Acabamos de conocer los últimos datos del paro correspondientes al mes de febrero, en el que Canarias obtiene el record de desempleados de su historia: 257.939 personas figuran como parados registrados, cifra que la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al último trimestre de 2009, eleva a casi 300.000, con una tasa de paro del 27% de la población activa de la Islas, la más alta de todo el Estado. Unos datos enormemente preocupantes para empresarios, sindicatos y ciudadanos que, sin embargo, son calificados por el presidente Rivero de “alentadores”.
Hay que realizar un ejercicio de funambulismo político para calificar de alentadora una situación de enorme dramatismo para las personas que la padecen y que no ha hecho sino empeorar con los datos conocidos el último mes. Con subidas que afectan a todos los sectores económicos sin excepción, destacando el incremento del desempleo en la construcción por cuarto mes consecutivo, alcanzando 52.243 parados, un 20,2% del total de parados, cuando la población activa de este sector representa en torno al 12,5% del total de activos de las Islas. Hay que señalar que en los meses que estuvieron ejecutándose por los ayuntamientos canarios los proyectos subvencionados por el llamado Plan Zapatero (desde mayo a octubre de 2009), el paro en la construcción disminuyó de forma continuada lo que refleja el impacto positivo que esta iniciativa ha tenido en el atemperamiento del desempleo.
Acostumbrados estábamos a que en las pocas ocasiones en que las cosas marchaban mejor que en el Estado, desde el Gobierno canario trataran de apuntarse el tanto y lo atribuyeran al positivo impacto de sus políticas; análisis que modificaban radicalmente cuando los datos de las Islas eran negativos, responsabilizando entonces al Gobierno central. Los éxitos siempre nuestros, de los fracasos la culpa la tiene Madrid reza el manual de propaganda de Rivero. Pero ahora desde el Gobierno de ATI-CC y el PP han dado una vuelta de tuerca más en sus justificaciones, intentando convertir en “alentadoras”, en palabras de Rivero, o “altamente positivas” en expresión del consejero de Empleo, las cifras que nos colocan a la cabeza de España en desempleo.
Tendrán que explicar muy bien a la ciudadanía qué tiene de alentador que, lejos de sus previsiones de estabilización del paro, en los dos primeros meses de 2010 haya aumentado en 9.156 personas en el Archipiélago, acercándonos a los 260.000 parados registrados, y rompiendo con el techo de 248.000 en que se había movido en los siete últimos meses de 2009.
Y, asimismo, habrán de convencernos de lo alentador que supone ser campeones en la caída de afiliados a la Seguridad Social. En efecto, en febrero mientras que en el Estado los cotizantes se incrementan, en las Islas vuelve a reducirse. Esto significa una disminución respecto al mismo mes del año anterior de 34.412 afiliados, lo que supone una variación interanual de -4,8%, una caída mucho más intensa que la anotada en el conjunto del Estado que fue del -2,9%. Sólo entre enero y febrero de este año 2010 se han perdido en nuestras islas 15.270 afiliados. Hay que recordar que el número de afiliados a la Seguridad Social es el mejor indicador de la situación del mercado laboral puesto que mide las personas con empleo en la economía formal. Pues bien, desde enero de 2008, mes en que se inició la disminución de cotizantes en Canarias, hasta el pasado mes de febrero de 2010 se han perdido nada más y nada menos que 119.623 afiliados a la Seguridad Social. Este dato debemos interpretarlo como el número de empleos netos que se han destruido en la economía regular en Canarias desde el inicio de la crisis. Alentador, sin duda.
Además, y para seguir alentándonos, Canarias lidera el paro de larga duración: según la última EPA 113.400 personas llevan más de un año buscando empleo, el 38,5% del total de desempleados, cuatro puntos más que el dato estatal (34,5%). La cifra de parados de larga duración se ha incrementado en 58.000 en el último año en Canarias, lo que supone un aumento del 106%.
E, inasequibles al desaliento, nuestra comunidad se sitúa también a la cabeza de otro triste parámetro, al contar con el mayor porcentaje de hogares con todos sus miembros en paro, el 15,2% (111.000 de los 730.000 hogares canarios), sustituyendo a Andalucía en el liderazgo de este indicador, según el Informe Regional de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal sobre el mercado laboral de diciembre de 2009.
La propaganda como respuesta
A esa situación, de verdad absolutamente desalentadora, el Gobierno canario se enfrenta con pura propaganda sin el menor efecto en la creación de empleo. Así sucedió con el Pacto Social por la Economía y el Empleo, suscrito en junio de 2009, carente de medidas concretas para dinamizar la economía, frenar el paro y proteger a los sectores más vulnerables, que en su momento señalamos que estaba destinado al fracaso, entre otras cosas, por carecer de ficha financiera. Y en el pasado septiembre con el anuncio de los 10.000 empleos que iban a generar con la subida del impuesto sobre el tabaco rubio. O, más recientemente, con el presidencial anuncio de 80.000 puestos de trabajo antes de mayo de 2011, de los que 60.000 vendrían a través de los tradicionales convenios con las corporaciones locales y 20.000 por subvenciones a los costes de la seguridad social de las empresas que quieren ampliar su plantilla.
Es hora de que abandonen la propaganda. De que rectifiquen su política económica, que le ha llevado a la reducción en los tres últimos presupuestos de Canarias de la inversión productiva a pesar de que se incrementa el gasto total, en contra de lo aconsejable en un ciclo recesivo como el que estamos sufriendo. Lo que debe hacer el Ejecutivo, si como alardea dispone de 420 millones de euros para fomentar el empleo, es dedicarlo a proyectos de inversión a ejecutar por cabildos y ayuntamientos como el que se ha llevado a cabo por parte del Ejecutivo central, que tan buenos resultados ha tenido sobre el empleo a corto plazo. Y contar con sindicatos y empresarios a la hora de consensuar medidas de impulso del empleo, en lugar de buscar titulares de prensa con ocurrencias sin ninguna credibilidad en un asunto tan dramático como el paro. Esas actuaciones sí resultarían alentadoras.








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