La prensa recogía en su edición del sábado 16 de julio, el estado de la deuda del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, con las facturas que se habían encontrado los munícipes del PP, después de abrir los cajones de las mesas de los despachos de los concejales salientes del PSOE.
Según el alcalde, “una deuda de 53,3 millones de euros, la mayor parte de ella no reconocida ni presupuestada”. Hay, además, otras deudas por importe de 86,5 millones de euros, aunque en este caso si tienen soporte presupuestario. En total, estamos hablando de una deuda con los proveedores de 139,8 millones de euros o sea, más de 23.000 millones de las antiguas pesetas. Equivalente al 35% del importe del presupuesto consolidado del Ayuntamiento para 2011.
Cardona – parece que con cierto asombro – enumeró varias de las partidas que se han encontrado pendientes de pago y sin fondos, como la de energía eléctrica para alumbrado público o la de agua para riego de parques y jardines.
No sé porqué se asombra Cardona. Debe ser que no ha leído la prensa durante los últimos cuatro años. Y además, nadie le informó de los sobresaltos económicos que sufrió la vida municipal – y sus presupuestos – desde 2008.
Seguro que no se enteró del “agujero” por 45,3 millones de euros en la liquidación del presupuesto municipal 2008, el primero completamente elaborado y gastado por los socialistas y por Compromiso.
Tampoco ha debido estar informado de la “depurada técnica presupuestaria” que utilizó el entonces Concejal de Hacienda para inflar los ingresos, al confeccionar los de 2009, calculando los supuestos ingresos por Impuestos Directos y Tasas sobre el 100% del censo, como si todos los vecinos pagaran.
O de cuando en el pleno de octubre de 2010 se destinaron 3,5 millones de euros a pagar parte de la deuda con Unelco de 2009, debiéndole otros 2,4 millones del mismo año ¡Y toda la facturación del año 2010!
En ese pleno se vio un Informe de la Intervención, que decía “….en el escenario actual de crisis … el remanente de tesorería debería aplicarse, con carácter preferente, a gastos ya realizados y no a generar un mayor gasto al inicialmente previsto en el Presupuesto” refiriéndose al gasto que se pretendía aprobar (y que se aprobó finalmente) de los 240.000 euros para la escultura “Exordio, el Tritón”.
En el mismo informe se decía que la Intervención, “tiene conocimiento de la existencia de certificaciones del ejercicio 2009 sin cobertura presupuestaria, por importe de 2,3 millones de euros, correspondientes al contrato de Conservación y Mantenimiento de los Colegios Públicos de Enseñanza Primaria y Universidades Populares”.
Era pues perfectamente conocido por todos, y en especial por el grupo popular en la oposición, que en el mandato socialista y Compromiso, lo del rigor en las cuentas municipales era, con perdón, un verdadero cachondeo.
Además del “agujero” de 2008, y la “inflación” en los ingresos de 2009, los presupuestos de 2010 y 2011 se caracterizaron por cuadrar los gastos con los ingresos a base de reducir artificialmente los primeros. Aunque el importe de las partidas presupuestadas no tuvieran nada que ver con el gasto real. De ahí la falta de importes suficientes en cosas tan básicas como el agua o la energía eléctrica.
Por eso no me asombra lo que se ha encontrado Cardona. Me asombra que el alcalde se asombre. Pero, una vez todos asombrados, llega el momento de dar soluciones.
¿Cómo van a cubrir los agujeros encontrados? ¿Afecta el dinero adeudado a la bajada de impuestos prometida por el alcalde en la campaña electoral? ¿Qué gastos se van a tener que suprimir para meter en cintura la economía municipal?








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