Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

CRISTOBAL D. PEÑATE

ICONOCLASTIA

Canonjías y piñones

CRISTOBAL D. PEÑATE Ver comentarios 3 Miércoles, 25 de Enero de 2012 Tiempo de lectura:

La política es el oficio más corporativo y gremialista

  Aunque a simple vista no lo parezca, la política es el oficio más corporativo y gremialista. A pesar de esas peleas barriobajeras y letales que tienen a diario los de un partido con sus contrincantes, en el fondo se quieren, se aman y están encantados de haberse conocido.

  Cuando se les critica como políticos hacen una piña y se defienden como gato panza arriba. Matan al mensajero que los critica, considerándolo culpable de delito de lesa humanidad por cuestionarlos.

  Para los políticos, reprenderlos significa algo parecido al fin del mundo. Censurar comportamientos público poco ejemplares es como colocar una bomba de relojería en la línea de flotación de la democracia.

  Si se fijan, únicamente en una sola cosa están de acuerdo tirios y troyanos, populares y socialistas, centralistas y nacionalistas: en fijar su sueldo y sus vergonzantes privilegios.
  Si le tocas sus canonjías, te ponen a parir arguyendo que estás atacando la esencia de la democracia y el Estado de derecho. Ellos son los imprescindibles, los intocables, los pastores que guían a un pueblo extraviado.

  Saben cuando lo hacen rematadamente mal porque, cuando sacas a la luz uno de sus tantos privilegios como clase política, todos y cada uno de ellos, los de un bando y otro, reconocen al unísono que ha sido un craso error valerse de prebendas en una época en la que la inmensa mayoría sufre una gran crisis.

  Consejeros del Cabildo grancanario de todos los partidos representados (PSOE, PP, NC y CC) se aprovecharon de una póliza de seguro privado que les permitió comprar gafas, lentillas y cambiarse de dentadura. Era un derecho de los trabajadores que se extendió a los políticos.

  ¿No tienen los consejeros insulares suficiente sueldo como para disfrutar de ayudas económicas con las que comprarse unas progresivas o ponerse una corona dental?
  Mientras nada se supo se hicieron los suecos. Tras hacerse pública la noticia, todos se ruborizan y reconocen que ese privilegio no tiene un pase en época de vacas flacas, cuando tantos paisanos lo están pasando mal.

  Suena a farsa. El mensaje que están dando es: me arrepiento porque me han descubierto; si no habría seguido aprovechándome de la prebenda. Su comportamiento es indignante de por sí y no porque ahora estemos sufriendo una crisis y haya agravios comparativos. Las comparaciones son odiosas siempre, en época de vacas flacas o en época de vacas gordas. Lo que está mal, mal está, lo diga Agamenón o su porquero. Lo que lo diferencia es que en medio de una crisis es aún más insultante.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

(3)
Tu comentario
Tu comentario

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.118

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.