La picaresca de algunos trabajadores de la hamacas afecta a los turistas que desean alquilarlas lo más cerca posible de la orilla. Según nos cuentan algunos afectados y empresarios testigos en la zona, existen determinados espabilados que cobran cinco euros a los turistas desean situarse en primera fila, una cantidad a la que se suma el precio normal de la hamaca. Algunos turistas estafados, fundamentalmente alemanes, no han dudado en poner los hechos en conocimiento de las oficinas de turismo para que tomen cartas en el asunto, algo que debería investigar la empresa concesionaria del servicio.








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