Digan lo que digan, en Canarias el PSOE ha sufrido un castigo como consecuencia de varios factores y de diversos errores que le han pasado cuenta en las urnas. Este partido ha perdido posiciones, ha retrocedido y le va a costar trabajo remontar de nuevo.
En primer lugar tendré que mencionar que en las anteriores elecciones autonómicas el PSOE obtuvo el mayor número de votos, que le daban el derecho a gobernar, pero en entendimiento que desde varias legislaturas mantenían CC y el PP impedían que hubiese un acuerdo para que gobernara López Aguilar. Además, este caballero, que nadie duda de sus talentos y sapiencia en diversas ramas del saber, en el plano político fue muy poco hábil, yo diría que nulo, y no supo utilizar la diplomacia y la mano izquierda en su campaña, que tuvo que ser moderada, teniendo en cuenta que sería necesario un pacto después de los comicios, porque, con el actual sistema electoral que padecemos, es difícil obtener mayoría absoluta. No lo hizo y el PSOE perdió la oportunidad de volver a gobernar de en Canarias. De todas formas, creo que hasta casi el final realizó una oposición normal, bastante digna.
Aparte de esto, el partido socialista ha dado un malísimo ejemplo de descomposición interna, de faltas de entendimiento, de purgas, que han motivado su fraccionamiento en varios grupos y el desafecto de muchos de sus militantes y votantes. Por si todo esto fuera poco, se quiera o no, la ambigüedad, la fantasía, la falta de realismo de Zapatero y su gobierno y su tardanza en reconocer que estábamos inmersos en una de las más graves crisis económicas del mundo, en las que ha tomado una serie de medidas que han afectado a las clases populares, desarrollando una política neoliberal que le hace el juego a las grandes empresas, a la banca y a las financieras internacionales, ha propiciado que en Canarias se recelara del PSOE, y, por supuesto, en el ámbito nacional, también. Creo que se lo han puesto tan fácil al PP, que Rajoy y sus huestes no se han tenido que fatigar mucho.
No debemos olvidar que España no es una potencia económica mundial y, por tanto, cualquier crisis nos hace mucho más vulnerables que al resto de los países con gran peso industrial o agrícola, con gran capacidad para la investigación y el desarrollo, y con una organización democrática más perfecta que la que poseemos. Aunque sea un tópico decirlo, España continúa siendo diferente, pero no para bien.
Hemos empezado por el PSOE que era el partido que poco podía influir en el gobierno autonómico, para continuar analizando la situación, refiriéndonos a los dos partidos que han gobernado, o sea CC y el PP.
En esta campa electoral, donde se han hablado de todo menos de la situación crítica de Canarias y de su futuro, hemos visto que tanto el PP como CC se acusaban mutuamente. Se hablaba de lo mal que ha gobernado Coalición Canaria, pero la otra parte olvidaba que han sido cómplices de las decisiones de ese gobierno, e incluso protagonistas, de esa pésima forma de gobernar durante casi veinte años. Mentir, o ser un cínico puede ser a veces estupendo para engatusar al pueblo. Y darles gato por liebre.
Complicidad para ambos partidos en la desastrosa situación de nuestra sanidad, de la educación pública, del funcionamiento de instituciones dedicadas atención de ancianos, de niños y jóvenes desarraigados, de una mal aplicada ley de dependencia, y, por supuesto, durante su mandato, ha aumentado la pobreza en Canarias, al menos doscientos mil canarios, se encuentran en paro, o ejercen trabajos precarios, sin olvidar la economía sumergida que campea por ahí sin que nadie ponga remedio. Complicidad en el retroceso del sector agropecuario y de introducirnos en una total dependencia del exterior.
De acuerdo que el pueblo es soberano, pero a veces se equivoca. ¿Cómo es posible que se vuelva a votar a quienes han llevado a Canarias a la ruina?¿Cómo es posible que podamos confiar en quienes han roto las reglas del juego, en quienes introducen en sus listas a personas imputadas o que hayan realizado acciones presumiblemente ilegales, y no se les castigue (en las urnas) por esto?. Una conclusión que se obtiene es que la corrupción no hace mella en demasiados votantes, como se ha demostrado en estos últimos comicios, conceden mayorías absolutas a los que han actuado con escasa ética y los entronizan como si fueran héroes. ¿Estamos ante una sociedad enferma que ha perdido el norte y repudia los más excelsos valores?
Tampoco en Canarias los partidos han hablado mucho de satisfacer las demandas de grupos de personas comprometidas y preocupadas que ven la necesidad de regenerar la democracia que nos quieren hacer pasar por buena. Se habla de una “democracia real”. De un compromiso de esos que ostentan el poder, o lo van a ostentar, de realizar reformas en todos aquellos sectores que funcionen mal y que perjudican a los ciudadanos. La reforma electoral en Canarias es necesaria, por injusta y antidemocrática ¿Cuántos partidos se han comprometido a mejorarla? Ahora mismo, CC ha experimentado ascenso debido a esa ley, y servirá de bisagra para la composición de diversas corporaciones en las islas. Tiene que reformarse y mejorarse también la Estatuto de Autonomía, que hasta ahora nadie ha querido afrontar. El funcionamiento de la justicia tampoco satisface a la mayoría de los ciudadanos. Pero hay partidos a los que no interese que se reforme porque de paso podría arrastrar a algunos de sus dirigentes y cargos importantes. Tampoco interesa a determinados políticos, de larga andadura, que haya un control democrático de su gestión; que se les fiscalice o se les reclamen responsabilidades, cuando se equivocan. Ni que se limite el tiempo máximo de ocho años al frente de un cargo (presidentes nacionales, autonómicos, alcaldes, diputados, etc.). Ni que se permita a los ciudadanos una intervención más directa a través de sugerencias, de iniciativas populares, asambleas o foros. Y que se les tenga en cuenta. He oído en estos días a dirigentes nacionales, a bombo y platillo, que el ciudadano tiene que ejercer el derecho al sufragio universal, pero ahí se acabó la democracia.
En estas elecciones, hay algo que me alegra, al ver que el ayuntamiento más importante de Canarias en el aspecto turístico, como es el de San Bartolomé, haya alcanzado por fin un gobierno estable. Esperemos que Marco Aurelio cumpla con su programa y se pueda recobrar la buena imagen que tenía la marca Maspalomas Costa Canaria. Si no, la sociedad grancanaria tendrá derecho a reprochárselo a la nueva corporación.
Sin embargo, tengo que decir que la ciudad de Las Palmas ha sido injusta con Jerónimo Saavedra. Han vuelto a poner en la poltrona a quienes propiciaron anteriormente la ruina de las arcas municipales y una serie de proyectos conflictivos. Si no hay dinero, no se pueden atender satisfactoriamente todos los servicios..








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