En un viaje reciente me he llevado una sorpresa increíble al saber, que cierto país se está aprovechando de la desprotección constitucional de uno de nuestros colectivos artísticos más auténtico, para copiar, falsificar y vender una imagen irreal, impropia de nuestra cultura e historia. Una imagen falsificada que se lleva aquel visitante que llega a nuestras islas. Lo he visto y he comprendido tristemente, como estamos perdiendo un patrimonio más de auténtica denominación de origen.
Me refiero a nuestros artesanos. Mujeres y hombres que se han basado en la fiel historia para crear sus obras, sus diseños, auténticas joyas de nuestra tierra. No me refiero a aquellas industrias que fabrican objetos repetitivos y masivos para inundar ciertos punto de venta que anuncian nuestra artesanía y que, seguramente en un alto porcentaje no son originales, me refiero a los auténticos artesanos que realizan pequeñas pero valiosísimas producciones, piezas únicas, en sus talleres y que, solo veremos en puntos de venta originales de los cuales quedan muy pocos y aislados, donde al entrar se respira eso, auténtica y original Artesanía Canaria.
Deberían oír lo que responden estos creadores canarios o los propios empleados de estos puntos de venta cuando se les pregunta por la situación en la que se encuentra la artesanía canaria. Les aseguro que se sorprenderían.
El Gobierno de Canarias nunca se ha molestado en crear una ley que les protejan y si la hay es insuficiente, no les subvenciona, no han creado una denominación de origen o un registro donde los artesanos inscriban sus creaciones.
Las ferias de artesanía ayudan a promover al sector pero, a la vista de la incapacidad del gobierno y su desinterés prolongado en el tiempo por el problema, muchos de ellos optaron por auto proteger sus obras no acudiendo a dichas ferias en primer lugar y en segundo lugar mostrándolas solo en algunos y reducidos puntos de venta donde, por otro lado el empresario de artesanía, que suele haber sido también un maestro artesano, está en riesgo de desaparecer como tal.
Tenemos productos de la tierra con denominación de origen, tenemos por otro lado agrupaciones musicales como los Sabandeños o los Gofiones entre otros creadores y productores de riqueza cultural. Todos ellos protegidos y respetados, algunos subvencionados. Entonces ¿Qué ocurre con los artesanos? ¿Porque no tienen los mecanismos que otros sectores culturales tienen?
El Gobierno de Canarias, los Cabildos, los Ayuntamientos, todos ellos deben hacer un gran esfuerzo para defender y proteger nuestras enseñas culturales, nuestros artesanos son y forman parte de ella y están siendo víctimas de falsificadores que, poco a poco van acabando con ellos. Ya quedan pocos artesanos originales. Por nuestra parte, cuando salimos a otros países o visitamos Lanzarote o Tenerife, o cualquiera de nuestras islas, deberíamos aprovechar la ocasión que se nos presenta para conocerles mejor, descubriríamos verdaderas obras de arte que, a lo mejor nunca antes hubiéramos imaginado que existían.
Desde estas líneas, mis más sincero y profundo reconocimiento y respeto a nuestros artesanos.








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