El panorama político del Sur de Gran Canaria respecto del próximo gobierno local ya comienza a dibujarse meridianamente claro. En el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana Nueva Canarias (NC) pasará a la oposición en la próxima legislatura y es previsible que -a la vista de la actual- también durante las dos legislaturas siguientes. Su ciclo político tras dos mandatos de gobierno en perniciosa alianza con el PSOE parece estar acabado por exhausto, y la patética lista electoral con la que concurrirá a las elecciones municipales del próximo 22 de mayo resulta premonitoria.
En estos momentos la NC de Maspalomas es una formación con una estructura organizativa aparente pero, también, carente de preparación y de planificación, y sin arraigo emocional entre la ciudadanía. Es un grupo político aquejado de una evidente falta de liderazgo y perniciosamente secuestrado por un triunvirato conformado por tres maestros de escuela y un taxista que se toleran entre sí con medida desconfianza aunque se proclamen “personas de partido”.
La actual NC tirajanera, que tiene como máximo exponente electoral a una más que débil alcaldesa heredada y reconocida dentro de su propio partido como “una clara equivocación de José Juan Santana Quintana”, es la consecuencia última del envejecimiento prematuro de un árbol que se plantó a la izquierda pero que se ha ido derechizando y marchitando, desgajándose vertiginosamente legislatura tras legislatura. Primero como Asamblea Canaria Nacionalista, después como Iniciativa Canaria, más tarde como Coalición Canaria y, finalmente, como lo que es, un partido de demagogos sin ideología, que se ha ido fracturando y en su seno promoviendo el malévolo alejamiento de quienes le dieron la vida y pensaban con la necesaria libertad que requieren la discrepancia sana, y la edificante tolerancia.
Si el clamor popular se confirma y los votantes corroboran su desencanto y su silente enfado con el actual gobierno municipal, y deciden participar finalmente con la vocación de otorgar una mayoría de gobierno al PP-AV, la gran perdedora en estas elecciones municipales en San Bartolomé de Tirajana será precisamente NC, porque no habrá rentabilizado como cabría esperar los cuatro años de Mari Pino Torres Melián como alcaldesa. Y creo sinceramente que en justicia debe ser así.
Durante los últimos cuatro años de ese gobierno desnortado y sin cabeza, este municipio ha perdido por completo y por desidia la estela del progreso. Salvo los parques públicos ejecutados con dinero del Estado y algún que otro fuego de artificio, el gobierno local presidido por Torres Melián ha sido incapaz de tomar una sola decisión de importancia vital para el futuro económico y social de esta tierra y su ciudadanía, una tan sola, siquiera la última instrucción chapucera del expediente para el poner en marcha el Transporte Urbano.
Y eso los vecinos escarmentados lo saben. Cada vez más apesadumbrados hemos tenido que masticar su inoperancia, su dejadez, su impuntualidad y su diaria y cotidiana indecisión respecto de la defensa y gestión de los asuntos públicos que tenía encomendados y a su cargo como máxima mandataria de este municipio.
En este tiempo político donde ya no existe la izquierda, ni la derecha, ni el centro, sino el adentro, personas con mayor capacidad o sin ella, preparadas o no, todo indica que NC pasará a la oposición en San Bartolomé de Tirajana porque su cabeza de cartel carece de liderazgo, preparación e incluso estima, y porque su candidatura electoral -con honrosas excepciones- peca de exactamente los mismos males. Un solo técnico turístico para un municipio como el nuestro y, además, ninguno de sus componentes con reconocido prestigio y preclara vocación humanista.
Y en esa tesitura, al margen del PSOE, todo apunta a que el PP-AV ganará las elecciones con mayoría absoluta y suficiente por todo lo contrario. Tienen un líder preparado e indiscutible, con arrojo y políticamente experimentado, y todo indica que éste se acompañará de un cartel electoral que terminará por colocar las cosas en su sitio.
Eso será bueno para el municipio, porque deja entrever la posibilidad de que definitivamente pueda articularse en San Bartolomé de Tirajana un proyecto de gobierno esperanzador, futurible y coherente, sin las trabas coercitivas del hasta ahora acostumbrado e inoperante pactismo. Y en esa lid será de agradecer que llegue alguien que verdaderamente se tome en serio el servicio público del cargo.
¿Y qué pasará con NC?. Si atienden al futuro inmediato no es descabellado pensar que Torres Melián hará doblete y se presentará también en la lista del Cabildo para que su segundo en el municipio, Ángel López (el amigo Lito), se convierta en portavoz de esta formación en la oposición y en la dura travesía del desierto que les espera en la próxima y las siguientes legislaturas. Si ese fuera el resultado, ¿dimitirá alguien?.








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