Andrés Campos
Hace 19 años, Ángel Carrillo y Hermógenes Díaz, cirujanos del Hospital Universitario de Canarias (HUC), realizaron la primera operación de vesícula por la técnica de laparoscopia en Canarias.
La experiencia acumulada en laparoscopia por el servicio de cirugía general y aparato digestivo de este centro, dirigido por Ángel Carrillo, les ha permitido ahora estar entre los pioneros en el mundo en una nueva técnica: la laparoscopia por una sola incisión aplicada al cáncer colorectal, conocida como SILS.
La laparoscopia, técnica quirúrgica que permite operar mediante varias incisiones en el abdomen por las que se introducen una cámara y unas pinzas, supuso hace dos décadas un notable avance respecto a la cirugía abierta, al aliviar el sufrimiento para los pacientes derivados de la apertura directa del abdomen.
Las nuevas técnicas permiten ahora incluso que la operación se realice con una sola incisión realizada en el ombligo, con menos molestias y sin apenas consecuencias estéticas para el paciente, al ser un orificio natural.
Por un único orificio de unos quince milímetros se introducen una cámara y dos pinzas, y por el mismo sitio, debidamente dilatado, se extrae el tumor.
Esta práctica se aplica desde junio en el HUC para casos seleccionados de pacientes con cáncer de colon, sobre todo viable en detecciones precoces.
En el caso de que el tumor esté más desarrollado, la opción es la laparoscopia convencional, o incluso la cirugía abierta en casos muy avanzados.
Por el momento el equipo de Ángel Carrillo ha realizado diez operaciones de este tipo y sigue siendo el único en Canarias y entre los pocos del mundo que la aplica al cáncer colorrectal.
La técnica es conocida como SILS (por las siglas en inglés de cirugía laparoscópica de una sola incisión), y supone un avance en la tradicional técnica laparoscópica, que necesita entre tres y cinco incisiones en el abdomen para introducir en el cuerpo del paciente las pinzas y la cámara que permite seguir la operación en un monitor.
Ángel Carrillo y los cirujanos Hermógenes Díaz e Iván Arteaga explicaron a la Agencia Efe que el SILS ha sido desarrollado muy recientemente y había sido utilizado antes para intervenciones más convencionales, como las afecciones a la vesícula.
Pero en el caso del cáncer de colon los cirujanos del HUC siguen siendo el único equipo médico que lo aplica en Canarias y de los pocos en España y en el mundo.
Los beneficios para el paciente no están sólo en las ventajas estéticas.
El SILS supone menos dolor, menos invasión, menos perjuicio a las defensas y al sistema inmunológico del paciente, y por tanto una recuperación más rápida que permite adelantar otros tratamientos asociados al cáncer de colon, como la quimioterapia.
El servicio de cirugía general y aparato digestivo del HUC realiza unas 150 intervenciones al año de cáncer colorrectal, el 80 por ciento por laparoscopia.
En los casos más precoces se intenta operar a través del SILS, pero dependiendo del desarrollo de la enfermedad y de la constitución física del paciente, en ocasiones no se puede acabar la intervención por esta técnica, ya que en caso de acumulaciones de grasa en el abdomen se hace muy complicado.
De cualquier manera, si una operación programada se intenta realizar por un solo orificio y en el quirófano se observa que hay dificultades, no hay problema para abrir nuevas incisiones y aplicar la laparoscopia convencional.
"El objetivo es curar el cáncer, así que el primer criterio para decidir la técnica, sea SILS, laparoscopia o cirugía abierta, es quitar bien el tumor. Sólo después se aplica el criterio de que sea con la menor molestia posible, con el menor trastorno inmunitario para que el paciente se recupere antes", explica Ángel Carrillo.
La tecnología y los instrumentos desarrollados en los laboratorios son los que han permitido estos avances quirúrgicos, pero su aplicación depende de la experiencia y la vocación de los equipos de cirujanos.
En el caso del servicio de cirugía general y digestiva del HUC, su temprana iniciación en las técnicas laparoscópicas les ha permitido mantenerse en la vanguardia, y que médicos que en su día se formaron como residentes en el equipo, como Iván Arteaga, hayan conocido estas prácticas desde el principio de su carrera profesional.
"Se requiere mucha experiencia antes de utilizar estas nuevas tecnologías, porque en manos de grupos sin mucha práctica, se pueden generar complicaciones para los enfermos. Si todo no funciona la orquesta puede ser un desastre", advierte Carrillo.
Aún hoy, hay muchos hospitales, alguno en Canarias, en los que apenas se practica la laparoscopia, añade Ángel Carrillo.
Por eso considera muy positivo que el Ministerio de Sanidad haya decidido que todos los médicos residentes españoles vayan a recibir cursos obligatorios en laparoscopia.
La laparoscopia fue en su día una técnica revolucionaria frente a la cirugía abierta, y la tecnología quirúrgica avanza muy rápidamente para disminuir el calibre de los intrumentos y minimizar así las incisiones.
Ahora se está introduciendo la imagen en alta definición, y se está empezando a experimentar con la imagen en tres dimensiones.
"La imagen en tres dimensiones para operar será la revolución total", vaticina Hermógenes Díaz.
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