Con las primarias en los partidos políticos para elegir su candidato no se resuelven los problemas de San Bartolomé de Tirajana. Es necesario unas primarias y secundarias para elegir entre los elegidos.
La Democracia Representativa, con los juegos y amoríos entre los partidos, están desvirtuando el significado de la misma, la soberanía del pueblo, el gobierno de los elegidos por él. Con tantos partidos bisagras y las relaciones a tres, la crítica política queda para los que no aceptan la disciplina del partido, para los librepensadores. Eso sí, en estos meses toca divorcio, es ilógico presentar tres candidatos con el mismo proyecto político. Por respeto al pueblo, no deberían celebrar la separación, tan de moda en la actualidad.
La solución viene dada por una Segunda Vuelta o Secundaria, estilo francés, donde el partido más votado tiene los resortes para intentar cumplir el programa electoral de su campaña. Queda claro que, por el desarraigo popular, durante la legislatura, de gobernar pesimamente, se debería considerar el adelanto de elecciones; es cuestión de matizarlo en la Nueva Ley Electoral.
Pero no solamente con la segunda vuelta electoral se regenera el sistema democrático, es necesario implantar un Democracia Participativa, donde las grandes líneas de gobierno y distribución de los presupuestos sean votados por el electorado, más teniendo presente las nuevas tecnologías e internet, con las firmas electrónicas o con el voto presencial. Suiza es un ejemplo de referendos populares para dirimir antes las grandes decisiones.
Señores, menos cachondeo, menos tríos y divorcios electorales, más democracia participativa.








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