Una cosa son los fallos de última hora y otra bien distinta los continuos incidentes que se produjeron en el pleno de investidura cargado de anécdotas. Desde el accidente de Narváez, hasta la desaparición de la llaves de la Casas Consistoriales que tuvieron que ir a buscarlas al domicilio de la señora de la limpieza para iniciar los preparativos. Los presuntos actos de aquellos que, quizás no saben perder, se pudieron notar en todo momento, por ejemplo cuando a la hora de iniciar la sesión a alguien se le ocurrió la brillante idea de bajar las palancas que suministra electricidad a los equipos de sonido, y así hasta la desaparición del bastón de mando días antes que, como les adelantamos, un cargo de confianza lo sacó de la Secretaria para evitar “sorpresas”, dijo. El bastón fue escondido bajo un sillón de Alcaldía, alguien que lo vio se lo entregó al secretario quien lo custodió hasta el mismo día del pleno, y como pueden ver en esta foto, el secretario accidental y el bastón sano y salvo llegaron custodiados a la hora señalada.








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