Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

SANTIAGO GIL

Psicografías

Disfraces

SANTIAGO GIL Lunes, 13 de Febrero de 2012 Tiempo de lectura:

“Sus propias mentiras terminarán siendo sus peores pesadillas.”

La realidad se disfraza diariamente con todo lo que va encontrando por las calles. Por eso hay días que no la reconocemos. Da lo mismo que se ponga delante de nosotros o que haga toda clase de gestos para llamar nuestra atención. No se nos parece a nadie; no nos suena ni su voz ni lo que está queriendo decirnos. Llevamos ya muchos meses viviendo un carnaval que no se acaba. Nos negamos a asumir que el mundo que tenemos que vivir es el que nos están contando y recortando a todas horas. Queremos pensar que anda desnortado, disfrazado, con una careta grotesca e inoportuna que se acabará quitando cualquier día de estos. Pero pasan los días y cada vez nos parece más irreconocible y más lejano. Su carnaval no tiene nada que ver con este que ahora celebramos entre pitos murgueros y bailongos hasta el amanecer. No es festivo, y además se empeña en no querer sacarnos a bailar.

En estos días en que se asume que podemos ser otro sin que se escandalice el vecino, podríamos aprovechar para disfrazarnos y dejar sin coartada a esa realidad que está todo el año escondiéndose y alejándose de nosotros. Si ella se quedara sin público al que seguir asustando no le valdrían sus primas de riesgo ni sus anuncios catastróficos de todos los días. Deberíamos disfrazarnos nosotros para confundirla a ella. La cogeríamos con el pie cambiado, no lo esperaría, y sobre la marcha tendría que modificar sus conductas si quiere volver a ganarnos. Cuando nos quiera dar miedo le devolveremos una sonrisa de oreja a oreja, cuando nos hable de Apocalipsis le diremos que diariamente nacen millones de seres vivos en el mundo y cuando nos niegue créditos le amenazaremos con tranquilidad diciéndole que entonces no vamos a consumir absolutamente nada. A lo mejor habría que asustar un poco a la realidad y a los cuatro mercachifles que creen que la controlan para que vieran que sin nosotros no serían nada. Nuestra careta apuesta por la felicidad y por la convivencia, y nos negamos a seguir participando en esos grotescos carnavales que quieren montar los que nunca han sabido disfrazarse de simples mortales para empezar a divertirse en el juego de la vida sin incordiar al vecino. Estos días de febrero en que don Carnal anda suelto podríamos empezar a cambiarlo todo disfrazándonos de nosotros mismos. Hace mucho tiempo que su fiesta no es nuestra fiesta. Si acaso se divierten cuatro banqueros y un par de especuladores financieros que sí saben desde el principio quién está detrás de la careta. Nosotros también lo sabemos. Ellos creen que estamos en la inopia, pero que se anden con ojo porque al final siempre se terminan asustando los que pretendían atemorizar a los demás. Sus propias mentiras terminarán siendo sus peores pesadillas.

CICLOTIMIAS

El mar, a veces, no es más que una sombra salina de nuestra propia mirada.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

Tu comentario
Tu comentario

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.1

.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.