Los Gobiernos no gobiernan. Son los Consejos de Administración y sus Presidentes (Multinacionales, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central Europeo, Banco de España, etc.) los que toman las decisiones y las trasladan luego a los Gobiernos para que las ejecuten. A esos señores no los hemos elegido nadie. No se han presentado a unas elecciones. Han sido puestos ahí para defender los intereses de los que amasan sus fortunas a costa del esfuerzo de la gran mayoría. Esas grandes fortunas y esos dirigentes son los mismos que cíclicamente provocan las grandes crisis con las que seguir aumentándolas.
Hemos asistido al espectáculo hipócrita de unos Gobiernos primero aparentemente escandalizados por los oscuros y sucios negocios de la Banca y luego saliendo a la carrera y al unísono a poner el dinero público (de todos) para sanear sus “pérdidas”. Sus discursos explicativos eran que así ayudaban a las familias, a las pequeñas y medianas empresas, en fin, a toda la población, sobre todo a los parados, porque la economía se iba a poner en marcha, habría créditos, trabajo, etc., etc. Para ello todos teníamos que sacrificarnos con el fin de que “los pobres banqueros” que habían metido la pata y la mano en el dinero de otros (el suyo ha estado siempre a buen recaudo en paraísos fiscales creados por ellos mismos) pudieran salir del bache. Miles y miles de millones de euros públicos fueron entregados a los Bancos con el asentimiento de los Gobiernos, los partidos, los empresarios… sin ningún tipo de consulta a la ciudadanía. Nadie ha sabido nada más de ellos. Los créditos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas no han aparecido. Los parados son cada día más. Y las personas y las familias en el umbral de la pobreza siguen aumentando.
En Grecia dieron el primer zarpaso los buitres carroñeros de las multinacionales y la Banca con el Fondo Monetario Internacional dictando sus órdenes. En lugar de exigir la devolución del dinero a los dirigentes y al Gobierno anterior (de derechas) que, según ellos, había engañado sistemáticamente sobre sus cuentas, han dictado un programa de ajuste drástico para los trabajadores, los pensionistas, los parados, las familias, los jóvenes y las pequeñas y medianas empresas. El nuevo Gobierno, supuestamente socialista, se ha plegado, cómo no, a sus dictados y está hundiendo aún más si cabe al pueblo griego en la miseria.
Ahora le ha tocado a España. Otro Gobierno, también supuestamente socialista, ha sido llamado a filas por el mismo Fondo Monetario Internacional, por los Gobiernos europeos de derecha (todos), por el Banco Central Europeo, por el Banco de España… ¿Qué era eso de las Políticas Sociales? ¿No veía el Sr. Zapatero la “gran crisis” en la que estaban los Bancos y las grandes fortunas? ¿Cómo era posible que aún estuviera pensando en respetar los derechos de los pensionistas, de los que aún tienen trabajo, en potenciar el diálogo social, en impulsar la Ley de Autonomía Personal (Dependencia), en propiciar el nacimiento de nuevas personas con ayudas económicas, en intensificar la inversión pública para crear empleo, en urgir a los Bancos y al ICO para que soltaran los créditos, en estar tirando el dinero en Cooperación Internacional…? Por otra parte, se acercaban las elecciones locales y generales en España y había que hacer algo para que el PP, cada día más hundido por la corrupción y la división interna, tuviera algún respiro. No tuvimos más que mirarlos a los ojos en el último Pleno Parlamentario para ver su perversa risa y sus gritos de agradecimiento al FMI, a los Bancos y a las grandes fortunas. Y, para terminar de engañarnos a todos decía aquello de “yo nunca cambiaría las pensiones, Sr. Zapatero”… mientras resonaban aún en nuestros oídos los elogios del propio FMI y de la Banca a las medidas del Gobierno Español, entre ellas sobre las pensiones.
Es la sociedad civil la que puede poner fin a tanto insulto, a tanto desprecio, a tanta mentira y a tanta injusticia. La sociedad civil es la misma que elige a los que nos están gobernando y, desde ahí, siguen los dictados de otros, a los que nadie ha elegido, pero que son los que realmente deciden lo que se ha de hacer. Es la sociedad civil, esa misma a la que estos señores quieren masacrar para beneficio de unos pocos (los de siempre), la que puede exigir, con su movilización, que se respete el Estado del Bienestar, que no se toquen las pensiones, ni la Ley de Dependencia, ni los salarios, ni los derechos sociales, etc. También puede decirle en las elecciones a los que están gobernando y a los que ahora se oponen (PP) que se vayan y elegir a personas honradas, capaces, con otro modelo de sociedad en la cabeza y en el compromiso, dispuestas s servir al bien de la mayoría, especialmente de los más necesitados.
Somos la sociedad civil los que tenemos en nuestras manos comenzar una nueva andadura más unida y en armonía con el Planeta, más solidaria, más igualitaria, más justa, más humana, más del pueblo, es decir, más verdaderamente democrática. Saludamos efusivamente el Encuentro de movimientos sociales que se ha convocado para el próximo sábado, día 29 de mayo, un movimiento “ajeno a proyectos electoralistas y a siglas políticas y cuya acción gira en torno a los valores humanos de progreso y solidaridad, que trabaja para un futuro sostenible para nuestra tierra basado en la sostenibilidad social, económica y ambiental, en la profundización de la democracia, la justicia social, la solidaridad y la cultura…”. Y animamos a todas las personas de buena voluntad a ponerse en marcha en esta dirección, única forma de parar tan desfachatez, tanta hipocresía y tanto abuso de poder.
Es hora de unir pensamientos y voluntades.
En este camino nos encontrarán siempre.








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