Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

El Periscopio

Regenerar a los desgenerados

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Viernes, 25 de Noviembre de 2011 Tiempo de lectura:

¿Es mucho pedir?

Resulta que en esta ocasión ha habido en el país un “boom” fenomenal que ha colocado al partido más conservador de Europa en las nubes y dependerá de ellos que ese globo aupado por las masas, no sufra un pinchazo y se caiga estrepitosamente al suelo de donde surgió. Tiene todo el poder en el Congreso y en el Senado, y tal vez la aquiescencia de los demás poderes fácticos de la nación, incluidos los grandes empresarios y la banca, al menos la española, y como no, esa prensa proclive al patriotismo barato y las añoranzas del pasado Imperio. Por todo ello, los pobres mortales ciudadanos estamos a la expectativa para que se haga lo correcto, para salir de  la  crisis, para incrementar el empleo, para acabar con las injusticias, para que mejoren nuestros servicios públicos y no retrocedan las prestaciones que hasta ahora hemos recibido. Y se realicen de una vez las reformas que este país necesita.

Y lo digo porque en Cataluña, Más, de CiU,  quiere más sacrificios de los habitantes de aquella autonomía que, en su mayoría,  ya los habían acatado con cierta sumisión.  Quiero decir con esto que la derecha española, siguiendo el ejemplo neoliberal estadounidense, es proclive al co-pago, a las privatizaciones, a dejar en la estacada a mucha gente, que debido al paro o a la marginalidad, no podrían pagar su asistencia sanitaria,y menos aún, su educación o sus ansias de superación, a la que también tienen derecho. Podría darse el caso, de ver a miles de personas que no son admitidos en los hospitales públicos porque no tienen dinero para pagar su estancia. Y en esta tierra hemos visto como algunos indigentes(sobre todo en Santa Cruz de Tenerife)  han muerto en la calle, ante la indiferencia de las instituciones, y a veces, de los mismos transeúntes. ¿Es que nos hemos deshumanizados?

En Canarias se ha hablado también de este co-pago, pero algunos han contestado aleganado que se  trata más bien de un “repago”, ya que previamente, con nuestras cotizaciones, ya hemos pagado para sostener tales servicios. Estamos en la disyuntiva del “ser o no ser”. Pero la cuestión es que todos en esta Europa comunitaria y no tan comunitaria, arrastramos una crisis tremenda, cuyas causas todos conocemos, o pretendemos conocer,  que ha afectado, al menos en España,  a nuestros servicios, a nuestros empleos, a nuestras pensiones e incluso a las posibilidades que teníamos antes de poder solicitar un préstamo para nuestras viviendas o para nuestros caprichos. Los recortes nos amenazan, y por lo que se ve, se multiplicarán. Cuando nos hablan de “sacrificios”, y recortes que den ejemplo de ello los que gobiernan. Y encima, resulta que en España la gente cobra sueldos mucho más bajos que en algunos de los países de la Comunidad Europea.

Los bancos nos hicieron endeudar para luego, en la mayoría de los casos,  dejarnos colgados, y a veces sin casa, sin coche o sin empresa. Algunos optaron por acabar con su vida y así terminar con sus sufrimientos y sus frustraciones. Otros ya saben lo que es el hambre y los comedores  de caridad, o  el estar en la calle, el dormir en una banco de un parque o debajo de un puente. O morir de frío, solo, abandonado. Y mientras nos ocupamos en recuperar todo el bienestar que habíamos conseguido, en una existencia donde ha habido tiempo para obtener viviendas, para comprar coches de mediana y alta gama, de derrochar y quedarnos sin fondos también, por lo bien que nos iba, se ha apoderado de determinadas naciones un viento yo diría diabólico y casi apocalíptico,  que hace que prosperen los más viles negocios del mundo.

Resumiendo:  Prosperan las compañías petroleras, que hacen lo que sea necesario con tal de que no se hundan sus empresas. Prosperan las multinacionales que arrasan los bosques de América, de Africa, de Asia, para obtener su madera, para buscar más yacimientos del oro negro, u otros recursos que necesitan para ser cada vez más ricos y más suficientes. Prosperan los traficantes de opio, de heroina, de cocaina, de hachis, de drogas sintéticas...  que les producen elevados beneficios, a costa de la adicción y la debilidad de millones de seres humanos que encuentran en estos alucinógenos un mundo irreal, tan diferente al real en el que viven. Y que les va conduciendo, poco a poco, a la degradación  y a su propia aniquilación.

Prosperan los traficantes de armas, las fábricas de armamentos que se alegran cuando surge un conflicto en cualquier parte del  mundo, porque eso les va a suponer un incremento en sus ganancias. No importa que sea a costa de que se produzcan muchos muertos, muchos heridos, o la ruina y destrucción  de este o aquel país.  Y cuando no hay guerras, alguien se encarga de fomentarlas, porque el negocio es el negocio y las armas son necesarias. Prosperan los que se dedican al tráfico de seres humanos, sean vivos o muertos. Prosperan los que tienen por oficio la trata de blancas, aquellos que se nutren de las ganancias que ofrece la prostitución, a la que se ven abocadas millones de mujeres en todo el mundo, a las que engañan y maltratan los proxenetas y chulos que viven como reyes. Y no olvidemos a los que esclavizan a niños, a los también se les explota, a los que se les impide educarse, o nutrirse como deben, a los que llegan a convertirse en delincuentes y seres marginados. Gente que obtiene dinero trayendo inmigrantes ilegales aprovechándose de su desesperación,  o de sus deseos de conseguir  una mejor vida. Y tampoco olvidemos a los que trafican con órganos humanos, sea niños o adultos, que se venden en el mercado negro a muy altos precios. Este tráfico tal vez explique la frecuente desaparición   de menores, o de cualquier otra persona sin que nunca más se sepa de ellos.

Es un mundo de gente sin escrúpulos, sin ningún sentido moral, que no están tal vez alejados de nosotros,como podría pensarse, y  como si se tratara de ciencia ficción, o el argumento de alguna novela o película. Nada de eso. A lo mejor se trata de alguno de sus vecinos que viven ricamente pero, no por ejercer un trabajo honrado, sino por dedicarse a cualquiera de estas profesiones mafiosas que hemos apuntado .Gente que va exhibiendo su riqueza, su poder, su desvergüenza ante todo el mundo. Gente que blanquea dinero negro obtenido de esta forma tan vergonzosa,  con el sufrimiento o la explotación de los demás. Y por último, existe también algún ejemplar humano que entra en la vida política para enriquecerse, aprovechándose de la candidez de quienes confían en ellos y de lo que cantan las urnas. Cuanto peor  funcione la justicia o haya más corrupción institucionalizada, mejor para ellos.

Claro que hace falta una regeneración. Pero aquí tenemos que recurrir a las fábulas: ¿quién le pone el cascabel al gato? Hace falta que cambie  el discurso desfasado, demagógico y  utópico de muchos políticos que todavía andan en el siglo XIX y no se actualizan. Hace falta que se marchen de una vez los que así piensan, los que no aportan nada, pero que llevan años y años  ofreciendo el mismo espectáculo inmovilista, pero, al mismo tiempo, no dudan en convertirse en depredadores. Faltan caras nuevas, gente emprendedora, con ideas, con ánimos de servir. Y por último., hace falta que tengamos una auténtica democracia, social y participativa, donde los derechos humanos y las leyes estén por encima de todo.¿Es mucho pedir?

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

Tu comentario
Tu comentario

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.91

.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.