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Antecedentes del servicio de espionaje en Canarias durante el siglo XVI

Lunes, 02 de Mayo de 2011
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Estar informado y adelantarse a las acciones del enemigo, desde la antigüedad, era el claro objetivo que se perseguía con el envío de personas que podemos considerar como precursores del espionaje moderno. También es cierto, y nos remitimos al apoyo a Osama Bin Laden que le prestó EE.UU. en su lucha contra el “infiel” soviético durante la invasión de Afganistán, que medir las consecuencias de una acción, debería ser una asignatura “superada”por el servicio de espionaje norteamericano, basta recordar el 11-S. De igual forma, durante el siglo XVI, las cabalgadas o capturas de esclavos moros en el Sáhara y el actual Marruecos, provocó la reacción del pueblo musulmán. No se tuvo en cuenta las consecuencias y aplicaron la ley del ojo por ojo, diente por diente, la Ley del Talión, asaltando las islas Canarias, en especial la isla de Lanzarote, donde los tubos volcánicos, la cueva de los Verdes y los Jameos, se convirtieron en refugios naturales de la población. El 7 de septiembre de 1569, el corsario Galafat, siguiendo instrucciones del rey moro de Fez, arrasó la isla de Lanzarote. A finales de 1586, el corsario argelino Morato, con 800 hombres, apoyado por 400 turcos, arrasó y secuestro parte de la población Previo a esa última invasión, fue enviado a la costa africana el “espía” Francisco Galván, vecino de Gran Canaria (así consta en la documentación de Simancas, que no se enfade el periódico “informativo” El Día de Tenerife), un año antes, en 1585, al tenerse noticias de una posible operación militar contra el Archipiélago. Aunque no la evitó, aquí queda el testimonio: “Memorial de Francisco Galván, vecino de Gran Canaria, solicitando que, en atención a los méritos realizados en 1585 cuando por orden del Gobernador Tomás de Cangas fue a la Berbería a averiguar el destino de los 500 hombres que allí se estaban organizando y se temía cayeran sobre las islas y a su pobreza, se le conceda una vara de alguacil de la isla o la vara de alguacil mayor de la guerra y el cargo de veedor de las fortificaciones que se levantaran en Gran Canaria.”
Archivo de Simanca.C.C. Legajo 616
Fuente: Mª Emelina Martín Acosta yMª Luisa Martínez de Salinas Alonso. Documentos Canarios en la Sección Cámara de Castilla del Archivo General de Simancas. http://www.americanistas.es/biblo/textos/08/08-216.pdf
Felipe Enrique Martín Santiago
Licenciado en Geografía e Historia por la ULL
Diplomado en Estudios Avanzados por la ULPGC
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