El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha conseguido convalidar su decreto más difícil, pero lo hizo con un sólo voto de diferencia y en medio de las críticas de todos los partidos políticos.
En concreto, el decreto antidéficit contó con un total de 169 votos a favor, 168 votos en contra (de PP, PNV, ERC, IU, ICV, BNG, NaBai y UPyD) y 13 abstenciones (CiU, UPN y CC).
Esta vez no hubo ninguna ausencia en la votación, algo que resultó vital para que el PSOE pudiera sacar adelante un texto muy criticado por contener algunas medidas de recorte social para cumplir con las exigencias de Bruselas y acelerar la reducción del déficit.
Las medidas más rechazadas han sido la rebaja de los sueldos de los funcionarios y, sobre todo, la congelación de las pensiones en 2011, una iniciativa que no ha recibido el visto bueno de ningún grupo y que ha llegado incluso a poner en duda la aprobación del texto.
Además, el decreto incluye la eliminación de la prestación por nacimiento de 2.500 euros ('cheque-bebé') a partir de 2011, el recorte de los salarios de los miembros del Gobierno en un 15% y la eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial que se aprobó en 2007.
Otras medidas irán encaminadas a reducir el gasto farmacéutico, empezando por rebajar el precio de medicamentos no genéricos excluidos del sistema de precios de referencia, de manera escalonada, entre un 10 y un 15%, teniendo en cuenta el año de registro de los medicamentos.
Tras la celebración de un debate de apenas dos horas, Zapatero celebró la convalidación del decreto, tuvo palabras de agradecimiento para los grupos de CiU, CC y UPN en una ajustada votación y esperó obtener más apoyo en próximas reformas.
Zapatero fue la diana de las críticas de todos los grupos, que optaron por dirigirse directamente al presidente y obviar a la vicepresidenta económica, Elena Salgado, encargada de defender el decreto.
En su primera y única intervención, Salgado consideró "imprescindible y urgente" realizar un esfuerzo extraordinario para reducir el déficit con mayor rapidez y aplicar las medidas "sin dilación", aunque sean "dolorosas" porque resultan "inevitables".
La vicepresidenta económica aseguró que estas iniciativas permitirán al país hacer frente a las vicisitudes de la crisis, a la demanda del compromiso a todos los países de la UE y a la exigencia de afianzar la recuperación de la economía española.
Rajoy cree que Zapatero es "el lastre de España"
El primero en cargar contra el presidente del Gobierno fue el líder del PP, Mariano Rajoy, que dijo "simple y claramente no" a los recortes del decreto del Gobierno para evitar que Zapatero "siga ahí", porque se ha convertido "en el peor lastre" de la economía española".
A lo largo de su discurso, Rajoy fue endureciendo sus críticas contra el jefe del Ejecutivo al asegurar que Zapatero ni "merece" ni "está en condiciones" de pedir el respaldo del Grupo Popular porque el decreto simboliza el "fracaso" de toda su política y porque él mismo "es la principal fuente" de la desconfianza que hay en España".
Las palabras de Rajoy provocaron una cerrada ovación de sus diputados, puestos en pie, salvo el ex ministro Juan Costa, mientras que los diputados socialistas optaron por aplaudir al portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, grupo que, con su abstención, permitió al Gobierno salvar el decreto.
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