Este señor pino, es el más grueso de Canarias. Se encuentra en la ladera norte de la Caldera de los Pinos de Gáldar, pero dentro del municipio de Moya, a escasos kilómetros de Fontanales. Una vez lo midió nuestro columnista, José Manuel Balbuena, y tenía cerca de ocho metros de circunferencia. Sin embargo no es muy alto porque, debido a su ancianidad, (debe tener varios siglos) ha perdido parte de su copa. Como sabrán, el pino canario (Pinus canariensis) es el árbol más abundante de nuestro archipiélago. Más de la mitad de todos los árboles que actualmente crecen en las islas, tanto nativos como introducidos, pertenecen a esta especie endémica. Hay grandes bosques de pino canario en las cumbres de Tenerife, La Palma, El Hierro y Gran Canaria. Es evidente la importancia que tienen los pinares en la conservación del medio natural canario: constituyen las masas forestales más grandes de las islas, condensan el agua de las nubes, retienen el suelo, producen oxígeno, limpian el aire, y dan cobijo y alimento a muchas plantas y animales. Además, es un placer caminar entre árboles “tan gruesos y altos que maravilla”, y muy bueno para la salud física y mental.








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