El incumplimiento de pactos es el pan de cada cuatro años. El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra. No es fácil explicar la amalgama de acuerdos tan dispares que se han materializado en todos los rincones de las islas.
De entrada hay dos partidos que, aunque sacaron los mismos diputados, se consideran ganadores de las elecciones. El PP, por ser el más votado en Canarias, y CC, por haber ganado en cinco de las siete islas. Cada uno elige la fórmula que más le conviene para subirse al pedestal y presumir de sus logros.
En una isla pactan PP y CC, en otra lo hacen los nacionalistas con el PSOE y en una tercera firman socialistas y populares. En cada una se queda fuera del juego de las dos sillas uno de los principales partidos.
Incluso en una misma isla los pactos son distintos según sea en un municipio u otro. Por ejemplo, en el Cabildo de Gran Canaria y Telde NC y CC no se pueden ni ver y por eso los de Bañolas firman acuerdos con los conservadores.
En cambio, en La Aldea NC y CC unen sus fuerzas para que el socialista Tomás Pérez, el más votado con diferencia, no repita como alcalde. En este caso será el hermano de Román Rodríguez el que ocupe ese puesto gracias a la mano que le echa CC. A ver cómo explica Román que su hermano se entienda con los de Paulino mientras él y Bañolas se siguen lanzando dardos.
Por si este espectáculo tan poco edificante no fuera suficiente, el PSOE expulsa a los concejales que en La Palma pactaron con el PP. Ferraz prohibió taxativamente este pacto, con lo que dejó a los socialistas canarios a los pies de los caballos de Paulino y con el culo al aire.
La poca inteligencia socialista de la obediencia debida y centralista ha hipotecado a las huestes de José Miguel Pérez. Los nacionalistas, sabedores de que juegan con ventaja, sacarán del PSOE un acuerdo más provechoso. Blanco no vive en las islas y por lo tanto no sabe que CC y PP apenas se diferencian en la derecha.
Madrid quiere el pacto con CC para que sus disputados ayuden a Zapatero a terminar la legislatura. Le importa un pimiento sacrificar a sus correligionarios en Canarias. Así les va al PSOE y a los partidos que hacen política en las islas desde su mando a distancia.






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