Un futuro hay que idearlo y plantearlo con bases sólidas que, a mi entender empiezan con la educación y la defensa de valores universales. Pero si analizamos la conducta y los hechos de las actuaciones gubernamentales en esta autonomía, llevada a cabo, claro está, por los que tienen la obligación de promoverlas, observamos que sigue habiendo políticos y secuaces suyos, de los cuales se desprende que “los necios desprecian la sabiduría y la instrucción”, como ya dijo el sabio Salomón en uno de sus proverbios que también lanzó la pregunta: ¿Hasta cuándo, fatuos, amaréis la fatuidad, y los escarnecedores se complacerán en el escarnio y los insensatos odiarán el saber?
Pero me temo que nuestros políticos, dentro de una directriz que parece globalizada, siguen empeñados en la “estrategia de la distracción” que consiste en desviar la atención del público de la problemática importante y de los cambios impuestos por las élites políticas y económicas, con un diluvio continuo de distracciones y de informaciones poco trascendentales para mantener a la población ocupada, sin darle tiempo a pensar.
Es la estrategia que se sigue en Canarias, pero también en el ámbito nacional. Si no, no tienen sino que detenerse en esta campaña electoral donde los mesías surgen por todas partes, pero sin concretar de qué nos van a salvar, (y miren que tenemos bastantes problemas no solucionados) porque yo creo que ni ellos mismos lo saben. Se encuentran en un cruce de caminos no señalizado e ignoran por cual de ellos van a tomar
El neoliberalismo ascendente tiene como objetivo, que va consiguiendo paulatinamente, sin prisa, pero sin pausa: un estado mínimo, la privatización, la precariedad en los servicios públicos, el desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes. Y además, una política donde se alimentan las crisis económicas para buscar un retroceso de los derechos de los ciudadanos y un desmantelamiento de la oferta de servicios que se han conseguido durante años de luchas y reivindicaciones y, en definitiva, un retroceso en perjuicio de la libertad y del estado de bienestar.
Tengo que destacar un interesante artículo publicado días pasados en La Provincia por el musicólogo Lothar Siemens Hernández, en el que exponía el retroceso que ha sufrido en Canarias el entramado cultural. Se lamenta, por ejemplo, del declive del Museo Canario; de la pésima situación y desmantelamiento del Conservatorio Superior de Música de Las Palmas y de otras historias que da vergüenza enumerar.
Siemens indica que nunca creyó “que la insensibilidad hacia las iniciativas culturales de la sociedad fuera tan enorme entre los políticos responsables de la cultura”. (de la cultura canaria, evidentemente). Incluso menciona al REF, señalando que no facilita que nuestros artistas plásticos muevan sus obras por el ámbito europeo, y a los que les ponen todo tipo de trabas “las mismas que ahora ahogan el crecimiento del Puerto de la Luz, uno de los pilares de nuestra economía”. Concluye diciendo que “la cultura que nos caracteriza, según se describe en el mismo REF, está redactada y descrita por un ignorante que no sabe nada del asunto y leer aquello es como para partirse de risa, o para echarse a llorar”. Acusa a los rectores de la “cultura” en Canarias de no querer saber, ni de diálogo, ni de las iniciativas ciudadanas, ni del mal estado en que se encuentra lo que se ha organizado desde hace muchísimos años. Todo ello se agrava con la situación actual de la formación de los niños canarios en las escuelas públicas. El fracaso nos sitúan en la cola de España y de Europa. Pero los responsables de este departamento miran hacia otro lado, o mienten, mientan, como si esto no fuera con ellos.
Estamos olvidando el futuro y del desarrollo de unas islas que no poseen muchos recursos, por lo que hay que utilizar la imaginación, la creatividad y las inversiones para obtenerlos, sin tener que vender nuestro territorio a nadie y menos aún si detrás anidan perversas intenciones.
En esta tierra tiene que haber un pacto en materia de educación, que no tenga además, connotaciones ideológicas y que realicen los expertos y los profesores. Uno de los sindicatos de enseñanza radicados en el archipiélago, propone que se aborde lo más rápidamente posible esta cuestión, que haya acuerdo en el diagnóstico, en la modificación de las leyes educativas, en la búsqueda de motivaciones, en el cambio de objetivos y en la filosofía del sistema actual.
En la mayoría de los países europeos se ha avanzado en materia de educación, conscientes de la importancia de la misma como base para el futuro y, por tanto, le han dado prioridad a las iniciativas para mejorarla.
Al contrario, en Canarias se ha ido de mal en peor y hemos tenido dos décadas ingratas para la enseñanza, con continuos cambios, que han desorientado, tanto al profesorado como al alumnado y sus progenitores.
En fin, como decía Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. La educación que recibamos nos debe conducir a la autosuficiencia en materias tales como enseñanza, economía, gestión de administraciones públicas, en iniciativas empresariales y sociales, en investigación y desarrollo y principalmente, en responsabilidad. El hacer las cosas a “estilo compadre” debe desaparecer de nuestra agenda y nuestro entorno y tendríamos que buscar fórmulas que acrediten nuestra seriedad y compromiso para cambiar estilos de vida y hábitos negativos, para crear confianza en nuestros inversores y en la sociedad, en general.






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