El nuevo concejal de Disciplina Urbanística y Policía, Ignacio Casteleiro, mucho nos tememos que no olvidará su estreno en el gobierno municipal. En un momento complicado para poner orden en la noche, los cierres, el ruido, la inseguridad que crean las prostitutas callejeras y demás maleantes nocturnos y diurnos, la entrada de menores en los establecimientos de ocio nocturno, los botellones en la vía pública, las acampadas ilegales y demás problemas que se acentúan en esta época del año y hasta finales de agosto, serán la pesadilla y a la vez prueba de fuego para un edil confiado en coordinar la aplicación del orden. Sin duda esta acción necesita de la colaboración ciudadana, otras fuerzas de seguridad del estado y hasta de los propios medios de comunicación. Hasta ahora, los ejemplos que nos han dejado sus predecesores en el cargo no van más allá de la aplicación de numerosos planes y servicios inservibles que no superaron poco más de dos semanas, aunque también los hemos tenido un poco más atrevidos y faroleros anunciando cierres a discreción, hasta que llegó el tirón de orejas. La primera demanda para que se regulen los ruidos nos llega un año más de los apartamentos Maritim, que cada año abre la temporada de verano con sus diseños de pancartas que decoran el edificio. Una reivindicación singular que lleva más décadas en contra de la música que peor les suena.






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