Los hermanos Miguel Angel y Fabian Ortega, detenidos la pasada noche en Arguineguín, se encuentran en libertad provisional sin fianza, mientras que su hermano y policía local de Mogán, Juan Carlos, tendrá que esperar por la instrucción de las diligencias pendientes.
La jueza del Juzgado de Primera instancia e Instrucción de San Bartolomé de Tirajana, María Luisa Moreno, indicó en el auto de libertad provisional la obligación de comparecer ante este juzgado cada quince días.
Los hermanos fueron puestos a disposición judicial esta mañana en calidad de imputados y como presuntos responsables de un delito de atentado, desobediencia de autoridades y desórdenes públicos.
Por su parte, Juan Carlos Ortega, al policía local detenido a las 9.30 horas de este jueves cuando acudió a los juzgados a presentar una denuncia por las detenciones practicadas la noche anterior a sus hermanos, se le instruirán nuevas diligencias al negarle la petición de hábeas corpus.
Fabian Ortega fue el primero en quedar en libertar sobre las 16.30 horas y explicó a los periodistas que todo ocurrió cuando al llegar de la pesca, en referencia a su actividad profesional, se dirigió en bicicleta hacia la Plaza de los Poetas y "sin motivo alguno me cogieron y me dieron dos patadas en los tobillos".
De esta manera, los agentes los esposaron y trasladaron al cuartel de la Guardia Civil, afirmó.
"Todavía huelo a pescado, no me han dejado ni ducharme", indicó el pescador que asegura que la jueza reconoció que se había tratado de un error.
Unos quince minutos después, su hermano Miguel Angel, quien salió de los calabozos de los juzgados afectado por la situación, explicó que se desplazó al cuartel a entregar toda la documentación de su hermano y en ese momento, "cuando me iba a marchar", le cogieron por el cuello y lo "empujaron contra el suelo y las paredes".
Miguel Angel afirmó que las agresiones fueron presenciadas por todos los agentes del cuartel, entre las que se encuentran varias magulladuras y morenotes en la cara y un esguince de tobillo.
La pasada noche del miércoles, sobre las 20.30 horas, un grupo especial de la Guardia Civil dotado de cuatro vehículos se trasladó desde el Cuartel de Vecindario hacia Arguineguin para iniciar un operativo especial antidrogas, según los vecinos.
Una vez en la Plaza de los Poetas, realizaron varios registros a vecinos y bares de la zona, donde en algunos de ellos "se excedieron" al emplear la fuerza, agregan.
Debido a la violencia con la se produjeron algunas detenciones, varias familias y niños tuvieron que ser atendidos en el Centro de Salud de Arguineguín por lesiones y crisis de ansiedad, entre ellos, algunos niños y jóvenes.
Una de las hermanas de los detenidos, Laura Ortega, llegó a increpar a los agentes desde una ventana: "ustedes saben quien vende, dejen tranquilos a los que se levantan a las 6 de la mañana", motivo por el que también fue detenida, aunque ésta no fue trasladada a las dependencias de la benemérita.
"Nos trataron como terroristas, esto parecía una película de terror" indicó Laura, quien lamentó que cortaran la calle e impidieran el acceso de la ambulancia para atenderla en el lugar.
Asimismo, advirtió que seguirán con sus denuncias contra estas detenciones "irregulares" para que la Delegación del Gobierno tome las medidas oportunas.
En los exteriores de los juzgados de San Bartolomé de Tirajana permanecieron durante todo el día familiares, amigos y compañeros policías de los detenidos en señal de apoyo.
Fabian Ortega fue el primero en quedar en libertar sobre las 16.30 horas y explicó a los periodistas que todo ocurrió cuando al llegar de la pesca, en referencia a su actividad profesional, se dirigió en bicicleta hacia la Plaza de los Poetas y "sin motivo alguno me cogieron y me dieron dos patadas en los tobillos".
De esta manera, los agentes los esposaron y trasladaron al cuartel de la Guardia Civil, afirmó.
"Todavía huelo a pescado, no me han dejado ni ducharme", indicó el pescador que asegura que la jueza reconoció que se había tratado de un error.
Unos quince minutos después, su hermano Miguel Angel, quien salió de los calabozos de los juzgados afectado por la situación, explicó que se desplazó al cuartel a entregar toda la documentación de su hermano y en ese momento, "cuando me iba a marchar", le cogieron por el cuello y lo "empujaron contra el suelo y las paredes".
Miguel Angel afirmó que las agresiones fueron presenciadas por todos los agentes del cuartel, entre las que se encuentran varias magulladuras y morenotes en la cara y un esguince de tobillo.
La pasada noche del miércoles, sobre las 20.30 horas, un grupo especial de la Guardia Civil dotado de cuatro vehículos se trasladó desde el Cuartel de Vecindario hacia Arguineguin para iniciar un operativo especial antidrogas, según los vecinos.
Una vez en la Plaza de los Poetas, realizaron varios registros a vecinos y bares de la zona, donde en algunos de ellos "se excedieron" al emplear la fuerza, agregan.
Debido a la violencia con la se produjeron algunas detenciones, varias familias y niños tuvieron que ser atendidos en el Centro de Salud de Arguineguín por lesiones y crisis de ansiedad, entre ellos, algunos niños y jóvenes.
Una de las hermanas de los detenidos, Laura Ortega, llegó a increpar a los agentes desde una ventana: "ustedes saben quien vende, dejen tranquilos a los que se levantan a las 6 de la mañana", motivo por el que también fue detenida, aunque ésta no fue trasladada a las dependencias de la benemérita.
"Nos trataron como terroristas, esto parecía una película de terror" indicó Laura, quien lamentó que cortaran la calle e impidieran el acceso de la ambulancia para atenderla en el lugar.
Asimismo, advirtió que seguirán con sus denuncias contra estas detenciones "irregulares" para que la Delegación del Gobierno tome las medidas oportunas.
En los exteriores de los juzgados de San Bartolomé de Tirajana permanecieron durante todo el día familiares, amigos y compañeros policías de los detenidos en señal de apoyo.





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