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La oportunidad histórica del Teleférico (1)

 Es muy razonable pensar que el Mando Militar de Canarias mostrará una sensibilidad similar aquí para estudiar la historia y facilitará su ayuda y apoyo a este proyecto en Gran Canaria.

JOSÉ FRANCISCO FERNÁNDEZ BELDA
Martes, 23 de agosto de 2016
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Vivimos en una isla, Gran Canaria, y en una ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, en la que siempre parece que se está dispuesto a perder todas las oportunidades de desarrollo que se presentan, si no son del gusto de una influyente élite o no se les ha ocurrido a ellos.  Peor aún si las cosas se hacen con dinero privado y no con fondos públicos.

Al leer con detenimiento lo publicado en contra del proyecto de instalar un teleférico desde cerca del futuro Acuario, Poema del Mar, hasta la montaña de El Vigía, 2.261 metros de trazado, no deja uno de asombrarse del nivel de los argumentos que se ponen para oponerse a esa iniciativa.  Algunos son, por decirlo suavemente, pintorescos.  Y como tales se comentan.

Uno de ellos es lo de “privatizar el aire”, sin que a los que tal cosa alegan parezca preocuparles que ya lo hacen las grúas en el muelle o la ristra de contenedores oxidados que adornan el horizonte isletero, este jardín de bellezas sin par oculto tras el muro de edificios que conforma la calle Juan Rejón.  Se afirma que se pretende destruir el paisaje con un cable imposible de ver a dos km de distancia.  Desde las Alcaravaneras, playa que como se ha de reconocer está a unos dos km antes de llegar a la estación base, sólo se podrían ver las cabinas llegando a la estación superior, y eso dependiendo de la agudeza visual del observador y del color con que se pinten las cabinas.  Tomando el Sol en Las Canteras de espaldas a la barra, no desde el paseo, sucedería algo similar y situados donde el edificio Woerman no se empeñara en apoderarse del aire, en este caso para mejor visión de los afortunados que han podido permitirse comprar un piso en esa torre que ha cambiado el perfil urbano del Istmo.  Y como de visión libre del aire se trata, se deberán oponer también a la perturbación paisajística creada por los aviones de Binter al sobrevolar la isla, máxime si lo hacen sobre el Roque Nublo.

Sin entrar ni salir en el plan de negocio que los promotores han previsto, jugándose su propio dinero, es razonable pensar que esta instalación turística puede constituir una oportunidad histórica que sería temerario perder, como tantas otras a las que una visceral oposición ha condenado al cajón de las oportunidades perdidas.  No se predica que sea la salvación del turismo, pero cualquier operador turístico local o foráneo no dudará en aplaudir la iniciativa por ofrecer un elemento más de interés, que no excluye otras iniciativas públicas o privadas que pudieran instalarse en otros puntos de la ciudad.

El proyecto presentado con el apoyo explícito del Alcalde y del Presidente de la Autoridad Portuaria incluye y puede incluir otros focos de interés, también históricos.  En este sentido, es interesante y oportuno releer la publicación “El proyecto de artillado de Gran Canaria en junio de 1936”, escrito por el profesor de la ULPGC y Doctor en Historia, Juan José Díaz Benítez.   Señala que en la montaña de El Vigía, donde se ha proyectado ubicar el mirador y la estación superior, había 4 piezas de artillería de calibre 152 mm, con patente Vickers.  Otras 50 baterías de costa, repartidas por todo el litoral, desde Guanarteme, La Esfinge y Roque Ceniciento hasta Melenara y Arinaga, fueron inventariadas en 1942.

El Ejército ha entendido muy bien el interés histórico que las instalaciones militares singulares, como es el caso de las baterías de costa y las fortalezas, despiertan entre un segmento de la población y potencian la oferta cultural.  Por citar un ejemplo, el Museo Histórico Militar de Canarias está ubicado en Fuerte de Almeyda, en pleno corazón de Santa Cruz de Tenerife.  Su amplia y variada actividad histórica y museística, es bien conocida y reconocida por la ciudadanía y por los organizadores de visitas culturales turísticas.  Es muy razonable pensar que el Mando Militar de Canarias mostrará una sensibilidad similar aquí para estudiar la historia y facilitará su ayuda y apoyo a este proyecto en Gran Canaria.

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