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Año 2011: Llamados a decir la verdad

Jueves, 30 de Diciembre de 2010
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En los medios de comunicación, en las órdenes y circulares de los centros de trabajo de empresas privadas y organismos públicos, en los Plenos de los Ayuntamientos, Cabildos y Parlamento, en las reuniones de partidos, en las relaciones entre empresas y trabajadores e, incluso, en las manifestaciones públicas de algunas ONGs con mucha presencia social, se viene planteando un discurso justificativo de por qué hay que recortar, despedir, suprimir servicios esenciales, etc., que, si se me permite decirlo llanamente, solo conduce a aumentar la confusión y el desconcierto de la población que soporta y sufre estas situaciones. Quizás nunca ha sido tan cierto que la peor de las mentiras es una verdad a medias. Sin ir más lejos, en la prensa local del día 29 del presente mes de diciembre, la FECAM afirmaba que no habrá inversión local porque los Ayuntamientos no tienen presupuesto. Muchos de ellos ya están diciendo que suprimirán servicios esenciales o que los devolverán a la Comunidad Autónoma. Ayuntamientos, Cabildos, empresas y ONGs se lamentan de tener que despedir a trabajadores o de tener que ajustar horarios y salarios porque no les queda, dicen, otro remedio ante la falta de presupuesto. El Estado busca estos días la mejor fórmula para bajarnos las pensiones y, a la vez, nos sube de nuevo descaradamente el recibo de la luz y del gas por encima del IPC. El discurso oficial, pensamiento único donde los haya, avanza su campaña de concientización colectiva metiéndonos en la cabeza que es imposible acabar con los paraísos fiscales, que es imposible tener una banca pública, que es imposible la inversión pública como motor de la economía, que es imposible acabar con las desigualdades, con el hambre, con la degradación del planeta, ya no digamos subir los salarios o mandar sobre el sacrosanto mercado. Y, añade, la única solución es que haya más paro, que bajen las pensiones, que los sin techo sigan en la calle, que se desregularice la negociación colectiva, que los dependientes sean aún más dependientes… ¿Por qué no nos atrevemos a decir la verdad completa? ¿Por qué no nos ponemos todos de acuerdo para decir dónde están realmente los beneficios, el dinero? ¿Por qué la FECAM, los Ayuntamientos, los Cabildos, los Diputados y Consejeros, los responsables de las ONGs, etc. no nos ponemos de acuerdo para esclarecer ante los ciudadanos ese discurso interesado? Por ejemplo: ¿por qué no denunciamos abiertamente que los mismos que provocaron esta crisis son los que siguen obteniendo grandes beneficios en la economía especulativa y en la real y que son ellos los que están dictando a los Gobiernos lo que tienen que hacer? ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo para decir que llevan adelante, de forma sistemática, un planteamiento programado de desarme de la sociedad, de la democracia, de la voluntad popular, de los derechos básicos y que los Gobiernos y los Parlamentos están totalmente sometidos a sus intereses ideológicos y económicos? ¿Por qué no decimos con claridad a los ciudadanos y vecinos de nuestros municipios, de nuestras islas, que no es cierto que no haya riqueza, que no haya dinero, sino que sí lo hay pero lo tienen unos pocos, los de siempre (y algunos más, especuladores nuevos al socaire de estos tiempos)? Vale la pena perder un poco de espacio para poner algunos ejemplos gráficos de cómo la hipocresía e impudicia de los que tienen el poder de decisión trafican con el dinero y la riqueza que han de ser de todos. Entre 2008 y 2010 los Estados europeos han puesto a disposición de la Banca 4,5 billones de euros (el 38 % del PIB de la Unión). Esto es dinero público. De ese total, los bancos han utilizado 0,9 billones en el 2008 y 1,1 billones hasta enero del 2009. El Estado Español ha puesto 100.000 millones de euros a disposición de la Banca sin que haya habido ningún plan para que lo devuelvan y faciliten créditos a las familias y empresas medianas y pequeñas. Este Estado emplea 23.000 millones de euros en gastos militares y acaba de sacar un concurso público para mejorar la imagen de las fuerzas armadas por valor de 645.370 euros. Este Estado no cobra 58.000 millones de euros de impuesto de patrimonio y el fraude fiscal está alrededor del 23 % del PIB por el que se pierden 241.000 millones de euros. Hay 40.000 millones de la parte no materializada de la RIC, que no se traduce, por tanto, en beneficio para la sociedad. Tenemos un Senado que nos cuesta a todos 3.500 millones de euros, una Cámara totalmente prescindible y más en estos tiempos. Se podrían recuperar 45.000 millones de euros si se rebajara de los presupuestos generales del Estado sólo el 30 % de las partidas 4, 6 y 7 referidas a transferencias a partidos, fundaciones, etc. sobre los que no hay control alguno. Podríamos proponer que se revisen los salarios de los señores Diputados: 3.996 euros/mes, pudiendo llegar, con dietas y otros emolumentos, a 6.500 euros/mes. No digamos los de los señores ministros, Presidente del Gobierno o Jefe del Estado. Podríamos decirles a los ciudadanos que todos seamos iguales y no que, mientras a todos se nos exige 35 años de cotización para percibir el 100 % de la pensión de jubilación, a los señores Diputados les baste 7 años y a los miembros del Gobierno sólo jurar el cargo para cobrar la pensión máxima. Pongámonos de acuerdo para decir claramente a los ciudadanos de nuestros municipios y de nuestras islas que en los presupuestos de nuestra Comunidad Autónoma hay 38 millones de euros para la radio y TV canaria. ¿Necesario? ¿Más que comer o trabajar? Digámosles que hay 32 millones para seguridad, residencia, asesores, traslados, secretaría, etc. del Sr. Presidente del Gobierno. Digámosles que hay 1.483 millones para la Academia Canaria de Seguridad. Que hay muchos millones más para sueldos y traslados de los Señores Diputados y Consejeros. Muchos millones para asesores, coches oficiales, móviles, desplazamientos, comidas… ¿Más necesarios que comer, tener salud, educación, vivienda, trabajo, dignidad…? Lo que estamos oyendo a diario para justiciar recortes, despidos, miseria, no es toda la verdad. Ni siquiera es una parte de la verdad. Es sencillamente una gran mentira, un discurso conscientemente orquestado y organizado desde una ideología determinada, desde los poderes económicos y desde unos medios de comunicación cada vez más reducidos y controlados, que van inoculando ese pensamiento único en la sociedad, que busca sobrevivir como puede a este ataque frontal a todo lo que significa bienestar personal y colectivo. Si todo esto no lo decimos con claridad, incluso concretando mucho más las cifras, los nombres, las entidades, los fines, etc. ¿cómo les podemos decir con verdad, con transparencia, con dignidad, con vergüenza, basándonos en nuestra ética profesional, a nuestros vecinos y ciudadanos que no pueden ir a Cáritas a comer o dormir, que tienen que irse al paro, que han de reducir su jornada laboral y sus salarios, que no hay dinero para arreglar sus calles, sus colegios, sus residencias, etc.? ¿Cómo les podemos decir que nuestros mayores no pueden ser atendidos debidamente o que nuestros niños han de dejar de ir a la guardería o que tenemos que ir perdiendo derechos día a día, esos derechos conquistados duramente a los largo de muchas luchas, muchos días y noches y muchos esfuerzos personales y colectivos? ¿O, incluso, que sólo podemos subvencionarles algunos proyectos durante un año (electoral) pero después ya no sabemos? Ya se ha encargado algún dirigente de adelantarnos que el Estado del Bienestar no es sostenible…para la mayoría de nosotros, se entiende, porque para ellos todo el bienestar es poco. Como decía recientemente Iñaki Gabilondo, hemos de mantener, a pesar de todo y precisamente por todo ello, la luz encendida y la antorcha levantada porque, más pronto que tarde, aparecerán los caminos por donde hemos de andar para hacer frente a tanta injusticia. Porque, dice, la historia no está escrita sino que la vamos escribiendo las personas y los pueblos. Y este enorme daño que se está haciendo conscientemente por unos pocos a la inmensa mayoría de la sociedad tendrá respuesta. Y la sociedad se volverá a reorganizar de nuevo y responderá a tanta desvergüenza e impudicia. Es verdad que, si luchamos, podemos perder. Pero, si no luchamos, estamos perdidos.
Domingo Viera González
Presidente del CODTS y AASS de Las Palmas
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