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SANTIAGO GIL

Psicografías

Las Canteras

SANTIAGO GIL Lunes, 12 de Diciembre de 2011 Tiempo de lectura:

“Una playa con alma”

La playa es una orilla necesaria en la que siempre encuentras el sentido de la vida que se pierde cuando nos alejamos del mar. La filosofía de los costeros y de los isleños se aprende mirando fijamente a las olas. Desde niños asumimos con toda naturalidad que no hay castillos eternos en ninguna orilla del planeta. Más tarde o más temprano sube la marea que moja los sueños y los pies para que no olvidemos que la vida empieza de nuevo varias veces cada día. Escuchando el rumor de las olas no te llegan los ruidos que confunden en las teles o en los atascos. Estás a salvo porque sabes que el horizonte está para ser soñado más allá de la raya azul que alcanza a ver nuestra vista cansada de tantos desengaños. El mar es el refugio donde nos mantenemos a salvo. Por muy apocalípticas que se presenten las noticias de los telediarios, siempre hallarás el sosiego necesario siguiendo el curso de unas mareas que suben y bajan como mismo cambian nuestros estados de ánimos y el mundo que nos rodea. Y seguirán subiendo y bajando cuando ya no quede ninguno de nosotros. Lejos de la playa, todo es extravío y confusión. Nos salvan las olas que siguen intentando socavar la orilla.

La vida también se va escribiendo en las distintas playas que hemos ido recorriendo en busca de nuestra propia sombra marina. Hay recuerdos de piedras o rocas luminosas, de arenas blancas o doradas, de acantilados que te achican ante la naturaleza y de ecos de voces sin los que no entenderías tu propia biografía. Una de esas playas necesarias es Las Canteras. Ha habido épocas en que me he alejado de ella, pero mentalmente no he dejado de regresar ni un solo día de mi vida. Y para volver he tenido a mano mi propio recuerdo o ese mirador virtual que se asoma al mundo desde www.miplayadelascanteras.com. Y en medio de todos esos milagros está siempre la presencia del fotógrafo Tino Armas, un afortunado que sabe que no hay tesoro que no llegue a la orilla. Hace unos días presentó un libro de fotografías imprescindible para cualquier playero, y no digamos para cualquier devoto de Las Canteras. El título no puede ser más acertado: Una playa con alma. Al hojear el libro, vas reconociendo el olor a sebas y a brisa marina a medida que pasas las páginas y te encuentras el acontecer diario de una orilla sin la que jamás se entendería Las Palmas de Gran Canaria. Uno se siente a salvo sabiendo que, pase lo que pase, siempre podrá correr hacia la playa buscando el sosiego y la serenidad. No concibo otra dirección salvadora para mis pasos. Las marcas de las pisadas que dejamos en la orilla se acaban confundiendo con la arena antes de ser arrastradas por las olas mar adentro. Por eso todo lo que somos lo encontramos reflejado en el agua. El horizonte que atisbamos más allá de La Barra no es más que nuestro propio destino jugando a ser eterno.
 

CICLOTIMIAS

Puntualidad: llegar a tiempo a ti mismo.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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