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Catarina Park de enhorabuena

Miércoles, 11 de Agosto de 2010
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Mantener en condiciones una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, la más importante y poblada del archipiélago canario, no es una tarea fácil, y conseguirlo supone una carga para las arcas municipales y una gran dedicación de quienes han adquirido, por voluntad propia, esa responsabilidad, es decir, el alcalde y los concejales de las diferentes áreas. Por tanto, me parece excelente esa reacción que ha tenido el señor Saavedra de atender las demandas de empresarios y comerciantes del distrito del Parque de Santa Catalina, que en los últimos tiempos se les ha ido algo de la mano, y encima, para más inri se ha tomado la zona como el pito de un sereno porque allí se concentran todos los actos lúdicos y a veces culturales, que no sólo dejan el entorno hecho un asco, sino que encima se convierte en un centro de ruidos, escándalos y gamberradas que no dejan vivir a quienes residen allí, o se alojan en los hoteles inmediatos. Ojo al dato. Pero, supongo, que todo se andará y cuando empecemos a salir de la crisis económica, que es evidente, tal vez podamos contar alguna vez en esta ciudad, aspirante a Capital de la Cultura, con espacios dedicados a actividades como carnavales, festivales de teatro, ballet, música, etc. que eviten esas aglomeraciones y escándalos del parque de Santa Catalina, y podamos convertirlo, nuevamente, en uno de los referentes de Las Palmas, como en los primeros tiempos del turismo, aquel Catalina Park del que hablaba el escritor Orlando Hernández. ¡Ah! ¡Y que este espacio cuente además con servicios higiénicos públicos! El señor Saavedra pretende que esa puerta por la que entran miles de turistas que viajan en cruceros aparezca brillante y ordenada, lo cual me parece una excelente idea. Aparte del cuidado de los jardines, de la limpieza de las calles, del adecentamiento de aceras, etc. etc. debería existir también en ese entorno, especialmente en la temporada de cruceros, que suele empezar en otoño y dura hasta la primavera, una exhaustiva información sobre lo que ese turista que llega puede visitar o hacer, tanto en la ciudad como en el resto de la isla, para poder aprovechar al máximo su corta estancia en el puerto. Tampoco estaría mal que se coordinasen desde el Cabildo Insular para que el Patronato de Turismo haga otro tanto, y pudiesen mostrar a los visitantes degustaciones de productos típicos de la isla, artesanía, actuaciones folclóricas, exhibiciones de nuestra lucha canaria, etc. Solo es cuestión de buena voluntad, y, como ha hecho el alcalde de la ciudad, coordinar a diversas consejerías de la corporación insular para llevar a efecto ese tipo de actividades. A veces no se entiende que las corporaciones insulares y municipales no trabajen juntos para resolver problemas comunes, máxime cuando pertenecen al mismo partido, lo cual facilita más las cosas.¿O también hay rivalidad en este asunto? Todos esperamos, pues, el resultado de este plan de choque, y la posterior continuidad, porque, por desgracia, parece que nos cansamos al poco tiempo de persistir en el mantenimiento de una buena idea y causa.. Dicho esto, le pregunto al señor alcalde que cuando le tocará a los barrios periféricos de Las Palmas de Gran Canaria que se tenga con ellos la misma atención que esa puerta de entrada de la capital grancanaria, teniendo en cuenta que los vecinos también han demandado ayuda a sus concejales y a través de las concejalías de distrito. En muchos de esos barrios existen aceras rotas, muros caídos, ruinas, jardines abandonados, bloques y demás viviendas sin pintar, espacios dominados por las heces de los perros, debido a su vez, al incivismo de muchas personas (porque los pobres perros no tienen la culpa) y faltan policías de barrio que hagan cumplir los bandos y normativas municipales, que impidan, por ejemplo, que los coches estacionen en las paradas de guagua o en las aceras, que los niños en edad escolar deambulen por las calles, en horarios de clase, que haya trapicheos de drogas en jardines, plazas o en plena calle. En fin, son lugares que quizás nunca visiten los turistas debido al abandono, a la suciedad o a lo poco atractivo que hay que ver en esos lugares, pero viven ciudadanos que pagan sus impuestos, que han nacido en esta tierra, o quizás hayan venido de otros lugares, pero se les ha acogido con hospitalidad, y, por tanto, todos tienen derecho a que se les atienda en sus pretensiones de mejora y atención. Enhorabuena por ese empeño por mejorar la ciudad, señor alcalde, pero no se quede solamente en el Parque de Santa Catalina. He visitado días pasados Santa Cruz de Tenerife, y aunque sé que las comparaciones son odiosas, tengo que reconocer que se ha avanzado mucho en la mejora de aquella ciudad: zonas peatonales, los márgenes del barranco, el parque García Sanabria, el tranvía, etc. Por supuesto que hay todavía mucho que hacer allí, en una ciudad que aspira, no a Capital de la Cultura, pero sí a ser la capital de esta autonomía y la que dicte las pautas de las actuaciones políticas de este archipiélago. Todo ello, pese a las actuaciones poco claras de las Teresitas, de los proyectos urbanísticos conflictivos, a que la refinería de petróleo les supone un handicap por la contaminación que produce y porque impide la expansión de la ciudad hacia el sur y otras cuestiones que no voy a destacar ahora. Existen, además, zonas donde se pueden realizar aún buenas actuaciones urbanísticas (persiste aún el barrio de Miraflores, caduco y dedicado a la explotación sexual de seres humanos) También observé, en primer lugar, que todavía permanece allí el monumento a Franco, (es una de las ciudades donde más fachas existen por metro cuadrado, según me contaron) y en segundo lugar, que el puerto de Santa Cruz carece prácticamente de tráfico, por lo cual no llego a entender que se pretenda construir el polémico puerto de Granadilla. Bueno, si se entiende porque todo esto es un movimiento de pura especulación montada por unos cuantos empresario y políticos.
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