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Día de la Vera Cruz en la Plaza de Santa Ana

Martes, 04 de Mayo de 2010
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En una mañana sin sol pero con mucha luz, se conmemoró en la Plaza de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria el día de la Vera Cruz. Se recuerda en esta ocasión cuando Flavia Lulia Helena, la anciana madre del emperador Constantino I el Grande hoy reconocida en la Iglesia Católica como Santa Elena, mandó excavar en el sitio donde los más viejos del lugar señalaban que había sido crucificado Jesucristo, el monte Calvario. Cuenta una leyenda que aparecieron allí enterradas tres cruces, presuntamente las de Jesús, Dimas (el ladrón bueno, ¡paradojas del destino!) y la de Gestas (nombre atribuido por la tradición al tercer crucificado). Para saber cual era la cruz de Cristo, la Vera Cruz, hizo que trajeran una persona recién fallecida y que la tumbaran sucesivamente sobre cada una de las cruces desenterradas. Se cuenta que, al hacerlo así, la persona resucitó tras ser depositada sobre una de ellas. Por ese hecho, reputado como milagroso, esos maderos fueron venerados desde ese momento como la Vera Cruz, la cruz verdadera donde Jesucristo murió. Sea como fuere, a la entrada de la plaza aguardaban, dignos como también manda la compostura del lugar, Faycan y sus compañeros de las correrías perrunas que narrara Víctor Doreste. Con acrisolada paciencia soportan que se les suban a la reluciente “chepa” para que niños y adultos se fotografíen, ¿Quién no lo ha hecho alguna vez de niño, de galletón, en tiempos de mocear y de abuelete con nieto a su cargo? Sobre las escalinatas del Ayuntamiento, la Concejalía de Distrito había montado una gran Cruz que presidía el acto, que una cosa es cumplir con la tradición y otra bien distinta es predicar laicismo por doquier. Un numeroso grupo de colegios exponían las cruces adornadas por los escolares que, entre traviesos y divertidos, asistían al acto. Cuando los mayores se acercaban a ver sus trabajos les explicaban orgullosos las técnicas usadas. Los materiales empleados eran muy variados, desde papel, botellas de plástico recicladas y pintadas, celofán, hilo de pita, hasta trozos de cristal en la confeccionada en el Centro Penitenciario salto del Negro. El acto terminó con la actuación de un divertido payaso, que hizo las delicias de niños y no tan niños. No se ponen de acuerdo los testigos presentes si reía más el público infantil o los adultos acompañantes. Sana diversión en suma. Un año más la tradición llenó la Plaza de Santa Ana, con muchos más participantes que los convocados a otros actos anunciados en este florido mayo por los agentes sociales a bombo y platillo, a los que casi sólo fueron el del bombo, el del platillo y quien repartía los globos… [gallery link="file"]
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