La salida de AV del gobierno activó la precampaña política donde a partir de ahora, mucho nos tememos, los desencuentros hacia la gestión diaria no cesarán. El pistoletazo de salida lo ha marcado la agrupación auvista que, en breve todo apunta a que presentará su alianza con el PP y donde conoceremos las primeras víctimas de esta fusión de alta cocina. Mientras, en el gobierno también existen las discusiones subidas de tono, como la que protagonizaron la pasada noche del lunes en la sede del PSOE algunos de sus miembros, que se disputaban el área de Playas que tanto le gusta a José Rodríguez. Sin embargo, a pesar de la insistencia, el concejal más chipirón de fondo de bikini ha logrado adjudicársela y así de paso, prolongar por unos meses más de legislatura la sobrada incompetencia que le caracteriza, ahora con una responsabilidad relacionada con nuestra delicada imagen turística. Si en deportes la gestión ha sido prácticamente nula, cargada de damnificados, destrucción de clubes y regalos de subvenciones a otros municipios, el resto lo imaginamos, esta vez desde la costa. Resulta paradójico en este sentido que dimita quien no debe. Mientras tanto, el hombre clave sacrificado por el partido, el que logró arrancar las primarias en favor de Narváez, o también, el que ha dado la mayoría necesaria en el actual pacto ha sido el principal damnificado en el tramo final de la legislatura, justo cuando menos margen de maniobra existe.








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