En el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana retorna entre el funcionariado las lamentaciones ante una posible suspensión de pagos prevista para los próximos meses. La medida no sorprende y pocos confían en que así de hará, ya que la frase se repite cada tres meses. Esta vez, según parece, el remanente se ha agotado en poco tiempo y la mayoría lo ha consumido la multitud de puestos de trabajo que soporta la Administración local más sobrecarga de personal superfluo que existe en Canarias. Pero si tenemos que hablar de los importantes gastos municipales que debe soportar el Ayuntamiento por qué no recordamos los casi 150 pleitos perdidos que superarán los 200.000 euros en indemnizaciones, por aportar una cantidad a la baja. La maquinaria jurídica se esfuerza en retrasar las sentencias que podrían asestar el golpe definitivo a las arcas públicas. Los trabajadores de Perfaler son en parte responsables de la sangría, o mejor dicho, aquellos que propiciaron su entrada con nocturnidad y que ahora se ven incapaces de especificar por dónde deben comenzar los despidos improcedentes una vez se dicten las sentencias.






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