Una referencia cultural de primera magnitud, a la vez que una loable iniciativa para Las Palmas de Gran Canaria
, es la convocatoria anual de la Orden del Cachorro Canario para homenajear a una figura de la cultura canaria. Este año han decidido rendir tributo de admiración y respeto al pintor grancanario Felo Monzón con motivo del primer centenario de su nacimiento. La cita tuvo lugar en la Plaza de Santo Domingo, en el barrio de Vegueta, el pasado viernes 9 de Abril a las 8 de la tarde.
El presentador del acto, José Alberto Hernández Ferrera, dio paso en primer lugar a la licenciada en historia doña Mireya Jiménez Jaén, que desgranó la vida y obra del artista. Reforzó su disertación con la proyección de unas diapositivas que lograron hacer sentir la presencia del espíritu creador de Felo Monzón, cual Ave Fénix renaciendo de los rescoldos de la memoria de quienes lo trataron personalmente o de quienes básicamente lo conocimos a través de sus obras.
Mireya Jiménez terminó su exposición audiovisual mostrando en la pantalla una lámina en la que había escrito las rotundas palabras con que el artista solía terminar sus conferencias: ¡He dicho!
A continuación sonaron las notas del timple, tocado con el peculiar estilo que el veterano intérprete Juan González Valerón imprime al instrumento, siendo acompañado por una guitarra española y por un bajo eléctrico en una soberbia interpretación de nuestro “Roque Nublo”. Juan Santana prestó después su voz para acompañar al timplillo y dedicar al maestro unas estrofas.
Fue invitado a pronunciar unas palabras don Miguel Guerra García de Celis, presidente de la Fundación Pancho Guerra, para rememorar la figura humana y artística de Felo Monzón y reiterar su agradecimiento a la Orden del Cachorro por hacer homenajeado el pasado año al creador de ese personaje tan popular que siempre fue y será Pancho Guerra.
El Presidente actual de la Orden en Gran Canaria, don José Agustín Cabrera Tadeo, y el Presidente de Honor, Jaime Llinares Llabrés, hicieron entrega de sendos diplomas de reconocimiento a título póstumo al hijo del artista, don Miguel Monzón, quién pronunció un sentido discurso de agradecimiento por las distinciones recibidas y por el homenaje que se estaba celebrando para conmemorar el primer centenario del nacimiento de su padre.
Sin duda el núcleo central y más entrañable del acto fue el minuto de silencio en memoria y conmemoración del homenajeado Felo Monzón y el posterior canto nuestro himno “Roque Nublo”, del también inolvidable Néstor Álamo, por todos los asistentes presentes en la Plaza de Santo Domingo. Muy posiblemente los que allí estaban vieron, o al menos les pareció verlo en su imaginación, cómo la foto del pintor que presidía el acto parecía sonreír aún más…
Para rematar la apacible noche, la parranda “Los que no escarmientan” cantó una serie de boleros inmortales, comenzando por uno especial para rogarle a Felo Monzón que, allí donde esté ahora, ilumine nuestro sendero “Como un rayito claro de Luna” entre la selva dormida…
Un público entregado y con ganas de reivindicar sin aspavientos ni desmesuras inventadas su sentimiento de canariedad, presenció el acto, aplaudió con ganas y coreó los estribillos que los músicos le solicitaron.
Aunque tratándose de recordar la figura y la obra de Felo Monzón, la mitad del camino estaba ya andado, la Orden del Cachorro volvió a demostrar su gran trayectoria, poder de convocatoria y a lucir con merecido reconocimiento su buen hacer. ¡Gracias una vez más, cachorrúos por facilitarnos honrar a nuestros paisanos de pro!
, es la convocatoria anual de la Orden del Cachorro Canario para homenajear a una figura de la cultura canaria. Este año han decidido rendir tributo de admiración y respeto al pintor grancanario Felo Monzón con motivo del primer centenario de su nacimiento. La cita tuvo lugar en la Plaza de Santo Domingo, en el barrio de Vegueta, el pasado viernes 9 de Abril a las 8 de la tarde.
El presentador del acto, José Alberto Hernández Ferrera, dio paso en primer lugar a la licenciada en historia doña Mireya Jiménez Jaén, que desgranó la vida y obra del artista. Reforzó su disertación con la proyección de unas diapositivas que lograron hacer sentir la presencia del espíritu creador de Felo Monzón, cual Ave Fénix renaciendo de los rescoldos de la memoria de quienes lo trataron personalmente o de quienes básicamente lo conocimos a través de sus obras.
Mireya Jiménez terminó su exposición audiovisual mostrando en la pantalla una lámina en la que había escrito las rotundas palabras con que el artista solía terminar sus conferencias: ¡He dicho!
A continuación sonaron las notas del timple, tocado con el peculiar estilo que el veterano intérprete Juan González Valerón imprime al instrumento, siendo acompañado por una guitarra española y por un bajo eléctrico en una soberbia interpretación de nuestro “Roque Nublo”. Juan Santana prestó después su voz para acompañar al timplillo y dedicar al maestro unas estrofas.
Fue invitado a pronunciar unas palabras don Miguel Guerra García de Celis, presidente de la Fundación Pancho Guerra, para rememorar la figura humana y artística de Felo Monzón y reiterar su agradecimiento a la Orden del Cachorro por hacer homenajeado el pasado año al creador de ese personaje tan popular que siempre fue y será Pancho Guerra.
El Presidente actual de la Orden en Gran Canaria, don José Agustín Cabrera Tadeo, y el Presidente de Honor, Jaime Llinares Llabrés, hicieron entrega de sendos diplomas de reconocimiento a título póstumo al hijo del artista, don Miguel Monzón, quién pronunció un sentido discurso de agradecimiento por las distinciones recibidas y por el homenaje que se estaba celebrando para conmemorar el primer centenario del nacimiento de su padre.
Sin duda el núcleo central y más entrañable del acto fue el minuto de silencio en memoria y conmemoración del homenajeado Felo Monzón y el posterior canto nuestro himno “Roque Nublo”, del también inolvidable Néstor Álamo, por todos los asistentes presentes en la Plaza de Santo Domingo. Muy posiblemente los que allí estaban vieron, o al menos les pareció verlo en su imaginación, cómo la foto del pintor que presidía el acto parecía sonreír aún más…
Para rematar la apacible noche, la parranda “Los que no escarmientan” cantó una serie de boleros inmortales, comenzando por uno especial para rogarle a Felo Monzón que, allí donde esté ahora, ilumine nuestro sendero “Como un rayito claro de Luna” entre la selva dormida…
Un público entregado y con ganas de reivindicar sin aspavientos ni desmesuras inventadas su sentimiento de canariedad, presenció el acto, aplaudió con ganas y coreó los estribillos que los músicos le solicitaron.
Aunque tratándose de recordar la figura y la obra de Felo Monzón, la mitad del camino estaba ya andado, la Orden del Cachorro volvió a demostrar su gran trayectoria, poder de convocatoria y a lucir con merecido reconocimiento su buen hacer. ¡Gracias una vez más, cachorrúos por facilitarnos honrar a nuestros paisanos de pro!






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