Viviendo en San Borondón
Reproches de uno y excusas de otros
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Lunes, 09 de Enero de 2012 Tiempo de lectura:
Paulino Rivero está insatisfecho
Y tiene buenas razones para estarlo presidiendo el gobierno de una región que tiene en casi todos los indicadores que importan a la ciudadanía el liderazgo negativo, para usar una expresión muy del gusto del partido que le acompaña en el ejecutivo, tan políticamente correcta como afirmar con optimismo antropológico que hay crecimiento negativo, queriendo decir, sin decir, que se va proa al marisco.
Esta vez la satisfacción negativa está motivada porque no ve disminuir las cifras del paro en el sector turístico a pesar, dice Rivero, del muy importante esfuerzo que hace el Ejecutivo para que se incremente la llegada de turistas. Reprocha a los empresarios el Presidente y la consejera de Empleo, Industria y Comercio, Margarita Ramos, que no contraten más personal a pesar de que el les meten los clientes en sus establecimientos, confundiendo cantidad con calidad y con rentabilidad. No es casual que el éxito del destino se mida oficialmente en número de turistas y no en pernoctaciones, gasto medio y, sobre todo, beneficios empresariales para todo el sector y la ciudadanía canaria.
Para justificar el porqué del éxito promocional afirma Rivero que “las buenas cifras dependen de que tenemos unas condiciones envidiables desde el punto de vista de la naturaleza y el clima y, también, de algunas herramientas que se han puesto en marcha desde el año 2010, como ha sido la bonificación a las tasas aeroportuarias”. Si bien lo de la naturaleza y el clima ha sido siempre más o menos así, dejando ahora de lado entrar en estériles polémicas sobre el cambio climático y la sostenibilidad, creo que es un exceso justificar el incremento de llegadas en la disminución de las tasas. A mi entender, el principal motivo de esas buenas cifras actuales radica en estarnos beneficiando de los horrores de la “primavera árabe”, una de cuyas secuelas para todo el norte de África, de Túnez a Egipto, es la caída en la demanda turística, excepto en Marruecos donde ha subido, incluso su propio turismo interior.
Y como quien siembra truenos recoge tempestades, máxime cuando los políticos buscan siempre culpar de la mala situación general a otros, ahora al empresariado que lucha contra la crisis con uñas y dientes, éstos les han salido respondones, aunque con una explicación patética, afirmando sin sonrojarse que la culpa de la falta de empleo la tienen las camas ilegales. En el fondo no está mal responder a una vacuidad con otra, a un reproche demagógico con una excusa falaz. Así todos salvan la cara frente a sus parroquias y ninguno ha dicho nada pertinente para atajar el problema real.
Pero en la excusa de la FETH hay una denuncia en toda regla de lo que, a mi entender, es el principal problema que hoy tiene España: la inseguridad jurídica, en este caso reflejada en la acusación de tolerancia oficial de las numerosas camas turísticas ilegales, que se traduce en una obvia competencia desleal. Pero eso es una cosa y que los de la FETH digan que los hoteles con plena ocupación no contratan más porque hay apartamentos y bungalós ocupados irregularmente por turistas, es otra cosa que tendrían que justificar más picado y menudo. A gobierno y patronal habría que recordarles que empleo regular y población ocupada, incluyendo la economía sumergida, son dos cosas diferentes tanto para las arcas públicas como para los trabajadores. Ellos gallean, nosotros lo padecemos.
[email protected]
Esta vez la satisfacción negativa está motivada porque no ve disminuir las cifras del paro en el sector turístico a pesar, dice Rivero, del muy importante esfuerzo que hace el Ejecutivo para que se incremente la llegada de turistas. Reprocha a los empresarios el Presidente y la consejera de Empleo, Industria y Comercio, Margarita Ramos, que no contraten más personal a pesar de que el les meten los clientes en sus establecimientos, confundiendo cantidad con calidad y con rentabilidad. No es casual que el éxito del destino se mida oficialmente en número de turistas y no en pernoctaciones, gasto medio y, sobre todo, beneficios empresariales para todo el sector y la ciudadanía canaria.
Para justificar el porqué del éxito promocional afirma Rivero que “las buenas cifras dependen de que tenemos unas condiciones envidiables desde el punto de vista de la naturaleza y el clima y, también, de algunas herramientas que se han puesto en marcha desde el año 2010, como ha sido la bonificación a las tasas aeroportuarias”. Si bien lo de la naturaleza y el clima ha sido siempre más o menos así, dejando ahora de lado entrar en estériles polémicas sobre el cambio climático y la sostenibilidad, creo que es un exceso justificar el incremento de llegadas en la disminución de las tasas. A mi entender, el principal motivo de esas buenas cifras actuales radica en estarnos beneficiando de los horrores de la “primavera árabe”, una de cuyas secuelas para todo el norte de África, de Túnez a Egipto, es la caída en la demanda turística, excepto en Marruecos donde ha subido, incluso su propio turismo interior.
Y como quien siembra truenos recoge tempestades, máxime cuando los políticos buscan siempre culpar de la mala situación general a otros, ahora al empresariado que lucha contra la crisis con uñas y dientes, éstos les han salido respondones, aunque con una explicación patética, afirmando sin sonrojarse que la culpa de la falta de empleo la tienen las camas ilegales. En el fondo no está mal responder a una vacuidad con otra, a un reproche demagógico con una excusa falaz. Así todos salvan la cara frente a sus parroquias y ninguno ha dicho nada pertinente para atajar el problema real.
Pero en la excusa de la FETH hay una denuncia en toda regla de lo que, a mi entender, es el principal problema que hoy tiene España: la inseguridad jurídica, en este caso reflejada en la acusación de tolerancia oficial de las numerosas camas turísticas ilegales, que se traduce en una obvia competencia desleal. Pero eso es una cosa y que los de la FETH digan que los hoteles con plena ocupación no contratan más porque hay apartamentos y bungalós ocupados irregularmente por turistas, es otra cosa que tendrían que justificar más picado y menudo. A gobierno y patronal habría que recordarles que empleo regular y población ocupada, incluyendo la economía sumergida, son dos cosas diferentes tanto para las arcas públicas como para los trabajadores. Ellos gallean, nosotros lo padecemos.
[email protected]
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.118