórica del yacimiento (49.875) y la construcción del centro de visitantes, cuya finalización está prevista para mediados de año y a la que aporta 345.295 euros.
Al margen de su interés histórico -muchos lo identifican con Ansite, el lugar donde se escribió el último episodio de la Conquista, propiciando la incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla-, el yacimiento cuenta con cuevas naturales y artificiales de carácter doméstico o sepulcral, así como con silos bien conservados, grabados rupestres y numerosas estructuras de superficie, sobre todo viviendas.
En lo alto de La Fortaleza Grande, se hallan, además, construcciones de planta circular que habrían sido espacios de culto a los que se accedía a través de pasos artificiales que dan al conjunto un aspecto fortificado.
“Ello hace de Las Fortalezas uno de los pocos yacimientos de Gran Canaria donde el visitante puede admirar, simultáneamente, muchas de las manifestaciones culturales de los antiguos pobladores de la Isla, lo que junto a sus inmejorables condiciones ambientales, su paisaje singular, su accesibilidad y la cercanía a otros espacios de interés, lo convierten en un auténtico parque cultural que en el Cabildo estamos decididos a potenciar”, explicó Larry Álvarez, quien expresó el “compromiso” de la Corporación Insular con el patrimonio de Santa Lucía de Tirajana, del que también forman parte las salinas de Tenefé, otro de los espacios visitados este lunes y en el que con anterioridad también ha intervenido el Gobierno Insular.
En condiciones óptimas, las salinas de Tenefé podrían producir hasta 350.000 kilos de sal al año. Fueron construidas a finales del siglo XVIII para abastecer a las industrias de salazón de las pesquerías del banco canario-sahariano, pero, con la crisis del sector, en los años setenta del siglo pasado, su actividad se centró en el consumo interno, tanto para el uso doméstico, como para actividades semiindustriales.
Lo que ahora se pretende es lograr que recuperen su gran potencial. Para ello, el Ayuntamiento ha creado una escuela-taller para la formación de jóvenes, al objeto de que puedan dedicarse profesionalmente a la producción de sal.
“Es un esfuerzo loable por cuanto propicia el relevo generacional y evita que se pierda unan prácticas que forman parte de nuestro patrimonio intangible”, subrayó Álvarez, quien recordó, además, la importancia de “mantener vivo” un ecosistema que “por su propia naturaleza, desaparece si no tiene actividad”.
Las salinas, que responden al tipo de salinas sobre barro, de origen mediterráneo, producen distintos tipos de sal, incluida la variedad denominada Flor de Sal, que alcanza precios elevados en el mercado, por sus saludables oligoelementos y su también elevada calidad.
Su superficie productiva tiene un soporte de barro apisonado que da estanqueidad a los depósitos, y cuenta con 386 tajos (cristalizadores) de 14.250 metros cuadrados, conducciones de riego, cuatro cocederos (condensadores) de 4.930 metros cuadrados, almacén y casa del salinero, entre otras instalaciones.












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