De cuando el Seis Pesetas se hospedó en Cada Loreto
El Seis Pesetas era de moral católica, apostólica y romana, aunque se distraía con frecuencia, sobre todo cuando iba a realizar gestiones a Las Palmas de Gran Canaria.
Desde Tunte bajaba por la Cuesta Pegada hasta Rosiana, cogiendo ahí el coche de hora que por los Cuchillos a Los Corralillos, pasaba por Agüimes, haciendo parada en la Casa de Postal de Ingenio, donde se tomaba un café en casa del Señor Sánchez.
De Ingenio hasta Telde, y desde la ciudad de la Faycanes se adentraba por la Vega de San José en el barrio de Vegueta, zona donde se localizaban los juzgados, en la capital de Gran Canaria.
Después de hablar con los ilustres del partido liberal y resolver sus asuntos, consiguiendo un padrino para sus habilitaciones y asuntos propios, que confundía con los oficiales de la secretaría de Tunte; echada la tarde noche, no tenía mejor solución que matar en la noche dos pájaros, nunca mejor dicho. Por la trasera de la Catedral, después de persignarse, se adentraba en los callejones que conducía a la Casa de Loreto, donde vivía y dormía plácidamente, cubriendo sus necesidades humanas, sin olvidarse de las plegarias nocturnas.
Después de resueltas sus necesidades, en un catre de la casa pasaba la noche, amenizado por los ruidos de la clientela. De ahí le surgió la idea de la línea erótica. Siendo el Seis Pesetas un precursor de lo que un siglo posterior se convertiría en un negocio on line.
Como buen católico, apostólico y romano, de vuelta a Tunte, su presencia era muy respetada. El cura del pueblo recibía los escritos del Obispado, y los pasteles de carne que su amigo el secretario le llevaba. Siempre la carne, siempre el sexo.
Rece usted dos padres nuestros y un Ave María. Bendita hipocresía.
Desde Tunte bajaba por la Cuesta Pegada hasta Rosiana, cogiendo ahí el coche de hora que por los Cuchillos a Los Corralillos, pasaba por Agüimes, haciendo parada en la Casa de Postal de Ingenio, donde se tomaba un café en casa del Señor Sánchez.
De Ingenio hasta Telde, y desde la ciudad de la Faycanes se adentraba por la Vega de San José en el barrio de Vegueta, zona donde se localizaban los juzgados, en la capital de Gran Canaria.
Después de hablar con los ilustres del partido liberal y resolver sus asuntos, consiguiendo un padrino para sus habilitaciones y asuntos propios, que confundía con los oficiales de la secretaría de Tunte; echada la tarde noche, no tenía mejor solución que matar en la noche dos pájaros, nunca mejor dicho. Por la trasera de la Catedral, después de persignarse, se adentraba en los callejones que conducía a la Casa de Loreto, donde vivía y dormía plácidamente, cubriendo sus necesidades humanas, sin olvidarse de las plegarias nocturnas.
Después de resueltas sus necesidades, en un catre de la casa pasaba la noche, amenizado por los ruidos de la clientela. De ahí le surgió la idea de la línea erótica. Siendo el Seis Pesetas un precursor de lo que un siglo posterior se convertiría en un negocio on line.
Como buen católico, apostólico y romano, de vuelta a Tunte, su presencia era muy respetada. El cura del pueblo recibía los escritos del Obispado, y los pasteles de carne que su amigo el secretario le llevaba. Siempre la carne, siempre el sexo.
Rece usted dos padres nuestros y un Ave María. Bendita hipocresía.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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