Ente las leyendas que aún rondan los círculos del ocio nos quedamos con la estrategia de aquel local de Meloneras que tenemos prohibido hacerle publicidad gratuita. Llama la atención el ingenio demostrado con la célebre idea de recurrir el precinto municipal en dos juzgados diferentes, uno de ellos por la vía ordinaria y la otra por derechos fundamentales. El letrado municipal asistió a uno de los dos, quizás porque nunca imaginó que por el mismo tema existieran dos causas abiertas. Finalmente consiguió para la Administración el mantenimiento del precinto, sin embargo en el momento de su notificación, otra resolución judicial (por derechos fundamentales) dio la razón a la terraza y pudo producir el habitual escándalo nocturno hasta pasadas las 5.00 horas.
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