El pleno municipal celebrado el pasado 24 de septiembre – último viernes de mes – no tenía casi contenidos propuestos por el grupo de gobierno municipal. Debe ser señal de que la vida trascurre plácidamente en nuestra capital y no hay ningún problema, por lo menos desde el punto de vista de nuestros munícipes gobernantes (aunque los trabajadores de CLUSA, presentes en el pleno, no opinaron lo mismo).
Era el primer pleno después de vacaciones, en que el Compromiso de Nardy estaba ejerciendo en la oposición, fuera del gobierno municipal. Y como partido en la oposición, presentó una moción en la que preguntaba al grupo de gobierno – socialistas en solitario – sobre la “reanudación de las obras en los barrios capitalinos de Salto del Negro, Los Roquetes, Copherfam y Cruz de Piedra y la planificación global de obras en los barrios, atendiendo a las necesidades más urgentes” según reza en el orden del día.
La concejala Nardy Barrios, habló en primer lugar y preguntó porqué se habían suspendido las obras en unos casos, o no se habían iniciado en otros de los citados barrios, a los tres días de dejar ella el gobierno del área de Fomento.
Cuando le tocó el turno a Fernando Navarro, concejal que lleva ahora la responsabilidad de Fomento, sustituyendo a Nardy Barrios, dio contestación a la situación de las obras en cada uno de los barrios. Empezó por Salto del Negro. Allí Nardy había ordenado hormigonar tres calles – porque no se pueden asfaltar ya que la urbanización no está recepcionada por el Ayuntamiento – con un coste de 165.000 euros (casi 27,5 millones de pesetas). Cuando Navarro sustituyó a Nardy se encontró que no había consignación presupuestaria para seguir hormigonando las siguientes calles y por eso tuvo que detener las obra, cuyo presupuesto era de 126.000 € más.
Con respecto a Los Roquetes, aunque había un proyecto desde marzo de 2010, Nardy no lo tramitó, y sin proyecto no se puede hacer obras, además es suelo protegido.
La obra prevista en Cruz de Piedra, con un valor estimado de 234.000 euros, tampoco se puede ejecutar porque no hay consignación presupuestaria.
Por último la obra de Copherfam, que además de que tampoco tenía consignación presupuestaria, los informes de los servicios jurídicos dicen que los terrenos no son de titularidad municipal y por lo tanto, aunque hubiera presupuesto consignado, no se habría podido hacer.
Conforme el concejal Navarro iba desgranando la lista de causas por las que se pararon o no se iniciaron las obras, yo pensaba para mis adentros “Nardy Barrios se mete ahora mismo debajo de la mesa del salón de plenos, y no sale hasta media hora después de terminar el mismo”. Pero estaba muy equivocado.
Cuando terminó Navarro su intervención, y el alcalde le dio la palabra a Nardy Barrios, la concejala pasó al contraataque, levantando la voz, y no solo no reconoció que había hecho las cosas mal, sino que acusó a los socialistas de ir diciendo por ahí que ella engañaba al alcalde con los procedimientos, cuando lo único que había hecho era trabajar y escuchar las reclamaciones de los vecinos... Ella se preocupaba por los barrios y por las necesidades de la gente, y había programado las obras que pedían, que reclamaban los vecinos. En cambio afirmó que los socialistas prefieren poner césped en Mesa y López, preguntándose ¿Quién ha pedido esa obra? Concluyó su airada intervención afirmando que los socialistas la atacaban “por populista”, pero ella, inasequible al desaliento, iba a seguir defendiendo a la gente necesitada.
Nardy en ningún caso justificó la carencia de presupuesto o de proyectos, antes bien, dio por descontado que lo importante es atender las peticiones de los vecinos, hubiera dinero o no, fueran terrenos municipales o no. Los temas legales y de presupuesto son minucias sin importancia…
La lección de populismo que dio la concejala de Compromiso es de libro. Ahora se entiende porque se inauguraron las luminarias de Las Canteras sin estar en condiciones, o se taponó un pozo en Telde sin pedir permiso a su Ayuntamiento. Da lo mismo que hayan permisos o no, o que haya dinero o no, las cosas se hacen y luego ya veremos por donde sale el sol. ¡Lo más grave es que Nardy cree que esa es la forma de hacer las cosas!
Hacer populismo desde la oposición es relativamente fácil; lo grave es cuando se pone al descubierto las prácticas populistas desde el gobierno, saltándose los procedimientos y las normas que son de obligado cumplimiento. ¿Acaso sabía Nardy que no iba a terminar su mandato en el gobierno cuando estaba prometiendo obras imposibles?... Ahora quiere hacer su campaña electoral culpando a sus excompañeros de gobierno de no cumplir con sus populistas promesas vecinales.
En estos momentos el gobierno municipal podría estarse preguntando ¿Cuántas obras habrá hecho sin proyecto y sin presupuesto? ¿Cuántas facturas empezaran a salir de los cajones como consecuencia de las maneras de “gobernar” de la populista Nardy? Como mínimo, me parece inquietante.








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