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Educar para la Paz

Sábado, 29 de Enero de 2011
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La celebración del día de la no violencia y la Paz pone en marcha por estas fechas una serie de actividades encaminadas a hacer tomar conciencia de la importancia que tiene el promover la paz, el desterrar la violencia incluida la que peligrosamente se está introduciendo en el entorno educativo, con el peligro social que esto lleva consigo y que puede desembocar en situaciones lamentables. A mi juicio, el concepto de paz no debe ser abstracto sino que debe referirse a sujetos concretos y a los aportes de estos sujetos a la democracia. Educar para la paz implica inculcar valores de respeto, de tolerancia, porque todo lo que sea intolerancia, falta de aceptación a lo diverso no contribuye a educar para la paz. Quizá estemos asociando en demasía la palabra violencia a las situaciones extremas de confrontación bélica y no nos damos cuenta de otras manifestaciones más sutiles de violencia que también debemos tener en cuenta a la hora de educar para la paz. La competitividad incorrecta, por ejemplo, también promueve violencia ya que hace ver al otro como un enemigo. La intervención de la familia juega un papel fundamental en la erradicación de la violencia porque es a través de ella como se adquieren los primeros esquemas y modelos en torno a los cuales se estructuran las relaciones sociales y se desarrollan las expectativas básicas sobre lo que se puede esperar de uno mismo y de los demás. La mayoría de los niños y adolescentes pueden encontrar en el contexto familiar que les rodea condiciones que les permiten desarrollar una visión positiva de sí mismos y de los demás para, de esta manera, aproximarse al mundo con confianza, afrontar las dificultades de forma positiva y con eficacia, obtener la ayuda de los demás o proporcionársela. Y si la familia juega un importante papel, también lo desempeña el sistema educativo. Un sistema educativo en el puede haber elementos que engendren corrupción posterior en las personas, encierra paradojas y tiene contrasentidos; como por ejemplo, pretender impulsar el pensamiento crítico cuando en dicho sistema educativo hay con frecuencia una relación autoritaria y vertical que puede irse reproduciendo entre alumnos y profesores hasta llegar a las autoridades que representan a una comunidad. Se nos forma para una vida democrática y se nos educa con valores autoritarios. Se habla de derechos humanos y no siempre son respetados. Se inculcan valores como la honestidad y se utilizan sutiles mecanismos de corrupción. Se predica la tolerancia y prevalece la intolerancia. Se insiste en que el alumno es el propio agente de su educación y prevalecen los métodos memorísticos. No debemos olvidar que la mayor parte de nuestras características personales las adquirimos mediante el aprendizaje que depende, en su mayor parte, de las experiencias que uno vaya teniendo en la familia, en el sistema educativo y en los diversos ambientes sociales. Si dichas experiencias son experiencias de violencia, por ejemplo, porque constantemente estamos enseñando a competir....¿por qué extrañarnos después de que nuestro hijo o hija o nuestros alumnos manifiesten violencia? Enseñarles a competir es presentarle al otro como un rival que de algún modo les amenaza. Cuando ocurren sucesos de violencia, debemos preguntarnos si se le está dando a la vida el valor que se merece. Evidentemente, la respuesta es no, porque uno de los valores que están en crisis es el del respeto a la persona. Y hay una serie de circunstancias que pueden estar contribuyendo a ello por lo que habría que plantearse la revisión de nuestros dogmatismos tan llenos de contradicciones a la hora de vivirlos. Deberíamos revisar nuestra propia personalidad, nuestra manera de ser para intentar reformar algunas actitudes. Educar para la Paz requiere de algo más que una serie de actividades en una fecha determinada porque los factores que pueden generar violencia son variados y no siempre son reconocidos como tales. Potenciar en el sistema educativo el esfuerzo personal, la originalidad, los criterios propios, la honestidad, la lealtad, la cooperación y la solidaridad sería una excelente estrategia para lograr una sociedad donde la violencia tuviera cada vez menos cabida.
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