La expectación por el juicio no podría ser mayor entre los bandos enfrentados, policías, políticos y empresarios del sector del ocio. Como recordarán, el empresario denunció al agente por un presunto delito de coacción, mientras que el policía lo hizo por desobediencia a la autoridad con insultos y vejaciones que no vamos a reproducir en este momento. Todo estalló el pasado día 17 y 24 de septiembre cuando el agente pretendía hacer cumplir la ley de horarios ordenando el cierre del establecimiento a las 3.00 horas y tuvo que solicitar la presencia de una unidad de la Policía Nacional ante los insultos y amenazas que recibió. El día 24 sucedió prácticamente lo mismo, solo que esta vez la conversación fue grabada por el empresario como medio de prueba de la coacción a la que supuestamente es sometido constantemente.









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