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España y Turquía, las dos "columnas de Hércules" de la OTAN (y III)

Domingo, 16 de Mayo de 2010
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LA ‘COLUMNA DE HÉRCULES’ ESPAÑOLA He expuesto mi visión sobre la situación de Turquía ante la OTAN, la situación tal y como la veo en la que he obviado los varios golpes militares que se han producido anteriores a la Constitución de 1982 porque no es mi intención el exponer aquí Historia de Turquía sino su posición actual ante la OTAN. A continuación expongo mi visión de España ante la OTAN, y, sinceramente, no es muy optimista porque se dan una serie de circunstancias que son, como mínimo, bastante preocupantes. Voy a ir por partes. La Constitución española de 1978 introdujo en el contexto español un nuevo modelo de Estado que es el llamado Estado de las Autonomías que ha significado una descentralización política y administrativa extensísima, quedando el propio Estado casi vacío de competencias, algunas básicas para el mantenimiento de un espíritu nacional generalizado como es la enseñanza, por ejemplo, en una dimensión muy preocupante. El modelo de las autonomías, que ha sido merecedor de innumerables loas por parte de nuestra clase política, va camino de convertirse en una bomba de relojería que puede explotarnos en la cara a todos los españoles. Me explico: España, una Nación de 504.645 Km2 y 44 millones de habitantes (Como dato comparativo, cito a California, uno solo de los 49 Estados de los EEUU, tiene una superficie de 423.971 Kms 2 y su población es de 36.461.664 habitantes) va camino de convertirse en una especie de Estado Federal confuso de 17 mini estados, con 17 Parlamentos legislando cada uno a su aire, según sus conveniencias y con conceptos de campanario casi generalizado, y en algunos con la decidida determinación de constituirse en estados soberanos e independientes del tronco nacional, de España. Esta situación, que podría definirse casi como pintoresca porque se origina dentro de un Estado miembro de la UE que, como sus siglas inequívocamente ponen de relieve, es unión y no desintegración, se da de bruces con los conceptos imperantes en la Europa comunitaria e, incluso, en el mundo entero tendentes a la globalización. No obstante, no lo vieron así los políticos que en su día dieron forma a la actual Constitución española que, en aras del consenso y de contentar a todos, tal vez con mucho complejo de culpa de lo pasado por parte de algunos de los legisladores que tomaron parte en su redacción, salió este Estado con 17 Parlamentos, a medio plazo económicamente insostenible por el coste que ha significado multiplicar por 17 toda la parafernalia de puestos políticos y funcionariado público, y, además, promulgando leyes que se contradicen en lo legislado de una comunidad a lo legislado en otra u otras sobre el mismo asunto, y, lo que es más serio, asumiendo competencias que son intrínsecas del Gobierno y Parlamento de la Nación y, por tanto, en permanente y tedioso enfrentamiento mediático con el Gobierno central. Las consecuencias no se han hecho esperar y ya nos encontramos con actitudes independentistas y tramontanas por parte de algunas autonomías, que serán seguidas por otras en un efecto de fichas de dominó imparable y una clara situación de desarticulación de la Nación española como tal. ¿Consecuencias? Las habrá y muy negativas pero, en lo que a nuestra relación con nuestro socio la OTAN se refiere, que es la razón de este comentario, se puede presentar la gravísima incógnita de la representatividad legítima del Estado español y su Gobierno ante socios exteriores si es cuestionado por una o varias autonomías españolas, o, incluso, si se han producido separaciones totales de una o varias de ellas del tronco nacional en cuyo caso sería un dilema muy grave y muy difícil de predecir cuál sería la actitud de los socios de la OTAN ante una situación semejante. Un ejemplo hipotético, por citar uno: si Andalucía entrara en la dinámica del independentismo y se convirtiera en nación independiente ¿qué estamento español sería interlocutor válido ante la OTAN en cuestiones relacionadas con la Base de Rota de uso conjunto con EEUU, España y OTAN, el Gobierno de Andalucía o el Gobierno nacional, federal o lo que resulte de Madrid? En lo que a la posible desarticulación de España y en lo que a su posible troceado en pequeños estados federados e independientes se refiere, se podría crear - por suerte se puede utilizar aún la palabra “se podría crear” y no “se ha creado”- una situación difícil de gobierno ya que es presumible que cada estado federado adoptase decisiones según sus respectivos criterios, según sus intereses y en función, en no pocos caso, de intereses electorales del momento, tanto si se trata de intereses dentro de España -el asunto del aprovechamiento de los acuíferos nacionales, por ejemplo- como si fuesen fuera de Ella, externos, situación algo más que preocupante no sólo por las consecuencias para la totalidad de la Península Ibérica sino también para la Europa allende de nuestras fronteras. La desvertebración de España degeneraría una especie de Reinos de Taifas, época histórica de Iberia muy a tener en cuenta porque haciendo cada uno de ellos uso , los Reinos de Taifas, de su legítimo derecho de hacer y deshacer a su antojo, cada uno ‘barriendo’ para sus respectivos reinos, llegaron incluso a guerrear arma en mano contra sus propios congéneres de credo musulmán de otros reinos, concluyendo semejante desaguisado en el debilitamiento del Islam en la Piel de Toro y sus sucesivas derrotas culminaron con la total expulsión del territorio español del último musulmán armado dentro de un ejército regular en 1492, después de 781 años de dominio de la mayor parte de la Península Ibérica. España es hoy una ficha más dentro de un tablero internacional en el que, sin menoscabo de su soberanía, no hay cabida, absolutamente ninguna cabida para políticas pueblerinas y de campanario. Continuando con la situación de España en estos momentos, hay que asumir que las perspectivas de desintegración nacional son reales y obligan a repasar muy brevemente nuestra Historia, lejana en tiempo pero casi de antes de ayer en hechos, que nos dice que la invasión islámica a España y su dominio tuvo su comienzo en el año 711. El rey visigodo, Don Rodrigo, que ostentaba la corona a la sazón, fue derrotado en la batalla de Guadalete por tropas islámicas venidas de África llamadas por los partidarios del hijo, aún niño, del asesinado rey Witiza un año antes, invasión en la que jugó un papel clave el apoyo y ayuda que prestó el entonces Gobernador visigodo de Ceuta y simpatizante con la causa de la familia Witiza, el Conde Don Julián, al facilitar el embarque de las tropas invasoras o expedicionarias, además de la contribución de otras etnias en la Península vejadas y maltratadas por los visigodos a lo largo de siglos, entre ellas la judía. (La primera persecución institucionaliza en España contra los judíos la protagonizó el rey visigodo Sisebuto en el 612). Ahí terminó el dominio godo-visigodo en la Península Ibérica y comenzó la Era islámica hasta el mentado año de 1492 en que fue vencido su último baluarte, el Reino de Granada. Podemos terminar diciendo que la guerra civil desatada entre las facciones del hijo del rey Witiza, presuntamente asesinado por don Rodrigo, y las del propio rey don Rodrigo hizo posible la conquista de Iberia por los musulmanes. Vinieron a apoyar al heredero del asesinado rey Witiza, en principio, y después de vencer al rey don Rodrigo, no solamente no le restauraron en el trono de su padre sino que se limitaron a hacerle cómoda la vida pero se hicieron los amos del suelo conquistado, España. Así comenzó la Era Islámica en Iberia: producto de una descomposición del Estado a consecuencia de una guerra civil entre visigodos, a la sazón ya de fe cristiana y no de su originaria fe arriana, en disputa por la corona. Ha lugar a mencionar que esta misma situación se repitió en 1703 con Gibraltar y los británicos. Gran Bretaña, junto con el Imperio Austro Húngaro, los Países Bajos luteranos y principados alemanes, apoyaron con las armas al Archiduque Carlos de Habsburgo que disputaba la corona de España al aspirante Borbón, más tarde Felipe V, en la Guerra de Sucesión a la Corona de España, desembarcaron en Gibraltar -una expedición compuesta por ingleses, holandeses y españoles-, la tomaron en nombre, en representación y a favor del Archiduque Carlos y después, como consecuencia del racista y esperpéntico Tratado de Utrecht de 1713, se quedaron con ella. En trescientos años no ha habido manera de hacerles coger puertas. Introducido en la Península el credo islámico en el 711, tuvo presencia dominante durante 781 años, de ahí los exabruptos de algún que otro mandatario del mundo islámico radical anunciando una futura reconquista del al-Ándalus , que ellos consideran parte de su añorado Imperio perdido. Delirios de visionarios aparte, estamos ante la realidad que España tiende a descomponerse y que su conversión en pequeños estados, federados o no, puede propiciar que el asentamiento de más de dos millones de emigrantes trabajadores de fe islámica, presentes hoy en España y repartidos por la geografía nacional, aumente de forma incontrolada, bien de forma natural o conducida, por la posible quiebra de los controles de la inmigración del Estado central y se llegue a una población islámica de mucha mayor importancia, que tendrá obligadamente una representación en la vida pública de las respectivas comunidades en las que se asiente o esté asentada, con la previsible proliferación de problemas sociales de origen cultural. Huelga el añadir que una España fragmentada en pequeños estados no estaría a la altura de barajar con éxito una situación de revueltas o levantamientos étnicos en sus posibles nuevos mini estados y podría producirse una intervención por parte de alguna nación o naciones del mundo islámico vecino de la cornisa mediterránea africana que un reducido a testimonio Ejército español, o tal vez inexistente debido al confusionismo que se creará con la financiación de un ejército regular dentro del tablero de mini estados, podría significar una reconquista progresiva del otrora imperio islámico en Iberia. A título de comentario histórico, vale citar a los habitantes de origen germánico en Checoslovaquia, llamados los Sudetes, cuyo supuesto trato vejatorio por parte de las autoridades checas justificó la invasión alemana de Checoslovaquia en 1938 y su liquidación como estado independiente hasta 1945 en que Alemania fue derrotada por los aliados. La llamada “Crisis de los Sudetes” quedó como testimonio para la Historia de cómo una nación poderosa invade y somete a otra menos potente con una escusa a conveniencia. CONCLUSIÓN DE ESPAÑA ANTE LA OTAN: : La ‘Columna de Hércules’ sobre la que descansa la OTAN en la España del Estrecho de Gibraltar, es sólida, aún. No me aventuro a añadir nada más a esta conclusión. Dejo al criterio del lector que saque sus propias conclusiones en base a los criterios aquí expuestos o a los suyos propios. CONCLUSIÓN FINAL: La importancia de Turquía y España en la defensa de la Europa comunitaria dentro de la OTAN es más que relevante. La Unión Europea debe ser consciente de esa importancia y lo que significa para su seguridad, y, en lo relativo a Turquía, exigir a su cuadro político dirigente la culminación sin demora del trámite de su entrada como miembro de pleno derecho. En lo que a España se refiere, es perentorio que sus socios de la Unión Europea y de la propia OTAN, especialmente los EEUU, emplacen a Gran Bretaña a cumplir los mandatos de descolonización de Naciones Unidas sobre Gibraltar y devuelvan la colonia a España, ya que no es presentable ni de recibo que Gran Bretaña, un miembro de la OTAN y también de la UE, mantenga una colonia en el territorio de España, otro miembro de la OTAN y también de la UE, plaza colonial y militar que ya ha perdido todo su sentido estratégico desde que la OTAN dispone en España de la base aeronaval de Rota, una de sus mejores bases en Europa.
Ver información gráfica sobre el relieve del credo cristiano en Europa y el islámico del entorno Mediterráneo en mi Blog en la sección de Blogs de este mismo diario.
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